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Teoría

Sustitución de trabajo por capital ante cambios en precios relativos

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

Una empresa puede producir lo mismo combinando de distintas maneras trabajo (personas) y capital (máquinas, software, robots). Cuál combinación elige depende en buena parte de cuánto cuesta cada uno. Si el trabajo se encarece respecto del capital, sube el precio relativo del trabajo y a la empresa le conviene producir con más máquinas y menos personas. Si el capital se abarata, por ejemplo porque bajan las tasas de interés o el precio de los equipos, pasa lo mismo. Eso es la sustitución de trabajo por capital: la empresa no deja de producir, cambia la receta con que produce.

La idea viene de la teoría neoclásica de la producción. En el óptimo, la empresa iguala la tasa marginal de sustitución técnica, que es cuántas horas de trabajo puede reemplazar con una unidad más de capital sin producir menos, con la razón entre el salario y el costo de uso del capital. Cuando esa razón cambia, la empresa ajusta. Cuánto ajusta lo mide la elasticidad de sustitución, un concepto que introdujeron casi al mismo tiempo Hicks (1932) y Robinson (1933): es el cambio porcentual en la razón capital/trabajo cuando la razón de precios cambia en 1 %. Con una elasticidad alta, un alza moderada de los salarios produce una ola de automatización. Con una elasticidad baja, la empresa absorbe el alza y casi no cambia su forma de producir. Arrow, Chenery, Minhas y Solow (1961) formalizaron la función de producción CES (elasticidad de sustitución constante), que todavía es la herramienta estándar para estimar ese parámetro.

Conviene separar dos efectos que el debate público suele mezclar:

  • Efecto sustitución: con el mismo nivel de producción, la empresa usa menos trabajo porque se volvió relativamente más caro.
  • Efecto escala: el costo total sube, la empresa sube sus precios, vende menos y por eso también contrata menos.

Las reglas de Marshall y Hicks sobre la demanda derivada de trabajo dicen cuándo la demanda de trabajo es más sensible a los salarios. Lo es más cuanto más fácil resulta sustituirlo, cuanto mayor es su peso en los costos y cuanto más elástica es la demanda del producto final (Hamermesh, 1993).

Hicks (1932) planteó además la innovación inducida: un salario alto no solo mueve a la empresa a lo largo de una tecnología dada, también orienta qué tecnologías se inventan. La lectura histórica clásica de esa idea es la de Habakkuk (1962), que explicó la mecanización temprana de Estados Unidos por la escasez de mano de obra. Allen (2009) explicó la Revolución Industrial británica por salarios altos con energía barata.

La literatura reciente agrega un matiz: la automatización no reemplaza "al trabajo" en general, reemplaza tareas. Autor, Levy y Murnane (2003) mostraron que la computación sustituyó sobre todo tareas rutinarias, cognitivas y manuales, y complementó las tareas abstractas. Acemoglu y Restrepo (2018) modelan la automatización como un desplazamiento de tareas hacia el capital, que se compensa en parte con la creación de tareas nuevas para las personas. El resultado neto sobre el empleo y los salarios depende de cuál de los dos procesos va más rápido.

Cómo lo explicó el programa

En Buenas Tardes Mercado del 6 de octubre de 2026 [btm-2026-10-06], en la conversación sobre automatización e inteligencia artificial ante costos laborales altos, Manuel Bengolea lo planteó desde la decisión concreta de una empresa: "entre contratar a cuatro operarios para que me acarré en caja voy a contratar un robot".

El argumento del programa calza con el marco teórico. Si los costos laborales suben, la comparación relevante es el costo anual de esos cuatro sueldos contra el costo de comprar y mantener la máquina. Según se dijo en el programa, esas máquinas "se pagan solas en cuatro o cinco años": el ahorro en remuneraciones recupera la inversión en ese plazo. Ese periodo de recuperación es el punto donde cambia la decisión. Cada alza del costo laboral lo acorta, y una tasa de interés más baja abarata el capital y lo acorta aún más.

El programa agregó una advertencia que coincide con el enfoque de tareas: la IA golpearía también a profesionales jóvenes, como abogados, ingenieros comerciales y arquitectos. Esto se aparta del patrón histórico, donde lo automatizable era sobre todo el trabajo manual rutinario. Las tareas de entrada de las profesiones, como redactar borradores, revisar documentos, armar planillas o modelar alternativas, son justamente las que hoy la IA puede ejecutar.

Relación con otros conceptos

La sustitución capital-trabajo es el reverso de la demanda derivada de trabajo: las empresas no demandan trabajo por sí mismo, sino por lo que produce, y lo comparan con otros insumos. Se conecta con el costo de uso del capital (tasa de interés, depreciación y precio de los equipos), por lo que la política monetaria también influye en la automatización. Se relaciona con la discusión sobre salario mínimo y costos de despido, porque cualquier encarecimiento regulatorio del trabajo actúa sobre esta misma margen. A escala agregada, aparece en la participación del trabajo en el ingreso: Karabarbounis y Neiman (2014) atribuyen parte de su caída global al abaratamiento relativo de los bienes de inversión, que con una elasticidad de sustitución mayor que uno empuja a reemplazar personas por capital. Por último, se enlaza con el cambio tecnológico sesgado por habilidades y con la polarización del empleo, que describen quién gana y quién pierde cuando la frontera de lo automatizable se mueve.

Fuentes y lecturas

  • Hicks, J. R. (1932), The Theory of Wages, Macmillan.
  • Arrow, K. J., Chenery, H. B., Minhas, B. S. y Solow, R. M. (1961), "Capital-Labor Substitution and Economic Efficiency", The Review of Economics and Statistics, 43(3).
  • Hamermesh, D. S. (1993), Labor Demand, Princeton University Press.
  • Autor, D. H., Levy, F. y Murnane, R. J. (2003), "The Skill Content of Recent Technological Change: An Empirical Exploration", The Quarterly Journal of Economics, 118(4).
  • Acemoglu, D. y Restrepo, P. (2018), "The Race between Man and Machine: Implications of Technology for Growth, Factor Shares, and Employment", American Economic Review, 108(6).

Apariciones