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Teoría

Formación de coaliciones de gobierno

Visto en 2 apariciones de los programas.

Qué es

La formación de coaliciones de gobierno es el problema de cómo se arma una mayoría capaz de gobernar cuando ningún partido la tiene por sí solo. Es un problema de negociación con reglas duras: el reparto de escaños está dado, la mayoría requerida está fijada de antemano y lo único que se negocia es quién entra, quién queda fuera y a cambio de qué.

El tratamiento formal viene de la teoría de juegos cooperativos de von Neumann y Morgenstern (1944), aplicada a la política por Riker (1962). Su resultado central es el principio del tamaño: los actores racionales no buscan la coalición más grande posible, sino la mínima ganadora —aquella que alcanza la mayoría y que dejaría de tenerla si sale cualquiera de sus miembros—. La lógica es de reparto: los cargos, los ministerios y las concesiones programáticas son un botín fijo, y cada socio adicional diluye la parte de los demás sin agregar poder.

El problema del criterio puramente aritmético es que ignora las distancias ideológicas. Axelrod (1970) lo corrigió con la coalición mínima conexa ganadora: los socios deben ser contiguos en el eje izquierda-derecha, porque una alianza entre extremos que salta por encima del centro es aritméticamente válida pero programáticamente inviable. De Swaan (1973) formalizó la misma intuición como minimización del rango ideológico. La evidencia europea recogida por Laver y Schofield (1990) confirma que ambos criterios —tamaño y proximidad— predicen mejor juntos que por separado, y que los gobiernos de minoría, lejos de ser una patología, son un desenlace frecuente y estable cuando ninguna mayoría viable resulta aceptable para todos.

Hay dos consecuencias que importan a la economía. La primera es que el peso de un partido no es su número de escaños, sino la frecuencia con que resulta pivotal: la probabilidad de que su entrada convierta a una coalición perdedora en ganadora. Es la idea detrás de los índices de poder de Shapley y Shubik (1954) y de Banzhaf (1965), y explica por qué un partido de cinco escaños puede extraer concesiones desproporcionadas si es la única llave que abre una mayoría.

La segunda es que la aritmética se traduce en política fiscal. Roubini y Sachs (1989) documentaron que los gobiernos de coalición amplia y fragmentada acumulan déficits mayores: cada socio puede vetar el ajuste y ninguno quiere cargar con su costo político, lo que Alesina y Drazen (1991) modelaron como una guerra de desgaste que retrasa las estabilizaciones. Tsebelis (2002) le puso el nombre general: mientras más jugadores con veto tenga un gobierno y más distantes sean entre sí, menor es su capacidad de cambiar el statu quo —para bien y para mal—. Un mercado que mira la formación de una coalición no está mirando un espectáculo político: está estimando qué tan probable es una reforma tributaria, un ajuste del gasto o un giro regulatorio.

Un caso especial es el cordón sanitario: la regla informal por la cual todos los partidos del sistema se comprometen a no gobernar con uno determinado. Formalmente es una restricción exógena sobre el conjunto de coaliciones admisibles, y su efecto mecánico es doble: reduce el número de mayorías factibles y, al hacerlo, aumenta el poder de negociación de los partidos que quedan adentro. Si el partido excluido es grande, el conjunto factible puede quedar vacío o poblado únicamente por coaliciones extensas y heterogéneas —caras de armar, lentas de decidir y frágiles—.

Cómo lo explicó el programa

El 7 de septiembre de 2026, en Buenas Tardes Mercado, el panel desmenuzó una elección alemana donde la AfD obtuvo el 44% y 39 de 83 escaños: a tres de la mayoría absoluta, pero bloqueada por el cordón sanitario que impide a cualquiera gobernar con ella. La alternativa dejaba a la CDU obligada a pactar con socialdemocracia, izquierda y ultraizquierda, que juntas suman apenas 31 escaños. Manuel Bengolea señaló la incomodidad del resultado: "si no nos gustan los extremos, entonces seamos consecuentes, nos hagamos de acuerdo con otros extremos". Es exactamente la propiedad de Axelrod al revés: excluir un extremo empuja la coalición conexa disponible hacia el extremo opuesto.

Libardo Buitrago llevó la aritmética un paso más allá, hasta el escenario que el cordón sanitario no cubre: con los 39 escaños de la AfD y los 5 del BSW —un partido ultrapopulista de izquierda— la mayoría se alcanza, mientras los partidos tradicionales encabezados por la CDU se quedan en 31. "Los extremos podrían unirse y no ser derrotados, y aquí los extremos de la derecha y la izquierda", resumió, con la vieja consigna dada vuelta: la izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas. Ese es el caso de manual donde el índice de poder importa más que el tamaño: cinco escaños que valen una mayoría.

Relación con otros conceptos

La formación de coaliciones es la bisagra entre la política y la macro. Determina la incertidumbre de política económica que enfrentan las decisiones de inversión, y a través del número de jugadores con veto condiciona la sostenibilidad del déficit fiscal y la credibilidad de una regla fiscal. Cuando el mercado duda de que una coalición pueda aprobar un presupuesto, eso aparece en la prima por riesgo soberano y en el tipo de cambio antes que en cualquier dato de actividad. En el plano de la competencia electoral, dialoga con el teorema del votante mediano: la lógica de Downs empuja a los partidos hacia el centro, pero la fragmentación y los vetos cruzados pueden dejar el resultado de gobierno lejos de ese centro. Y es un argumento clásico a favor de la independencia del banco central: sacar la política monetaria del regateo de coalición protege el ancla nominal de la inestabilidad del reparto.

Fuentes y lecturas

  • Riker, W. H. (1962), The Theory of Political Coalitions, Yale University Press.
  • Axelrod, R. (1970), Conflict of Interest: A Theory of Divergent Goals with Applications to Politics, Markham Publishing.
  • Laver, M. y Schofield, N. (1990), Multiparty Government: The Politics of Coalition in Europe, Oxford University Press.
  • Roubini, N. y Sachs, J. (1989), "Political and Economic Determinants of Budget Deficits in the Industrial Democracies", European Economic Review, 33(5).
  • Persson, T. y Tabellini, G. (2000), Political Economics: Explaining Economic Policy, MIT Press.

Apariciones