Teoría
Persistencia de un shock de oferta por destrucción de capacidad productiva
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
Un shock de oferta es un evento que cambia de golpe cuánto puede producir una economía, o un sector, a un costo dado. Si una sequía arruina una cosecha, si se cierra una ruta marítima o si se destruye una planta industrial, la curva de oferta se desplaza hacia la izquierda: a cada precio se ofrece menos, y el precio de equilibrio sube.
No todos los shocks de oferta duran lo mismo. La diferencia clave está en qué se perdió:
- Interrupción de flujos. El bien sigue existiendo y la capacidad para producirlo está intacta, pero algo impide que llegue al mercado: un bloqueo, una huelga, una ruta cerrada. Cuando el obstáculo desaparece, el flujo se restablece casi de inmediato. El shock es transitorio.
- Destrucción de capacidad. Lo que se pierde es parte del stock de capital: las máquinas, plantas e instalaciones que producen el bien. Aunque la causa original termine, la oferta no vuelve a su nivel previo hasta que ese capital se reconstruya. El shock es persistente.
La persistencia viene de una idea clásica. Alfred Marshall (1890) distinguió el corto plazo, en que la capacidad instalada está dada y las empresas solo pueden ajustar cuánto la usan, del largo plazo, en que pueden construir o desmantelar plantas. Si la capacidad cae y no puede reponerse rápido, el mercado queda "atrapado" en el corto plazo marshalliano: la oferta es muy inelástica, cualquier demanda adicional se traduce en precio y no en cantidad, y los márgenes de quienes conservan capacidad se disparan.
La velocidad de normalización depende del tiempo de construcción del capital. Kydland y Prescott (1982) mostraron que el hecho de que la inversión tarde varios períodos en convertirse en capacidad productiva ayuda a explicar por qué las perturbaciones económicas se propagan y persisten en el tiempo. Cuando reconstruir una planta toma años, el shock se "estira" durante todo ese plazo, aunque el evento que lo causó haya durado semanas.
En el caso específico de la energía, la literatura empírica ha insistido en que los shocks de precio del petróleo no son todos iguales. Hamilton (1983) documentó la asociación entre alzas del crudo y recesiones en Estados Unidos, y Kilian (2009) mostró que conviene separar los shocks de oferta de crudo de los shocks de demanda, porque tienen efectos y duraciones distintos. La misma lógica se puede llevar un paso más allá: dentro de la oferta, no es lo mismo que falte crudo a que falte capacidad para refinarlo.
Por último, hay un riesgo más profundo. Cuando la pérdida de capital es grande, la economía puede no recuperar nunca su trayectoria previa. Cerra y Saxena (2008) encontraron que, tras guerras y crisis, una parte importante de la caída del producto resulta permanente. Este fenómeno de dependencia de la trayectoria se conoce como histéresis (Blanchard y Summers, 1986).
Cómo lo explicó el programa
En el episodio [btm-2026-11-04] (4 de noviembre de 2026), bajo el tema "Crudo y refinación: doble impacto y normalización lenta", Manuel Bengolea aplicó esta distinción al mercado energético actual. Partió por la magnitud del salto en el costo de transformar crudo en combustibles:
"la refinación llegó a costar 25 dólares por barril de 4 o 5 dólares que es lo que costaba refinar"
Según explicó Bengolea, el alza se debe a ataques a refinerías en Rusia y en el Golfo, sumados a cierres de plantas en Europa. Ahí aparece el "doble impacto" del título: el cierre del estrecho de Ormuz golpea al crudo, pero es una interrupción de flujo y, por lo tanto, reversible rápido. Las refinerías destruidas, en cambio, son capacidad perdida. Repararlas toma de dos a cinco años. Por eso, la conclusión del programa fue que el margen de refinación bajará solo con el tiempo y con una paz sostenible, no de un día para otro.
El ejemplo ilustra bien la idea central de este concepto. Un mismo conflicto puede generar un shock transitorio en un eslabón de la cadena (el crudo) y uno persistente en otro (la refinación). Para el precio final del combustible, el componente persistente es el que define cuánto demora la normalización.
Relación con otros conceptos
El concepto se apoya en la elasticidad precio de la oferta: cuanto más inelástica es la oferta de corto plazo, mayor es el alza de precio ante una pérdida de capacidad. También se vincula con la tasa de utilización de capacidad. Si antes del shock las refinerías ya operaban cerca del máximo, no hay holgura para compensar las plantas perdidas.
En macroeconomía, un shock de oferta persistente desplaza la oferta agregada y puede producir estanflación, es decir, inflación con menor actividad. Esto pone a los bancos centrales ante un dilema: si suben tasas para contener precios, profundizan la caída del producto. Además, si la capacidad perdida no se repone del todo, cae el producto potencial, lo que conecta con la histéresis.
En el sector energético, el indicador que resume el margen de refinación es el crack spread, la diferencia entre el precio de los productos refinados y el del crudo. Finalmente, la velocidad de reconstrucción depende de la inversión y de su rentabilidad esperada. Márgenes altos incentivan reconstruir, pero la incertidumbre geopolítica eleva el costo de capital y puede retrasar las decisiones. Esto ayuda a explicar por qué el programa condicionó la normalización a una paz sostenible.
Fuentes y lecturas
- Marshall, A. (1890), Principles of Economics, Macmillan.
- Kydland, F. y Prescott, E. (1982), "Time to Build and Aggregate Fluctuations", Econometrica, 50(6).
- Hamilton, J. D. (1983), "Oil and the Macroeconomy since World War II", Journal of Political Economy, 91(2).
- Kilian, L. (2009), "Not All Oil Price Shocks Are Alike: Disentangling Demand and Supply Shocks in the Crude Oil Market", American Economic Review, 99(3). https://doi.org/10.1257/aer.99.3.1053
- Cerra, V. y Saxena, S. C. (2008), "Growth Dynamics: The Myth of Economic Recovery", American Economic Review, 98(1).