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Teoría

Promesas de campaña versus restricción fiscal

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

La tensión entre promesas de campaña y restricción fiscal aparece cuando un candidato ofrece más gasto, más subsidios o menos impuestos de lo que el presupuesto público puede financiar de forma sostenida. El problema no es que el programa sea "caro" en abstracto. El problema es que el Estado, igual que un hogar aunque con más herramientas, enfrenta una restricción presupuestaria intertemporal: lo que gasta hoy por encima de sus ingresos debe pagarse en algún momento, ya sea con superávits futuros, con más deuda o, en el extremo, con inflación.

Una forma estándar de verlo es la dinámica de la deuda pública como porcentaje del PIB. Simplificando, la razón deuda/PIB sube cuando la tasa de interés real que paga el Estado (r) supera el crecimiento de la economía (g), y cuando el gobierno no genera un superávit primario (ingresos menos gastos, sin contar intereses) suficiente para compensar esa diferencia. Este marco se presenta en los manuales de macroeconomía, como el de Blanchard. De él se desprende algo clave: con deuda alta y tasas altas, el margen para gastar más es estrecho, porque cada punto adicional de déficit se acumula sobre una base ya grande y encarece el financiamiento.

¿Por qué los políticos prometen igual? La economía política ofrece varias explicaciones:

  • Ciclo político-económico. Nordhaus (1975) mostró que los gobiernos tienen incentivos a estimular la economía antes de las elecciones y ajustar después. Rogoff (1990) reformuló la idea con votantes racionales: el gasto preelectoral funciona como señal de competencia, aunque genere costos posteriores.
  • Sesgo deficitario. Alesina y Tabellini (1990) argumentaron que, cuando los partidos se alternan en el poder, quien gobierna hoy tiene incentivos a endeudarse más de lo óptimo, porque el costo lo asumirá en parte un sucesor con otras prioridades.
  • Inconsistencia temporal. Como plantearon Kydland y Prescott (1977), lo que conviene anunciar hoy puede no ser lo óptimo de ejecutar mañana. Las promesas de campaña son un caso típico: se formulan para ganar, y al llegar al gobierno chocan con la aritmética.

Hay además una restricción institucional. Aunque el gobierno quiera cumplir, necesita aprobar presupuestos y leyes. Un Ejecutivo sin mayoría parlamentaria puede encontrar bloqueadas tanto las alzas de impuestos como las autorizaciones de gasto o endeudamiento. Así, el programa termina recortado, postergado o reemplazado.

Cuando la restricción se ignora, los mercados suelen anticiparlo antes que los votantes. Suben las tasas de los bonos soberanos, se deprecia la moneda y aumenta la prima por riesgo. En casos extremos aparece el riesgo de dominancia fiscal, la situación descrita por Sargent y Wallace (1981) en que la política monetaria queda subordinada a las necesidades de financiamiento del fisco.

Cómo lo explicó el programa

En el episodio del 27 de octubre de 2026 ([bdm-2026-10-27]), dedicado a las promesas de Lula frente a la restricción fiscal de Brasil, el programa aplicó este concepto casi de manual.

El planteamiento fue que Lula ganó con un programa cuyo costo se estimó entre US$60.000 y 80.000 millones, y que ese programa es incompatible con el ajuste que necesita una economía con un endeudamiento elevado. Para dimensionar el problema, un panelista lo resumió así:

"Fíjese que Brasil tiene una deuda PIB de un 82%. Y esa deuda PIB de 82% la tiene con un 7,5% de déficit fiscal."

La combinación es la que describe la dinámica de deuda: una deuda alta que, además, sigue creciendo por un déficit grande. En ese contexto, agregar gasto empuja la deuda en la dirección equivocada.

El programa sumó la restricción institucional. Con un Parlamento que, según se dijo, estaría cerca de un 60% en contra, el nuevo gobierno no tendría ni el margen fiscal ni la capacidad de endeudamiento para aplicar el programa prometido. La conclusión fue que la aritmética fiscal y la aritmética legislativa apuntan en el mismo sentido: buena parte de lo prometido no podrá ejecutarse.

Relación con otros conceptos

Este concepto se apoya directamente en la sostenibilidad de la deuda pública y en la distinción entre déficit primario y déficit global. En economías con tasas de interés altas, una parte importante del déficit total puede corresponder al pago de intereses, lo que reduce el espacio para gasto nuevo aunque el gasto corriente no crezca.

Se conecta también con el riesgo soberano y la prima por riesgo país, que suben cuando los inversionistas dudan de la capacidad del Estado para estabilizar su deuda, y con el efecto desplazamiento (crowding out), por el cual un mayor endeudamiento público encarece el crédito para el sector privado.

En el plano institucional, se vincula con las reglas fiscales (metas de balance estructural, techos de gasto o de deuda), diseñadas precisamente para atenuar el sesgo deficitario y la inconsistencia temporal. Chile, con su regla de balance estructural, es un ejemplo regional frecuente. Por último, cuando el ajuste se vuelve inevitable, el debate se traslada a la consolidación fiscal: cómo, cuándo y con qué combinación de recortes de gasto y alzas de impuestos se reduce el déficit, y cuál es su efecto sobre el crecimiento a través del multiplicador fiscal.

Fuentes y lecturas

  • Blanchard, O. (varias ediciones), Macroeconomía, Pearson.
  • Nordhaus, W. (1975), "The Political Business Cycle", Review of Economic Studies.
  • Alesina, A. y Tabellini, G. (1990), "A Positive Theory of Fiscal Deficits and Government Debt", Review of Economic Studies.
  • Kydland, F. y Prescott, E. (1977), "Rules Rather than Discretion: The Inconsistency of Optimal Plans", Journal of Political Economy.
  • Persson, T. y Tabellini, G. (2000), Political Economics: Explaining Economic Policy, MIT Press.

Apariciones