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Teoría

Premio salarial de la educación superior

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

El premio salarial de la educación superior es la diferencia de ingresos laborales entre quienes completan estudios terciarios (universitarios o técnico-profesionales) y quienes solo terminaron la enseñanza media. Suele expresarse como un porcentaje o como una razón. Por ejemplo, si un titulado gana en promedio 2 veces lo que gana un egresado de media, el premio es de 100%.

La explicación más conocida viene de la teoría del capital humano. Gary Becker (1964) propuso tratar la educación como una inversión. La persona renuncia a ingresos mientras estudia y paga costos directos. A cambio, adquiere habilidades que la hacen más productiva, y el mercado laboral se lo reconoce con salarios más altos. Jacob Mincer (1974) llevó esta idea a una herramienta empírica, la llamada ecuación de Mincer. En ella, el logaritmo del salario depende de los años de escolaridad y de la experiencia laboral. El coeficiente de la escolaridad se interpreta como el "retorno" de un año adicional de estudio.

Existe una lectura alternativa, la teoría de la señalización, formulada por Michael Spence (1973). Según ella, el título no necesariamente hace más productiva a la persona. Lo que hace es señalar a los empleadores que quien lo obtuvo tiene ciertas capacidades, como disciplina, habilidad o perseverancia, que son difíciles de observar directamente. En la práctica, ambos mecanismos probablemente coexisten.

Medir el premio no es trivial. Quienes llegan a la educación superior no son un grupo al azar: suelen venir de hogares con más recursos, mejores colegios y mayor capital cultural. Por eso la diferencia simple de salarios mezcla dos cosas: el efecto causal de estudiar y las ventajas previas de quienes estudian. Este problema se conoce como sesgo de habilidad o sesgo de selección. Card (1999) revisa los métodos usados para separar ambos componentes, como las variables instrumentales y los estudios con gemelos. Su conclusión general es que el retorno causal es positivo y sustancial, aunque puede diferir del promedio observado.

El premio tampoco es fijo en el tiempo. Goldin y Katz (2008) lo describen como una "carrera" entre oferta y demanda. El cambio tecnológico aumenta la demanda por trabajadores calificados y eleva el premio. La expansión de la matrícula aumenta la oferta de titulados y tiende a reducirlo. Además, el promedio esconde mucha heterogeneidad. El retorno varía fuertemente según la carrera, la institución y si la persona termina o no sus estudios. Para Chile, esta dispersión está documentada por Urzúa (2012) y por Rodríguez, Urzúa y Reyes (2016), que incluso encuentran retornos negativos en algunos programas.

Cómo lo explicó el programa

En el episodio del 30 de octubre de 2026 ([btm-2026-10-30]), dedicado a la "Regresividad de la gratuidad", el concepto apareció como argumento central de la discusión sobre el financiamiento público de la educación superior. El punto de partida fue que Chile tiene uno de los premios salariales más altos de la OCDE: un titulado gana aproximadamente el doble que un egresado de enseñanza media.

A partir de esto, Francisca Espinoza Pérez planteó que financiar la educación superior con recursos públicos implica transferir recursos a personas que, en promedio, tendrán ingresos más altos en el futuro. Según dijo, se está "financiando una política con 2,2 billones de pesos para personas que son las que más van a tener recursos en el futuro".

El razonamiento conecta el premio salarial con la incidencia distributiva del gasto público. Si el beneficio de estudiar se materializa en mayores ingresos privados, un subsidio universal o amplio puede resultar regresivo cuando se mide a lo largo del ciclo de vida, aunque hoy los beneficiarios pertenezcan a hogares de ingresos bajos o medios.

Relación con otros conceptos

El premio salarial es la manifestación observable del capital humano. También es el insumo principal para calcular la tasa de retorno privada de la educación, que compara los ingresos adicionales esperados con el costo de oportunidad y los costos directos de estudiar, de forma análoga a la tasa interna de retorno de un proyecto de inversión. La tasa de retorno social, en cambio, incorpora el costo público y las posibles externalidades positivas de una población más educada: mayor productividad agregada, participación cívica o innovación. Esa diferencia es la base para justificar algún grado de subsidio.

En el debate sobre financiamiento, el premio salarial se cruza con los conceptos de progresividad y regresividad del gasto, con las restricciones de liquidez que impiden a estudiantes sin recursos financiar una inversión rentable, y con el diseño de créditos contingentes al ingreso, que buscan que quien obtiene el premio devuelva parte del costo. Finalmente, se relaciona con la desigualdad de ingresos: un premio alto amplía la brecha entre trabajadores calificados y no calificados, y su evolución depende del cambio tecnológico sesgado hacia la calificación.

Fuentes y lecturas

  • Becker, G. S. (1964), Human Capital: A Theoretical and Empirical Analysis, with Special Reference to Education, National Bureau of Economic Research / Columbia University Press.
  • Mincer, J. (1974), Schooling, Experience, and Earnings, National Bureau of Economic Research / Columbia University Press.
  • Spence, M. (1973), "Job Market Signaling", The Quarterly Journal of Economics, 87(3). https://doi.org/10.2307/1882010
  • Card, D. (1999), "The Causal Effect of Education on Earnings", en Handbook of Labor Economics, vol. 3A, Elsevier.
  • Urzúa, S. (2012), "La rentabilidad de la educación superior en Chile. ¿Educación superior para todos?", Estudios Públicos, Centro de Estudios Públicos.

Apariciones