Teoría
Refinanciamiento del crédito hipotecario
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
Refinanciar un crédito hipotecario es reemplazar la deuda vigente por una nueva —con el mismo banco o con otro— para quedarse con una tasa menor, un plazo distinto o ambas cosas. Visto en el papel es un trámite; visto en teoría financiera es el ejercicio de una opción de compra sobre la propia deuda. El deudor a tasa fija tiene el derecho, no la obligación, de recomprar su pasivo a la par en cualquier momento. La literatura de valorización de instrumentos hipotecarios trata ese derecho exactamente así desde el trabajo de Dunn y McConnell (1981), que modeló el prepago como una opción incorporada al contrato y mostró que ignorarla sobrevalora el papel para el prestamista.
De ahí salen dos consecuencias que no son obvias. La primera es la asimetría: si las tasas bajan, el deudor refinancia y captura la diferencia; si suben, se queda quieto y su cuota no se mueve. El banco está corto de esa opción y la cobra por adelantado, incorporada en la tasa fija, que por eso siempre está algo por encima de lo que sugeriría la curva de rendimientos pura. La segunda es la convexidad negativa desde el lado acreedor: cuando las tasas caen, el activo del banco no se aprecia como un bono común, porque justo entonces se lo prepagan y debe reinvertir a la tasa nueva y más baja (Fabozzi, 2016).
La regla de decisión ingenua —refinanciar apenas el valor presente del ahorro supere los costos de la operación— es incorrecta, y el error tiene signo conocido. Refinanciar es irreversible: al ejercer, se quema la opción de esperar una tasa aún mejor. Agarwal, Driscoll y Laibson (2013) derivaron el umbral óptimo en forma cerrada y quedó siempre por encima del punto de equilibrio contable: hay que exigir un diferencial extra que pague el valor de esperar. En la práctica ese umbral crece con la volatilidad de las tasas y con los costos fijos, y cae con el saldo insoluto y con el plazo remanente. Un crédito con tres años por delante no justifica una escritura nueva casi nunca; uno con veinte, sí.
El otro hallazgo relevante corre en dirección contraria: buena parte de los hogares no ejerce cuando debería. Keys, Pope y Pope (2016) estimaron que una fracción grande de deudores estadounidenses dejó sin cobrar miles de dólares por pura inatención o por el costo de entender el trámite. La opción vale, pero hay que acordarse de que existe.
En Chile hay tres particularidades que cambian los números. La deuda hipotecaria está mayoritariamente denominada en UF, así que la tasa que se cotiza es una tasa real: un 2% en UF equivale a algo del orden de un 5% nominal si la inflación converge a la meta. Los plazos fijos son largos —20 o 30 años—, lo que vuelve la opción de prepago mucho más valiosa que en países donde el crédito es a tasa variable o se refija cada pocos años. Y el derecho a prepagar no depende de la buena voluntad del banco: la Ley 18.010 lo consagra y acota la comisión que puede cobrarse. Contra eso juegan los costos de la operación nueva —tasación, notaría, inscripción en el Conservador de Bienes Raíces, impuestos—, que son fijos y por lo tanto pesan más mientras menor sea el saldo.
Un punto final, decisivo para leer el ciclo: la tasa hipotecaria chilena no cuelga de la Tasa de Política Monetaria, que es de muy corto plazo, sino de las tasas largas. Se financia colocando papel a veinte y treinta años entre aseguradoras y fondos previsionales, y ese tramo de la curva responde al premio por plazo local y a las tasas largas globales, con el bono del Tesoro estadounidense a diez años como referencia.
Cómo lo explicó el programa
En Buenos Días Mercado del 20 de agosto de 2026, al hablar del ciclo de tasas hipotecarias y la ventana del refinanciamiento, Pepe Arias fijó el piso del recuerdo: "los mínimos históricos estuvieron cerca de 2% las tasas en algún momento". La observación tiene dos filos. El primero es que ese 2% ocurrió en un mundo de tasas cero, y quien refinanció justo ahí ejerció la opción en el mejor punto posible del ciclo y se quedó con un ahorro enorme, congelado por veinte años. El segundo es que la ventana se cerró: hoy esa tasa no existe, y las tasas largas de Estados Unidos siguen subiendo, lo que arrastra hacia arriba el costo de financiar hipotecas también acá.
El remate del argumento fue que eso encarece el mismo metro cuadrado. Es la traducción exacta de la teoría: el precio de uso de la vivienda no es el precio de lista sino el dividendo mensual, y a veinte años cada punto porcentual adicional de tasa lo sube cerca de un 10%, con el departamento idéntico y el sueldo idéntico. Pasar de 2% a 5% en UF encarece la cuota alrededor de un 30% sin que nadie haya subido el precio de nada.
Relación con otros conceptos
El refinanciamiento vive donde se cruzan la curva de rendimientos y el premio por plazo: depende del tramo largo, no de la política monetaria de corto plazo, lo que explica que la hipotecaria no baje cuando el Banco Central recorta. La indexación en UF convierte la discusión en una sobre tasas reales, y por eso una sorpresa inflacionaria no licúa esta deuda como licuaría una nominal. Del lado del acreedor conecta con el riesgo de reinversión y la convexidad negativa. Del lado del hogar es un problema estándar de valor presente neto con valor de opción, y también uno de costo de oportunidad: la cuota que se libera compite con cualquier otro uso del flujo. Y en el agregado empalma con la accesibilidad a la vivienda y con la profundidad del mercado de capitales local, del que depende quién compra papel hipotecario a treinta años.
Fuentes y lecturas
- Dunn, K. B. y McConnell, J. J. (1981), Valuation of GNMA Mortgage-Backed Securities, The Journal of Finance 36(3).
- Agarwal, S., Driscoll, J. C. y Laibson, D. I. (2013), Optimal Mortgage Refinancing: A Closed-Form Solution, Journal of Money, Credit and Banking 45(4).
- Keys, B. J., Pope, D. G. y Pope, J. C. (2016), Failure to Refinance, Journal of Financial Economics 122(3).
- Fabozzi, F. J. (ed.) (2016), The Handbook of Mortgage-Backed Securities, 7ª ed., Oxford University Press.
- Brealey, R., Myers, S. y Allen, F., Principios de Finanzas Corporativas, McGraw-Hill (capítulos de valorización de bonos y opciones reales).
- Banco Central de Chile, Informe de Estabilidad Financiera (semestral), capítulo de hogares y crédito hipotecario.