Teoría
Estacionalidad intramensual de la recaudación fiscal
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Qué es
La estacionalidad intramensual de la recaudación fiscal es el patrón que siguen los ingresos tributarios dentro de cada mes. No entran de forma pareja día a día. Se concentran en unas pocas fechas, las que fija el calendario de declaración y pago de los impuestos. El gasto público, en cambio, se reparte de otra manera: sueldos a fin de mes, transferencias y pagos a proveedores según sus propios plazos, servicio de deuda en fechas contractuales. Por eso la caja del fisco sube de golpe y baja por tramos, con una forma de serrucho.
Conviene separarla de la estacionalidad que estudia la econometría clásica, la que se repite entre meses o trimestres. Un ejemplo es la Operación Renta de abril en Chile o el mayor consumo de diciembre. La literatura de series de tiempo trata la estacionalidad como un componente que se repite con período fijo y que hay que modelar o filtrar para no confundirlo con la tendencia (Ghysels y Osborn, 2001). La versión intramensual tiene la misma lógica a una escala más fina. El período es el mes y el pico cae en días conocidos de antemano.
En Chile el ancla de ese pico es el Formulario 29, la declaración mensual con la que las empresas enteran el IVA, los pagos provisionales mensuales (PPM) del impuesto a la renta y las retenciones. Como el plazo vence en una fecha determinada del mes siguiente al de las operaciones, buena parte de la recaudación llega a la Tesorería en una ventana de pocos días.
Esto importa por la gestión de caja, no por la solvencia. Un fisco puede estar perfectamente equilibrado en el año y aun así quedarse corto de liquidez algún día del mes, si los compromisos vencen antes de que entre la recaudación. El problema se parece al que formalizó Baumol (1952) para la demanda de dinero por transacciones. Mantener saldos ociosos tiene un costo de oportunidad y quedarse sin caja tiene un costo de transacción o de financiamiento de urgencia. El tesorero busca el saldo que equilibra ambos. Por eso la buena práctica en finanzas públicas es proyectar los flujos diarios, centralizar los saldos en una cuenta única del tesoro y cubrir los descalces con instrumentos de corto plazo, en vez de acumular grandes colchones sin rendimiento.
Hay además un efecto sobre el sistema financiero. Cuando los contribuyentes pagan, el dinero sale de sus cuentas bancarias y pasa a la cuenta del gobierno, lo que drena liquidez de los bancos esos días. Hamilton (1997) aprovechó justamente estos movimientos previsibles de los saldos del Tesoro de EE.UU. en la Reserva Federal para medir el efecto de la liquidez sobre la tasa interbancaria. Los bancos centrales siguen de cerca estas fechas porque mueven las tasas de muy corto plazo si no se compensan con operaciones de mercado abierto.
Cómo lo explicó el programa
En Buenos Días Mercado del 6 de octubre de 2026 ([bdm-2026-10-06]), bajo el tema "El serrucho mensual de la caja fiscal", Willy Díaz explicó el mecanismo con el calendario chileno: "el día 20 se hace la declaración del formulario 29". La recaudación entra concentrada en esa fecha y después se gasta hasta el mes siguiente, por lo que la caja fiscal hay que cuadrarla mes a mes y no basta con mirar el balance anual.
El panel conectó esto con una cifra del momento. Según lo comentado en el programa, Quiroz se encontró con unos US$46 millones disponibles frente a compromisos por más de US$2.000 millones. Leída con este concepto, la cifra no dice por sí sola que el fisco esté quebrado. El dato muestra en qué punto del serrucho se tomó la foto y cuánto colchón había para cubrir el tramo entre un día 20 y el siguiente. Un saldo bajo justo antes del pico de recaudación es esperable. Lo preocupante es que los compromisos que vencen antes de ese pico superen por mucho lo disponible, porque obliga a financiarse de urgencia, postergar pagos o liquidar activos.
Relación con otros conceptos
El concepto se apoya en la gestión de caja del Tesoro y en el principio de cuenta única del tesoro, que buscan que los descalces diarios se cubran con el menor costo posible. Se distingue del déficit fiscal: el déficit es un concepto de flujo anual (ingresos menos gastos devengados), mientras que el serrucho es un problema de calce temporal que puede existir incluso con superávit. Por la misma razón se emparenta con el riesgo de liquidez de las finanzas corporativas, donde una empresa rentable puede caer en cesación de pagos por mal manejo del capital de trabajo.
También se relaciona con la deuda de corto plazo del gobierno (letras o pagarés del tesoro), el instrumento natural para puentear los días previos a la recaudación, y con los fondos soberanos o de estabilización, que pueden servir de colchón pero cuyo uso suele estar regulado y no siempre está pensado para necesidades de caja intramensuales. En el plano monetario conecta con la liquidez del sistema bancario y la conducción de la tasa de política monetaria: los pagos masivos de impuestos retiran reservas de los bancos y el banco central debe compensarlos para mantener la tasa interbancaria en su meta. Por último, se vincula con la estacionalidad en sentido econométrico, con el desestacionalizado de series y con la regla fiscal, que se mide en términos anuales y estructurales, no en el saldo de un día cualquiera.
Fuentes y lecturas
- Baumol, W. J. (1952), "The Transactions Demand for Cash: An Inventory Theoretic Approach", Quarterly Journal of Economics, 66(4).
- Hamilton, J. D. (1997), "Measuring the Liquidity Effect", American Economic Review, 87(1).
- Ghysels, E. y Osborn, D. R. (2001), The Econometric Analysis of Seasonal Time Series, Cambridge University Press.
- Lienert, I. (2009), Modernizing Cash Management, Fondo Monetario Internacional, Technical Notes and Manuals.
- Rosen, H. S. y Gayer, T., Public Finance, McGraw-Hill (manual estándar de finanzas públicas).