Teoría
Diversificación de portafolio
Visto en 4 apariciones de los programas.
Qué es
Diversificar es repartir la riqueza entre activos que no se mueven al unísono, de modo que las pérdidas de unos se compensen, al menos en parte, con el comportamiento de los otros. La intuición es antigua —no poner todos los huevos en la misma canasta—, pero su formulación rigurosa se la debemos a Harry Markowitz (1952), quien mostró algo que no es obvio: el riesgo de un portafolio no es el promedio de los riesgos de los activos que lo componen.
La razón es puramente algebraica. La varianza de un portafolio tiene dos ingredientes: las varianzas individuales de cada activo, ponderadas por el cuadrado de su participación, y las covarianzas entre cada par de activos. Cuando el número de activos crece, el peso de las varianzas individuales se diluye rápido (cae en proporción a 1/N), mientras que los términos de covarianza dominan la suma. El resultado límite es que el riesgo de un portafolio grande converge a la covarianza promedio entre sus componentes, no a cero. Dicho de otro modo: la diversificación elimina el riesgo propio de cada emisor —que a una empresa la demande un cliente, que a otra se le queme una planta— pero deja intacto el riesgo que comparten todos.
Esa separación entre riesgo diversificable (idiosincrático) y riesgo no diversificable (sistemático o de mercado) es la que después formalizó el CAPM: solo el segundo debiera ser remunerado con mayor retorno esperado, porque el primero el inversionista puede eliminarlo gratis, simplemente repartiendo (Sharpe, 1964). Un portafolio que carga riesgo idiosincrático innecesario está asumiendo volatilidad por la que el mercado no le paga nada.
Lo que hace efectiva a la diversificación no es la cantidad de activos sino que sus retornos estén poco correlacionados. Con correlación perfecta (+1), sumar instrumentos no reduce nada; mientras más baja la correlación, mayor la caída de la varianza para un mismo retorno esperado. La evidencia empírica sobre cuántos activos bastan es antigua y algo dispersa: Evans y Archer (1968) encontraron que la mayor parte de la reducción se logra con relativamente pocas acciones, mientras que trabajos posteriores como el de Statman (1987) argumentaron que se necesitan bastantes más de las que se suele suponer.
El mismo argumento se extiende más allá de las fronteras. Solnik (1974) mostró que los mercados nacionales están menos correlacionados entre sí que las acciones dentro de un mismo mercado, de modo que salir del país reduce riesgo de una forma que no se puede replicar comprando más papeles locales. La contracara es que aparece riesgo cambiario y que, en episodios de estrés global, las correlaciones tienden a subir justo cuando más se necesitaría que fueran bajas.
Cómo lo explicó el programa
El caso chileno más grande de diversificación internacional es el sistema de pensiones, y el programa lo usó precisamente para mostrar dónde termina la protección que ofrece diversificar.
En el episodio del 30 de julio de 2026 (Buenos Días Mercado), bajo el tema "Por qué la Fed importa en Chile", se puso el tamaño sobre la mesa: de los US$257.000 millones de los fondos de pensiones chilenos, US$120.000 millones están invertidos en el exterior, y el 40% de esa cifra está en Estados Unidos —unos US$50.000 millones repartidos entre renta fija y renta variable. Casi la mitad del ahorro previsional del país está fuera de Chile: eso es diversificación geográfica a gran escala.
Pero el programa remató con el punto que importa para entender los límites del ejercicio: la tasa de referencia de la Fed opera como tasa de referencia del mundo, y la tasa chilena se forma como esa tasa más un spread de riesgo, de modo que todo movimiento allá se transmite acá. Como lo resumió Pepe Arias: "la tasa en Chile no se calcula como lo que nosotros creemos, es FED más algo".
La lectura es incómoda y correcta. La parte "local" y la parte "internacional" del portafolio no son tan independientes como sugiere el mapa: comparten un factor común. La política monetaria estadounidense es riesgo sistemático global, y contra eso repartir entre Santiago y Nueva York no protege.
Relación con otros conceptos
La diversificación es la puerta de entrada a la frontera eficiente: el conjunto de combinaciones que ofrecen el máximo retorno esperado para cada nivel de riesgo. De ahí se desprende la distinción entre riesgo sistemático e idiosincrático, y con ella el beta y la prima por riesgo del CAPM. Se apoya en herramientas estadísticas básicas —covarianza y correlación— y se articula con la tasa libre de riesgo a través del resultado de separación de Tobin (1958): elegir la mezcla riesgosa óptima es un problema distinto de decidir cuánto de ella tener.
Del lado aplicado, conversa con la aversión al riesgo (qué punto de la frontera elige cada persona), con el sesgo local o home bias —la tendencia documentada a sobreinvertir en el propio país (French y Poterba, 1991)—, con el riesgo cambiario y su cobertura, y con el esquema chileno de multifondos, que es un menú de niveles de riesgo construido sobre estas mismas ideas. Y como mostró el episodio, se topa con la transmisión de política monetaria: los factores comunes marcan el piso de riesgo que ninguna repartición elimina.
Fuentes y lecturas
- Markowitz, H. (1952), Portfolio Selection, The Journal of Finance, 7(1), 77–91. DOI: 10.2307/2975974
- Sharpe, W. (1964), Capital Asset Prices: A Theory of Market Equilibrium under Conditions of Risk, The Journal of Finance, 19(3), 425–442.
- Solnik, B. (1974), Why Not Diversify Internationally Rather Than Domestically?, Financial Analysts Journal, 30(4), 48–54.
- Bodie, Z., Kane, A. y Marcus, A., Investments, McGraw-Hill (manual estándar; hay edición en español como Principios de inversiones).
- Brealey, R., Myers, S. y Allen, F., Principios de finanzas corporativas, McGraw-Hill.