Teoría
Puerta giratoria entre regulador y regulado
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
La puerta giratoria es el tránsito de personas entre cargos en organismos reguladores o supervisores y puestos directivos en las empresas que esos organismos deben fiscalizar. Ocurre en ambas direcciones: un ejecutivo de la industria asume la dirección de la entidad que la supervisa, o un alto funcionario deja el regulador y se incorpora a una empresa regulada, muchas veces como gerente, director o asesor.
El fenómeno no es ilegal por sí mismo y tiene una justificación razonable. Regular bien una industria compleja como la banca, la energía o las telecomunicaciones exige conocimiento técnico que suele estar dentro de la propia industria, y es natural que quien conoce el sector circule entre lo público y lo privado. El problema aparece cuando ese tránsito altera los incentivos de quien regula.
El marco conceptual más conocido para analizarlo es la teoría de la captura regulatoria. Como planteó George Stigler (1971), la regulación tiende a ser "adquirida" por la industria y diseñada y operada principalmente en su beneficio, porque los regulados son un grupo pequeño, organizado y con mucho en juego, mientras que los beneficiarios difusos (consumidores, depositantes, contribuyentes) tienen pocos incentivos para organizarse. Peltzman (1976) generalizó esa idea al modelar al regulador como alguien que equilibra apoyos políticos de distintos grupos, no solo de la industria.
La puerta giratoria es uno de los canales concretos por los que opera la captura:
- Expectativa de empleo futuro. Un supervisor que espera trabajar después en la industria puede ser más indulgente hoy, para no cerrarse puertas mañana. Este mecanismo aparece en la literatura de economía de la información sobre colusión entre agentes y supervisados (Laffont y Tirole, 1993).
- Afinidad y redes. Quien viene de la industria comparte su visión del mundo, sus contactos y, a veces, sus intereses patrimoniales.
- Asimetría de información. El regulado sabe más que el regulador sobre sus propios riesgos y costos. Si el regulador depende de exfuncionarios de la industria para interpretar esa información, la asimetría se vuelve más difícil de corregir.
Existe también un argumento en sentido contrario. Che (1995) mostró que, bajo ciertas condiciones, la posibilidad de ser contratado por la industria puede llevar al funcionario a esforzarse más para demostrar competencia. Por eso el debate no se reduce a "prohibir o permitir". Se trata de diseñar salvaguardas: períodos de inhabilidad (cooling-off), declaraciones de intereses, inhabilitación para resolver casos de exempleadores y, sobre todo, independencia institucional del supervisor respecto del poder político y de la industria.
Cómo lo explicó el programa
El concepto apareció en el episodio del 6 de noviembre de 2026 ([btm-2026-11-06]), en el tema "Origen y supervisión del banco intervenido en Paraguay".
El caso es casi un ejemplo de manual de puerta giratoria en ambas direcciones. La entidad intervenida era una financiera hasta pocos meses antes de que asumiera Peña, y luego se fusionó con un banco en quiebra. Después, un ejecutivo de esa entidad pasó a presidir el Banco Central, y el presidente del Banco Central pasó al banco. Es decir, regulador y regulado intercambiaron cabezas.
Lo que agrava el cuadro es el diseño institucional. En Paraguay la supervisión bancaria depende del Banco Central, y a su presidente lo nombra el Presidente de la República. No existe un contrapeso independiente que pueda fiscalizar con distancia. Pepe Arias lo resumió así:
"en paraguay no hay una comisión de mercado financiero o una superintendencia que sean absolutamente independientes"
El programa subrayó además por qué esto importa más allá de lo técnico. El banco tenía recursos públicos depositados y unos 2,9 millones de cuentas, de modo que el congelamiento de fondos resulta socialmente explosivo. Cuando la supervisión está capturada o simplemente no es independiente, los costos de una falla no los paga solo la industria, sino también los depositantes y el fisco.
Relación con otros conceptos
La puerta giratoria es un mecanismo específico dentro de la captura regulatoria, y se entiende mejor como un problema de agente-principal. La ciudadanía (principal) delega la supervisión en un funcionario (agente) cuyos incentivos privados pueden desalinearse de los públicos. Se vincula con la economía política de la regulación y con la teoría de la elección pública, que analizan a reguladores y políticos como actores con intereses propios y no como planificadores benevolentes.
En el ámbito financiero conecta directamente con la independencia del banco central y de los supervisores. La literatura ha asociado la independencia con mejores resultados de inflación y credibilidad (Alesina y Summers, 1993), y el mismo razonamiento se extiende a la supervisión prudencial. También se relaciona con el riesgo moral: si los bancos anticipan una supervisión blanda o rescates negociados con "los suyos", toman más riesgo. Por último, se cruza con la red de seguridad financiera (seguro de depósitos, prestamista de última instancia, resolución bancaria), cuya eficacia depende de que quien decide intervenir o rescatar no tenga conflictos de interés con la entidad afectada.
Fuentes y lecturas
- Stigler, G. (1971), "The Theory of Economic Regulation", The Bell Journal of Economics and Management Science, 2(1). https://doi.org/10.2307/3003160
- Peltzman, S. (1976), "Toward a More General Theory of Regulation", Journal of Law and Economics, 19(2).
- Laffont, J.-J. y Tirole, J. (1993), A Theory of Incentives in Procurement and Regulation, MIT Press.
- Dal Bó, E. (2006), "Regulatory Capture: A Review", Oxford Review of Economic Policy, 22(2).
- Carpenter, D. y Moss, D. (eds.) (2014), Preventing Regulatory Capture: Special Interest Influence and How to Limit It, Cambridge University Press.