Teoría
Producción sin venta como inflador del índice de actividad
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
Los índices de actividad —el PIB, el IMACEC, el índice de producción manufacturera, el de la construcción— miden lo que se produce, no lo que se vende. La distinción suena contable y es el corazón del asunto: un bien terminado que nadie compró no desaparece de las cuentas nacionales, se registra como acumulación de existencias, y esa acumulación es parte de la formación bruta de capital. En la ecuación de gasto (PIB = C + I + G + XN), la I incluye la variación de inventarios. Producir mil autos que quedan estacionados en un patio suma exactamente lo mismo al producto del trimestre que producir mil autos que salen vendidos.
No es un error de diseño, es una convención con motivo. El marco internacional que fija la frontera de producción —el Sistema de Cuentas Nacionales (SNA 2008)— define el producto como valor agregado generado en el período, y medirlo por ventas haría que el crecimiento oscilara al ritmo de cuándo se vacía una bodega en vez de al ritmo de cuánto trabajo y capital se emplearon. El propio arquitecto de la contabilidad nacional moderna advirtió que la cifra no debía leerse como medida de bienestar: "el bienestar de una nación difícilmente puede inferirse de una medición del ingreso nacional", escribió Kuznets (1934) en su informe al Senado de Estados Unidos.
El problema no es la convención sino qué se hace con ella cuando el número es la meta. Y ahí hay una asimetría que conviene tener clara, porque separa el caso benigno del caso caro:
- Existencias (bienes): la reversión es aritmética. Si el stock se liquida más adelante, la producción de ese período posterior será menor que las ventas y la variación de existencias entrará con signo negativo. El crecimiento no se inventó: se adelantó. Por eso el ciclo de inventarios es uno de los componentes más volátiles del producto y una pieza reconocida del ciclo económico (Blinder y Maccini, 1991).
- Capital fijo (edificios): la reversión no llega nunca por esa vía. Un departamento construido y jamás habitado se contabilizó como inversión el año en que se levantó y ahí queda. La pérdida aparece después, pero en otro lado: en el balance de la inmobiliaria, en la cartera del banco que la financió y en el ahorro de quien pagó en verde. El índice de actividad ya cobró su punto de crecimiento y no lo devuelve.
Falta el ingrediente que convierte esto de una curiosidad contable en un problema económico: el incentivo. Cuando la cifra de crecimiento deja de ser un termómetro y pasa a ser el criterio con que se evalúa a quien la produce, se activa lo que Goodhart (1975) describió para los agregados monetarios y hoy se enuncia como regla general: una medida que se vuelve meta deja de ser buena medida. Si además el productor no enfrenta el costo de equivocarse —porque el crédito se renueva igual, porque el banco es del mismo Estado que fija la meta—, opera la restricción presupuestaria blanda que Kornai (1986) formalizó estudiando las economías planificadas: la empresa produce mirando el plan, no la demanda, y la señal de precios llega tarde o no llega. Es la misma familia de diagnóstico que la tradición austríaca llamó malinversión (Hayek, 1931): recursos comprometidos en líneas de producción que la demanda final no valida.
Cómo se detecta desde afuera, sin acceso a los libros: la razón inventarios/ventas subiendo, la utilización de capacidad cayendo mientras la producción sube, la brecha persistente entre el índice de producción y el de ventas del mismo sector, y precios a la baja con volumen al alza —acumular por elección es una apuesta a que el precio sube; acumular con el precio cayendo es involuntario.
Cómo lo explicó el programa
El caso apareció en Buenas Tardes Mercado del 7 de septiembre de 2026, en el bloque "La obsesión china con la cifra de crecimiento y sus cadáveres". El panel usó la palabra cadáveres en su sentido literal: obra terminada que quedó ahí. La secuencia que describieron es la del mecanismo completo —departamentos construidos hasta reventar, el colapso de Evergrande con su presidente preso, compradores en verde que perdieron sus ahorros y una cantidad enorme de unidades desocupadas— y el punto no era la quiebra sino lo que la antecedió: durante años esa construcción entró en el índice como crecimiento.
Pepe Arias lo resumió en una frase que vale como criterio de lectura: "hay una obsesión por el crecimiento que no parece ser tan orgánico". Lo orgánico, en ese uso, es el crecimiento que la demanda final valida; el otro es el que la meta obliga.
La proyección al presente fue la parte interesante. El panel sospecha el mismo patrón en los vehículos eléctricos: patios llenos de autos que suman al índice y no se venden. Es exactamente el caso benigno-en-teoría descrito arriba —existencias, no capital fijo—, con la diferencia de que un auto se deprecia rápido y el ajuste, cuando llega, llega por precio.
Relación con otros conceptos
Este concepto vive en el cruce entre medición e incentivos. Por el lado de la medición se apoya en la variación de existencias y en la formación bruta de capital fijo, y explica por qué el PIB por gasto puede divergir de la demanda efectiva; es también un caso donde el producto potencial medido por capacidad instalada sobreestima el que la economía puede colocar. Por el lado de los incentivos se emparenta con la ley de Goodhart, la restricción presupuestaria blanda y la malinversión. Su desenlace habitual pasa por el ciclo de existencias, el desapalancamiento de los productores y, cuando el stock era inmobiliario y financiado con deuda, por la deflación de deuda. Y es el argumento más limpio a favor de mirar el índice de ventas junto al de producción, en vez de uno solo.
Fuentes y lecturas
- Comisión Europea, FMI, OCDE, ONU y Banco Mundial (2009), System of National Accounts 2008, Naciones Unidas. (El capítulo sobre la frontera de producción y el tratamiento de existencias.)
- Kuznets, S. (1934), National Income, 1929–1932, National Bureau of Economic Research / Senado de Estados Unidos.
- Goodhart, C. (1975), "Problems of Monetary Management: The U.K. Experience", Papers in Monetary Economics, Reserve Bank of Australia.
- Kornai, J. (1986), "The Soft Budget Constraint", Kyklos, 39(1).
- Blinder, A. y Maccini, L. (1991), "Taking Stock: A Critical Assessment of Recent Research on Inventories", Journal of Economic Perspectives, 5(1).
- Pettis, M. (2013), The Great Rebalancing: Trade, Conflict, and the Perilous Road Ahead for the World Economy, Princeton University Press.
- Blanchard, O., Macroeconomía, Pearson (capítulos de inversión y ciclo). Manual estándar en español para el tratamiento de la inversión en existencias.