Teoría
Prima por riesgo accionario (equity risk premium)
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
La prima por riesgo accionario, también llamada premio por riesgo accionario o equity risk premium (ERP), es el retorno adicional que un inversionista exige por invertir en acciones en vez de en un activo considerado libre de riesgo, típicamente un bono soberano de alta calidad. En términos simples:
Prima por riesgo accionario = retorno esperado de las acciones − tasa libre de riesgo
La lógica es intuitiva. Las acciones son más volátiles que la renta fija de alta calidad, pueden caer fuerte en recesiones y no prometen un flujo fijo. Para aceptar esa incertidumbre, el inversionista pide una compensación. Si las acciones rindieran en promedio lo mismo que un bono seguro, nadie con aversión al riesgo preferiría las acciones.
Conviene distinguir dos versiones del concepto:
- Prima histórica (ex post): la diferencia promedio que efectivamente se observó en el pasado entre el retorno de las acciones y el de los bonos o letras del Estado. Se calcula con datos de largo plazo.
- Prima esperada o exigida (ex ante): la que los inversionistas exigen hoy hacia adelante. No se observa directamente. Se estima, por ejemplo, despejándola de los precios actuales con modelos de descuento de dividendos como el de Gordon (1962), o mediante encuestas a inversionistas y analistas.
La prima por riesgo es una pieza central de las finanzas modernas. En el modelo de valoración de activos de capital (CAPM), desarrollado por Sharpe (1964) y Lintner (1965), el retorno exigido a una acción es la tasa libre de riesgo más su beta multiplicado por la prima de mercado. Por eso cualquier valorización de empresas, cálculo de costo de capital o evaluación de proyectos depende, explícita o implícitamente, de un supuesto sobre esta prima.
Un resultado clásico es el "puzzle de la prima por riesgo" (equity premium puzzle), planteado por Mehra y Prescott (1985). Al revisar casi un siglo de datos de Estados Unidos, encontraron una prima histórica cercana a seis puntos porcentuales al año. Mostraron que esa cifra es demasiado alta para explicarse con modelos estándar de consumo y grados razonables de aversión al riesgo. Desde entonces han surgido muchas explicaciones. Una de las más citadas es la de Benartzi y Thaler (1995): los inversionistas sienten las pérdidas con más fuerza que las ganancias (aversión a las pérdidas) y además revisan sus carteras con demasiada frecuencia ("miopía"). Eso los lleva a exigir más premio del que justificaría su horizonte real de inversión. Por su parte, Fama y French (2002) argumentaron que la prima realizada en la segunda mitad del siglo XX fue mayor que la que sugerían los fundamentos (crecimiento de dividendos y utilidades). Según esa lectura, parte del retorno histórico fue una sorpresa favorable y no una compensación esperada.
La prima por riesgo, entonces, no es una constante. Varía en el tiempo con la valorización de los mercados, las tasas de interés, la percepción de riesgo y las preferencias de los propios inversionistas.
Cómo lo explicó el programa
En el episodio del 23 de octubre de 2026 [btm-2026-10-23], en el tema "Premio por riesgo accionario comprimido", el programa partió de un cálculo sencillo. Con un retorno esperado de 7,5% para las acciones de Estados Unidos y de 6% para la renta fija, la diferencia queda en torno a 1,5 puntos porcentuales, un premio por riesgo muy chico para los estándares históricos.
Como posible explicación, se planteó que los inversionistas de hoy tienen más educación financiera y horizontes más largos, toleran mejor las caídas y, por lo tanto, piden menos compensación. En palabras de José Tomás Valente: "ya ahora exigen menos premio por riesgo que antes".
Esta lectura conecta directamente con la literatura académica. Si parte de la prima histórica se debía a que los inversionistas sobrerreaccionaban a las pérdidas de corto plazo, como sugieren Benartzi y Thaler (1995), entonces un inversionista más informado y con mirada de largo plazo debería exigir un premio menor. Hay que tener en cuenta un matiz: la comparación del episodio se hizo contra la renta fija en general y no estrictamente contra la tasa libre de riesgo. Si esa renta fija incluye bonos con riesgo de crédito, el premio medido contra un activo sin riesgo sería algo mayor.
Relación con otros conceptos
La prima por riesgo accionario está ligada a la tasa libre de riesgo, que es su punto de referencia. Cuando las tasas de los bonos soberanos suben y los precios de las acciones no se ajustan, la prima se comprime, que es justamente la situación descrita en el programa. También es el insumo clave del CAPM y, a través de él, del costo de capital y del costo promedio ponderado de capital (WACC) con que las empresas evalúan inversiones.
Se relaciona con la aversión al riesgo y la aversión a las pérdidas, que explican por qué existe la prima, y con el horizonte de inversión, que influye en cuánto premio se exige. Además, tiene una conexión estrecha con las razones de valorización, como la relación precio-utilidad (P/U). Mercados caros suelen implicar retornos esperados más bajos y, por ende, primas más estrechas. Por último, se emparenta con el premio por plazo (term premium) de la renta fija, que es la compensación análoga que se exige por mantener bonos de largo plazo en vez de instrumentos de corto plazo.
Fuentes y lecturas
- Mehra, R. y Prescott, E. C. (1985), "The Equity Premium: A Puzzle", Journal of Monetary Economics, 15(2), 145–161. https://doi.org/10.1016/0304-3932(85)90061-3
- Benartzi, S. y Thaler, R. H. (1995), "Myopic Loss Aversion and the Equity Premium Puzzle", The Quarterly Journal of Economics, 110(1).
- Fama, E. F. y French, K. R. (2002), "The Equity Premium", The Journal of Finance, 57(2).
- Dimson, E., Marsh, P. y Staunton, M. (2002), Triumph of the Optimists: 101 Years of Global Investment Returns, Princeton University Press.
- Brealey, R. A., Myers, S. C. y Allen, F. (2020), Principles of Corporate Finance, 13ª ed., McGraw-Hill (existe traducción al español: Principios de finanzas corporativas).