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Teoría

Elasticidad precio de la oferta

Visto en 22 apariciones de los programas.

Qué es

La elasticidad precio de la oferta mide cuánto reacciona la cantidad producida de un bien ante un cambio en su precio. Formalmente es un cociente de variaciones porcentuales:

$$\varepsilon_s = \frac{%\Delta Q^s}{%\Delta P} = \frac{dQ}{dP}\cdot\frac{P}{Q}$$

Al ser un cociente de porcentajes, no tiene unidades: da lo mismo si el precio está en dólares por libra o en pesos por tonelada. La convención es leerla así: si $\varepsilon_s > 1$ la oferta es elástica (un alza de 10% en el precio produce más de 10% adicional de producto), si $\varepsilon_s < 1$ es inelástica, y en el caso límite $\varepsilon_s = 0$ la oferta es perfectamente inelástica: la curva es una recta vertical y el precio no mueve ni un gramo la cantidad. Una curiosidad útil para el intuición: cualquier curva de oferta lineal que pase por el origen tiene elasticidad exactamente 1 en todos sus puntos, sin importar su pendiente. La pendiente y la elasticidad no son lo mismo.

El determinante más importante es el horizonte de tiempo. La distinción es tan vieja como la microeconomía moderna: Alfred Marshall (1890) separó el período de mercado —donde la oferta ya está producida y es fija—, el corto plazo —donde se puede variar el trabajo y los insumos pero no la capacidad instalada— y el largo plazo, donde todo es ajustable, incluida la entrada de nuevos productores. La misma industria puede tener elasticidad casi nula a tres meses y elasticidad alta a diez años.

Los otros determinantes se derivan de ahí: la existencia de capacidad ociosa (una fábrica al 60% responde; una al 100% no), la posibilidad de almacenar el producto o mantener inventarios, la movilidad de los insumos, y sobre todo los plazos de maduración de la inversión. En minería, energía o agricultura perenne, entre la decisión de invertir y la primera tonelada vendida pueden pasar cinco a diez años. Cuando la respuesta llega tan tarde, el precio que la gatilló muchas veces ya no existe: ese desfase es lo que Ezekiel (1938) formalizó como el modelo de la telaraña, y es la razón mecánica de los ciclos de auge y colapso de los commodities.

Hay un corolario distributivo que conviene tener a mano: cuando la oferta es inelástica, un alza de precio no genera más producto, genera más renta. El ingreso extra se lo queda el dueño del recurso o del yacimiento en vez de traducirse en actividad. Es la lógica ricardiana de la renta, y es exactamente por eso que los recursos naturales son el candidato clásico a ser gravados: un impuesto sobre una oferta perfectamente inelástica no reduce la producción, solo reparte la renta.

Cómo lo explicó el programa

En Buenos Días Mercado del 3 de agosto de 2026, el panel discutía el salto de casi 10% de la minería en el dato de actividad, y el argumento se fue directo contra la lectura fácil de que "subió el cobre, entonces produjimos más". Willy Díaz lo cerró con una frase que es, en el fondo, una definición operativa de oferta inelástica:

"El cobre que producimos se mueve por contratos, no por precios"

El mecanismo que describió es concreto: la venta del cobre chileno se cierra prácticamente en una semana de octubre para todo el año siguiente, con contratos de cantidades fijas y cláusulas leoninas que operan en ambas direcciones. Si el precio se dispara, el productor no puede embarcar más de lo comprometido; si se desploma, tampoco puede embarcar menos. El precio mueve los ingresos, no las toneladas.

Vale la pena separar dos capas que en la conversación van juntas. La contractual es la que se ve, y es real, pero es más bien el síntoma: nadie firma a cantidad fija un año antes si cree que puede ajustar el volumen a voluntad. Debajo está la restricción dura —geología, ley del mineral, capacidad de planta, permisos, agua— que es la que hace que el volumen sea, en un horizonte anual, un dato y no una decisión. El contrato codifica una inelasticidad que ya existía.

De ahí sale la conclusión práctica del programa: como los índices de actividad se miden a precios constantes, o sea en volumen físico, un boom de precio del cobre no aparece ahí. Un salto de 10% en el volumen minero hay que explicarlo por ley del mineral, mantenciones, arranque de proyectos o base de comparación, nunca por la cotización en Londres.

Relación con otros conceptos

Es el espejo de la elasticidad precio de la demanda, y las dos juntas determinan quién soporta realmente un impuesto: la incidencia tributaria recae sobre el lado más inelástico del mercado, que es el argumento estándar a favor de un royalty minero. Con oferta inelástica el excedente extra se convierte en renta económica —la renta ricardiana— en vez de en producto. La rigidez de corto plazo con respuesta tardía genera el modelo de la telaraña y el ciclo de precios de commodities. Del lado del productor, la inelasticidad se sostiene en costos hundidos e irreversibilidad de la inversión. Y en clave macro chilena, un alza del cobre que no mueve volúmenes es un shock de términos de intercambio: mejora el ingreso nacional y la cuenta corriente sin aparecer en el PIB real, distinción que se pierde apenas se confunde PIB nominal con PIB a precios constantes.

Fuentes y lecturas

  • Marshall, A. (1890), Principles of Economics, Macmillan.
  • Mankiw, N. G. (2020), Principles of Economics, 9ª ed., Cengage Learning — capítulo sobre elasticidad y sus aplicaciones.
  • Varian, H. R. (2014), Intermediate Microeconomics: A Modern Approach, 9ª ed., W. W. Norton.
  • Ezekiel, M. (1938), "The Cobweb Theorem", The Quarterly Journal of Economics, 52(2).
  • Fisher, F. M., Cootner, P. H. y Baily, M. N. (1972), "An Econometric Model of the World Copper Industry", The Bell Journal of Economics and Management Science, 3(2).
  • Radetzki, M. (2008), A Handbook of Primary Commodities in the Global Economy, Cambridge University Press.

Apariciones