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Teoría

Sobrecosto sistemático en megaproyectos públicos

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

El sobrecosto sistemático en megaproyectos públicos es el fenómeno, documentado empíricamente en cientos de casos alrededor del mundo, por el cual las grandes obras de infraestructura —puentes, líneas de metro, estadios, aeropuertos, juegos deportivos— terminan costando sustancialmente más de lo presupuestado en la etapa de postulación o diseño, y esa desviación no es aleatoria: se repite con una regularidad y una dirección (siempre hacia arriba) que un simple error de cálculo no explicaría.

El investigador que más sistemáticamente ha estudiado este patrón es Bent Flyvbjerg, cuyo trabajo con una base de datos de miles de proyectos de transporte encontró que nueve de cada diez megaproyectos de infraestructura terminan con sobrecosto, y que esa proporción se mantiene estable independiente del país, la década o el tipo de obra (Flyvbjerg, Bruzelius y Rothengatter, 2003). A esa regularidad la llamó la "ley de hierro de los megaproyectos": over budget, over time, over and over again —sobre presupuesto, sobre plazo, una y otra vez— (Flyvbjerg, 2014).

La literatura distingue dos mecanismos que producen el mismo resultado pero por razones distintas. El primero es el sesgo de optimismo (optimism bias), un sesgo cognitivo genuino: quienes planifican un proyecto grande tienden a subestimar sistemáticamente los costos y sobrestimar los beneficios, no por mala fe sino porque razonan desde el caso ideal en vez de desde la base estadística de proyectos comparables. Kahneman y Lovallo (1993) lo formalizaron como parte de la "falacia de la planificación": las organizaciones —igual que las personas al estimar cuánto tardarán en terminar una tarea— construyen pronósticos optimistas ignorando la distribución de resultados de casos análogos.

El segundo mecanismo es más incómodo: la tergiversación estratégica (strategic misrepresentation). Flyvbjerg (2009) argumenta que en la política de la inversión pública, quienes promueven un proyecto tienen incentivos para subestimar el costo y sobrestimar la demanda a sabiendas, porque compiten por fondos limitados y saben que una cifra honesta —o una que incluya el verdadero riesgo de escalamiento— haría más difícil que el proyecto se apruebe. Bajo esta lectura, el sobrecosto no es un error que se pueda corregir con mejores modelos estadísticos: es el resultado esperable de un proceso donde subestimar paga políticamente. Ambos mecanismos —el cognitivo y el estratégico— no son mutuamente excluyentes, y la evidencia empírica de Flyvbjerg sugiere que la tergiversación estratégica pesa más en proyectos grandes y visibles, precisamente donde el sobrecosto termina siendo mayor en términos absolutos.

Cómo lo explicó el programa

En Buenos Días Mercado del 30 de septiembre de 2026, Pepe Arias repasó el caso chileno más citado de esta última década: los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos de Santiago 2023. Según su relato, el costo estimado escaló en cada etapa del proyecto —desde la postulación en 2017 hasta la ejecución— sin que la obra cambiara de naturaleza: primero 170 millones de dólares, luego 507 millones, después 650 millones y finalmente cerca de 770 millones. Como lo resumió Arias: "el primer costo era 170 millones y tres años después eran 507 millones". El caso ilustra de manera casi de manual el patrón que describe la literatura: la cifra de postulación —la que se usa para vender políticamente el proyecto— resultó ser una fracción menor de lo que terminó costando la obra efectivamente construida, con al menos tres revisiones al alza sucesivas antes de la ejecución final.

Relación con otros conceptos

El sobrecosto en megaproyectos se entiende mejor junto al problema de agencia (o principal-agente): quien decide impulsar el proyecto —autoridades de turno, comités organizadores— no es quien asume el costo final ni compite por los mismos incentivos que el contribuyente que lo financia, lo que abre espacio para que la cifra inicial funcione más como herramienta de persuasión que como pronóstico honesto. También se relaciona con el riesgo moral, en la medida en que la posibilidad de renegociar o de que el Estado cubra el excedente reduce el costo de haber subestimado de entrada. Y conecta con la discusión de multiplicador del gasto público y evaluación social de proyectos: un sobrecosto sistemático no invalida por sí solo el beneficio social de una obra, pero sí distorsiona la comparación entre proyectos alternativos si cada uno se evalúa con su propia cifra optimista de partida, en vez de con una corregida por la experiencia histórica de obras comparables.

Fuentes y lecturas

  • Flyvbjerg, B., Bruzelius, N. y Rothengatter, W. (2003), Megaprojects and Risk: An Anatomy of Ambition, Cambridge University Press.
  • Flyvbjerg, B. (2014), "What You Should Know about Megaprojects and Why: An Overview", Project Management Journal, 45(2).
  • Flyvbjerg, B. (2009), "Survival of the Unfittest: Why the Worst Infrastructure Gets Built—and What We Can Do About It", Oxford Review of Economic Policy, 25(3).
  • Kahneman, D. y Lovallo, D. (1993), "Timid Choices and Bold Forecasts: A Cognitive Perspective on Risk Taking", Management Science, 39(1).

Apariciones