Teoría
Pato cojo (lame duck)
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
Un pato cojo es un gobernante, legislador o directivo que sigue en el cargo pero cuyo poder efectivo se ha debilitado, porque ya se sabe que no continuará. El caso típico es el presidente que no puede volver a postular, o que ya perdió la elección y espera el traspaso de mando. Mantiene las atribuciones formales, pero los demás actores (congresistas, partidos, gremios, mercados) empiezan a mirar al sucesor o al ciclo siguiente.
La expresión tiene origen financiero. En la Bolsa de Londres del siglo XVIII se llamaba lame duck al operador que no podía pagar sus deudas y salía del mercado "cojeando". Después pasó a la política estadounidense. Allí se usó para los legisladores derrotados que seguían votando hasta el fin de su período. La Vigésima Enmienda de la Constitución de EE.UU. (1933) acortó ese intervalo justamente para reducir el problema.
Desde la economía política, el fenómeno se explica por el horizonte temporal y la rendición de cuentas electoral. Un político que puede reelegirse tiene incentivos para alinear sus decisiones con lo que premian los votantes. Cuando esa posibilidad desaparece, el incentivo cambia. Besley y Case (1995) lo mostraron empíricamente con gobernadores estadounidenses sujetos a límites de mandato: su política fiscal (impuestos y gasto) difería de forma sistemática cuando no podían reelegirse. Es decir, la ausencia de reelección modifica el comportamiento del gobernante. El marco general de estos incentivos está desarrollado en Persson y Tabellini (2000).
El debilitamiento tiene dos caras:
- Pérdida de capacidad de negociación. Los aliados tienen menos razones para cooperar con alguien que no podrá premiarlos ni castigarlos en el futuro. Esto se agrava cuando el Ejecutivo enfrenta un Congreso adverso.
- Mayor libertad relativa. Liberado de la presión electoral, el gobernante puede impulsar reformas impopulares o, al revés, decisiones que no responden a nadie.
En América Latina el tema tiene un peso especial porque muchos países han restringido o prohibido la reelección presidencial. Linz (1990) argumentó que el presidencialismo produce rigideces propias, y la no reelección es una de ellas: el mandatario queda con plazo fijo y sin incentivos de continuidad. Mainwaring y Shugart (1997) analizaron cómo la fuerza real de un presidente latinoamericano depende de sus poderes constitucionales y también de su respaldo partidario en el Congreso. Esa combinación es la que determina cuán "cojo" queda un mandatario. Carey (2003) revisó el debate regional sobre la reelección y sus efectos sobre la rendición de cuentas.
Para los mercados, un gobierno pato cojo suele traducirse en mayor incertidumbre de política económica. Hay menos certeza de que las reformas anunciadas se aprueben, y más atención a quién viene después.
Cómo lo explicó el programa
En el episodio [bdm-2026-10-27] (27 de octubre de 2026), bajo el tema "Lula como pato cojo y liderazgos sin sucesión", el panel analizó el triunfo electoral de Lula en Brasil. La lectura central fue que la victoria es personal y no de su sector político:
"Esto es Lula. No es la izquierda, es Lula." — panelista no identificado
El argumento combina dos elementos del concepto. Primero, Lula asume sin posibilidad de reelección, así que desde el primer día del nuevo período el sistema político sabe que habrá un recambio. Segundo, lo hace con un Congreso adverso, lo que reduce su capacidad de negociación, como describe la literatura sobre presidencialismo.
El panel agregó una dimensión regional: Lula se suma a un patrón latinoamericano de líderes que no forman sucesores. Cuando el capital político está concentrado en una persona y no en un partido o una generación de recambio, el efecto pato cojo se intensifica. El mandatario no puede seguir, y tampoco hay una figura clara que herede su base de apoyo. Para los inversionistas, eso abre una pregunta sobre la continuidad de las políticas más allá del período presidencial.
Relación con otros conceptos
El pato cojo es una aplicación directa del problema principal-agente. Los votantes (principal) controlan al gobernante (agente) principalmente mediante la amenaza de no reelegirlo, y cuando esa herramienta desaparece, el control se debilita.
También se vincula con el ciclo político-económico, formalizado por Nordhaus (1975). Según ese modelo, los gobiernos ajustan la política económica según el calendario electoral, y un mandatario sin reelección altera ese cálculo.
Otro concepto relacionado es la inconsistencia temporal (Kydland y Prescott, 1977): los compromisos de un gobierno saliente son menos creíbles porque no estará para cumplirlos. Esto conecta con la credibilidad de la política económica y con la importancia de instituciones que trasciendan al gobierno de turno, como bancos centrales autónomos o reglas fiscales.
Por último, en el plano financiero, el fenómeno alimenta el riesgo político y la incertidumbre de política económica, que Baker, Bloom y Davis (2016) propusieron medir sistemáticamente. Ambos pueden reflejarse en primas de riesgo país, tipo de cambio y decisiones de inversión postergadas.
Fuentes y lecturas
- Besley, T. y Case, A. (1995), "Does Electoral Accountability Affect Economic Policy Choices? Evidence from Gubernatorial Term Limits", Quarterly Journal of Economics.
- Persson, T. y Tabellini, G. (2000), Political Economics: Explaining Economic Policy, MIT Press.
- Linz, J. (1990), "The Perils of Presidentialism", Journal of Democracy.
- Mainwaring, S. y Shugart, M. S. (eds.) (1997), Presidentialism and Democracy in Latin America, Cambridge University Press.
- Carey, J. M. (2003), "The Reelection Debate in Latin America", Latin American Politics and Society.