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Teoría

Sanciones financieras secundarias

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

Una sanción financiera secundaria es la que un Estado aplica no contra el país objetivo, sino contra terceros que comercian con él, aunque esos terceros no tengan ninguna relación jurídica con quien sanciona. La sanción primaria prohíbe a los propios ciudadanos, bancos y empresas del país sancionador operar con el objetivo; la secundaria le dice a un banco indio, a una refinería china o a una naviera griega que si siguen pagándole a Teherán perderán el acceso al sistema financiero estadounidense. No es una multa: es una amputación. El tercero enfrenta una elección forzada entre un socio comercial y el mercado de capitales más grande del mundo, y esa elección no tiene suspenso.

El mecanismo que hace posible ese chantaje es técnico y poco glamoroso: casi todo pago denominado en dólares termina liquidándose en una cuenta corresponsal en Nueva York. Farrell y Newman (2019) llamaron a esto interdependencia armada: las redes económicas globales no son planas, tienen cuellos de botella —la compensación en dólares, la mensajería interbancaria, el reaseguro marítimo— y quien controla el nodo puede cortar el flujo y además ver quién pasa por ahí. Zarate (2013), que fue parte del equipo del Tesoro que diseñó estas herramientas después de 2001, describe el salto conceptual: dejar de perseguir al enemigo y empezar a persuadir a los bancos del mundo de que el enemigo es un riesgo comercial inaceptable.

De ahí viene el rasgo económico más interesante y menos obvio: la sanción secundaria funciona sobre todo por sobrecumplimiento. Un banco mediano no hace un cálculo de valor esperado entre la multa probable y el margen del negocio iraní; sale del negocio entero, y a menudo de todo el vecindario del negocio. La asimetría entre una sanción de miles de millones y un margen delgado convierte la amenaza en autoejecutable sin necesidad de aplicarla. Ese de-risking es lo que hace que el efecto se propague mucho más allá de las entidades efectivamente designadas.

La literatura sobre eficacia es más escéptica que el instrumento. Galtung (1967), estudiando Rodesia, formuló la "teoría ingenua" de las sanciones —privación económica que se traduce mecánicamente en presión política— y mostró que el efecto suele ser el contrario: cohesión interna y adaptación. Hufbauer, Schott, Elliott y Oegg (2007), en el recuento cuantitativo estándar, encuentran que apenas un tercio de los episodios logra algo parecido al objetivo declarado, y que la tasa cae cuando el objetivo es un cambio de régimen o de política de seguridad. Drezner (2011) agrega el matiz que importa acá: las sanciones "inteligentes" o dirigidas fueron más una respuesta al costo humanitario de los embargos totales que una mejora de eficacia comprobada.

Hay además un costo de segundo orden que se paga lento. Cada uso del cuello de botella le recuerda al resto del mundo que existe, y le da un motivo para construir rodeos: monedas alternativas, sistemas de mensajería paralelos, trueque de crudo con descuento. Eichengreen (2011) argumenta que el privilegio del dólar descansa en efectos de red profundos y que ninguna alternativa está cerca; pero un privilegio que se cobra seguido se erosiona en el margen, y el margen es donde se forman los precios.

Cómo lo explicó el programa

El caso apareció en Buenas Tardes Mercado del 24 de agosto de 2026, en el bloque sobre commodities. El secretario del Tesoro de Estados Unidos había anunciado una guerra financiera contra Irán y amenazado explícitamente con ahogar a los países que colaboraran con Teherán —el enunciado de manual de una sanción secundaria— y el mercado, sencillamente, no lo pescó. Manuel Bengolea reportaba el dato: "el precio del petróleo cae 2% con respecto al cierre del día viernes y se tranza en 84 dólares y 98 centavos", mientras el cobre subía a US$6,59 la libra.

La lectura del panel no fue sobre el nivel sino sobre lo que revelaba el movimiento: la prima geopolítica se estaba desinflando. Una amenaza contra la oferta del cuarto exportador de crudo debería empujar el precio hacia arriba; que lo empujara hacia abajo significa que el mercado descontaba alguna combinación de tres cosas —que la amenaza no se ejecutaría, que ya estaba en el precio desde antes, o que existe capacidad ociosa suficiente para absorber el corte—. Y el foco se corrió al conflicto arancelario con Canadá, que es exactamente lo que uno esperaría si el riesgo relevante dejó de ser la interrupción del suministro y pasó a ser la demanda.

Relación con otros conceptos

Es el punto donde se cruzan la prima de riesgo geopolítica —el sobreprecio que paga hoy el crudo por la probabilidad de una interrupción futura, no por una interrupción presente— y el privilegio exorbitante del dólar, que es la condición material que vuelve creíble la amenaza. Del lado micro conecta con el riesgo de contraparte y el de-risking bancario, y del lado macro con la elasticidad de oferta de corto plazo del petróleo y la capacidad ociosa de la OPEP+, que determinan cuánto se mueve el precio ante un corte anunciado. Para Chile el vínculo es de términos de intercambio: petróleo a la baja y cobre al alza es la combinación más favorable posible, y ninguna de las dos depende de decisiones locales. Por último, se emparenta con la extraterritorialidad normativa y con las reacciones defensivas que provoca —el estatuto de bloqueo europeo de 1996 sigue vigente en el papel—, y con la formación de mercados grises de descuento, donde el crudo sancionado sigue fluyendo pero castigado.

Fuentes y lecturas

  • Farrell, H. y Newman, A. (2019), Weaponized Interdependence: How Global Economic Networks Shape State Coercion, International Security 44(1).
  • Hufbauer, G., Schott, J., Elliott, K. y Oegg, B. (2007), Economic Sanctions Reconsidered, 3ª ed., Peterson Institute for International Economics.
  • Zarate, J. (2013), Treasury's War: The Unleashing of a New Era of Financial Warfare, PublicAffairs.
  • Galtung, J. (1967), On the Effects of International Economic Sanctions: With Examples from the Case of Rhodesia, World Politics 19(3).
  • Caldara, D. e Iacoviello, M. (2022), Measuring Geopolitical Risk, American Economic Review 112(4).

Apariciones