Teoría
Tasa de interés de largo plazo frente al crecimiento nominal
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
La comparación entre la tasa de interés de largo plazo (por ejemplo, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años) y el crecimiento nominal de la economía (crecimiento real del PIB más inflación) es una de las relaciones más usadas en macroeconomía y finanzas. En la literatura se resume como r frente a g: r es el costo de endeudarse a largo plazo y g la velocidad a la que crece el tamaño de la economía en pesos o dólares corrientes.
La intuición detrás de por qué ambas variables deberían moverse juntas viene de la teoría del crecimiento. En el modelo neoclásico con hogares que optimizan (Ramsey-Cass-Koopmans), la tasa de interés real de equilibrio queda atada al crecimiento de la economía: cuando se espera que el ingreso futuro crezca más rápido, los hogares quieren consumir más hoy, ahorran menos, y la tasa que equilibra ahorro e inversión sube. Por eso la idea de tasa natural o neutral, que se remonta a Wicksell (1898), se estima hoy con modelos que la vinculan explícitamente al crecimiento potencial (Laubach y Williams, 2003). Si a eso se suma la inflación esperada y una prima por plazo, se obtiene una referencia de mercado conocida: en el largo plazo, el rendimiento nominal de los bonos largos tiende a rondar el crecimiento nominal del PIB.
La comparación importa por tres motivos.
1. Para leer si una tasa es "alta" o "baja". Un 5% no significa lo mismo en una economía que crece 3% nominal que en una que crece 7%. Lo que define cuán exigente es una tasa para empresas y gobiernos es la distancia entre r y g, más que el nivel de r por sí solo. Si los ingresos de un deudor crecen al ritmo de g, una tasa por debajo de ese ritmo hace que la deuda pese cada vez menos en relación con el ingreso.
2. Para la sostenibilidad de la deuda pública. La dinámica de la razón deuda/PIB depende de r − g y del balance primario, una idea que formalizó Domar (1944). Si r < g, un gobierno puede mantener estable o reducir su deuda en proporción al PIB aun con un déficit primario moderado; si r > g, necesita superávit primario para evitar que la deuda crezca sola. Blanchard (2019) reactivó este debate al mostrar que, en EE.UU., r había estado por debajo de g durante buena parte de la historia de posguerra, lo que reducía el costo fiscal de la deuda (aunque advertía que esa condición puede revertirse).
3. Para la eficiencia dinámica. Desde la "regla de oro" de Phelps (1961), se sabe que una economía donde la tasa de interés queda persistentemente por debajo del crecimiento podría estar acumulando demasiado capital. Abel, Mankiw, Summers y Zeckhauser (1989) propusieron cómo verificarlo empíricamente y concluyeron que las economías desarrolladas parecían dinámicamente eficientes.
Hay una distinción importante: por qué sube la tasa larga cambia mucho la lectura. Puede subir porque aumenta la inflación esperada, porque los inversionistas exigen una prima mayor por mantener bonos largos (term premium) o porque sube el crecimiento real esperado. Solo en el último caso el alza es, en cierto modo, "benigna": refleja una economía que podrá pagar más.
Cómo lo explicó el programa
En Buenas Tardes Mercado del 2 de octubre de 2026 ([btm-2026-10-02]), Ahmed Riesgo usó justamente esta comparación para interpretar el alza de las tasas largas en Estados Unidos. Su diagnóstico fue que el movimiento no se explica principalmente por inflación: "la razón por qué fundamentalmente las tasas están subiendo en Estados Unidos es porque el crecimiento está fuertísimo".
Según se planteó en el programa, el crecimiento nominal de EE.UU. supera el 6% y el PIB potencial habría pasado de 1,8% a casi 3%. Con esos números, una tasa larga en torno a 5,3% queda por debajo del crecimiento nominal, y por eso "no es tan exigente como antes". En términos de r frente a g, el argumento es que la tasa subió, pero el crecimiento subió aún más, así que la carga relativa del financiamiento no empeoró tanto como sugiere el titular.
Riesgo sacó de ahí una consecuencia de política: si el crecimiento potencial es más alto, también lo es la tasa neutral, y algunos bancos centrales tendrán que repensar su política monetaria. Una tasa de política que antes parecía restrictiva podría resultar apenas neutral en un mundo con más crecimiento potencial.
Conviene leer esa lectura con la teoría a la vista. Las cifras de crecimiento potencial son estimaciones y se revisan con frecuencia; un salto de 1,8% a casi 3% es una afirmación fuerte, y la conclusión depende de que ese mayor crecimiento sea persistente y no cíclico. Además, separar cuánto del alza de tasas viene del crecimiento real, cuánto de la inflación esperada y cuánto de la prima por plazo requiere descomponer la curva de rendimientos, no solo comparar dos números.
Relación con otros conceptos
La comparación se apoya directamente en la tasa de interés neutral (r*): si el crecimiento potencial sube, la tasa neutral también, y con ella cambia la referencia para juzgar si la política monetaria es expansiva o contractiva, por ejemplo en una regla de Taylor. También se relaciona con la sostenibilidad de la deuda pública, donde el diferencial r − g determina la dinámica de la razón deuda/PIB junto con el balance primario. Al descomponer el rendimiento de un bono largo aparecen la ecuación de Fisher (tasa nominal ≈ tasa real + inflación esperada) y la prima por plazo, que distinguen un alza "por crecimiento" de una "por inflación" o "por riesgo". Por último, conecta con el crecimiento potencial y la productividad total de factores, que son los que en el largo plazo fijan g, y con la eficiencia dinámica de la acumulación de capital.
Fuentes y lecturas
- Blanchard, O. (2019), "Public Debt and Low Interest Rates", American Economic Review, 109(4). https://doi.org/10.1257/aer.109.4.1197
- Domar, E. (1944), "The 'Burden of the Debt' and the National Income", American Economic Review, 34(4).
- Laubach, T. y Williams, J. C. (2003), "Measuring the Natural Rate of Interest", Review of Economics and Statistics, 85(4).
- Abel, A., Mankiw, N. G., Summers, L. y Zeckhauser, R. (1989), "Assessing Dynamic Efficiency: Theory and Evidence", Review of Economic Studies, 56(1).
- Blanchard, O. (2017), Macroeconomía, 7.ª ed., Pearson.