Teoría
Elasticidad precio de la demanda
Visto en 7 apariciones de los programas.
Qué es
La elasticidad precio de la demanda mide cuánto responde la cantidad demandada de un bien a un cambio en su precio, en términos porcentuales: el cambio porcentual de la cantidad dividido por el cambio porcentual del precio. Por la ley de la demanda el resultado es negativo, y por convención se trabaja con el valor absoluto. Si es mayor que 1 la demanda es elástica —el consumidor reacciona más que proporcionalmente—; si es menor que 1, inelástica; si es igual a 1, unitaria.
El concepto es de Alfred Marshall (1890), que lo introdujo precisamente para separar dos cosas que se confunden: la pendiente de la curva y la sensibilidad real de la demanda. Al ser un cociente de porcentajes, la elasticidad no tiene unidades: da lo mismo medir en litros o en kilos, en pesos o en dólares, y por eso permite comparar bienes distintos. La contracara es que una recta de demanda no tiene una elasticidad, sino una distinta en cada punto: elástica en el tramo alto de precios, inelástica en el bajo, unitaria en el medio.
Lo que determina la elasticidad es, sobre todo, la disponibilidad de sustitutos. De ahí se desprenden los demás factores, que son variantes del mismo: cuán estrecho es el mercado que se está definiendo (la "gasolina" es mucho más inelástica que "la gasolina de una bencinera en particular"), cuánto pesa el bien en el presupuesto, si es necesidad o lujo, y el horizonte temporal. Este último es el que más se subestima: la demanda de largo plazo es sistemáticamente más elástica que la de corto, porque con tiempo el consumidor cambia el auto, la calefacción, el proveedor o el hábito. Houthakker y Taylor (1970) documentaron esa brecha para el consumo estadounidense y quedó como resultado estándar.
El puente con el negocio pasa por el ingreso total. Si la demanda es inelástica, subir el precio aumenta los ingresos; si es elástica, los reduce. La implicancia es fuerte: ninguna empresa con poder de mercado debería estar operando en el tramo inelástico de su demanda, porque ahí subir el precio le sube los ingresos y le baja los costos al mismo tiempo. Lerner (1934) lo formalizó en la regla que lleva su nombre: el margen sostenible sobre el costo marginal es exactamente el inverso de la elasticidad de la demanda que enfrenta esa firma —no la del mercado—. Esa distinción es la que explica por qué el trabajo comercial de una empresa consiste, en el fondo, en volver su propia demanda menos elástica.
En política pública el concepto aparece por otro lado. Ramsey (1927) mostró que, si el objetivo es minimizar la pérdida de eficiencia, conviene gravar más fuerte lo que tiene demanda más inelástica —regla que choca de frente con criterios de equidad, porque los bienes inelásticos suelen ser los básicos—. Y la incidencia tributaria sigue la misma lógica: el impuesto lo termina pagando el lado más inelástico del mercado, sin importar sobre quién recaiga legalmente. Empíricamente, las magnitudes son más chicas de lo que uno intuye: la revisión sistemática de Andreyeva, Long y Brownell (2010) encuentra elasticidades de alimentos en un rango aproximado de 0,3 a 0,8 según categoría.
Cómo lo explicó el programa
En Buenas Tardes Mercado del 30 de abril de 2025, bajo el tema "Comercio electrónico y la experiencia de compra", el panel usó la elasticidad no como un dato del mercado sino como algo que una empresa fabrica. El argumento era que el comercio electrónico seguirá creciendo a tasas de dos dígitos porque resuelve el problema del comprador en horas, y que la plataforma alinea los incentivos de los vendedores obligándolos a cumplir. De ahí salió la frase, de un panelista que no quedó identificado en el registro: "cuando la experiencia de compra es tan buena... hasta puede ser medio inelástico a precio".
El "medio" de esa frase es lo interesante, y está bien puesto. Lo que describe el panelista es diferenciación: rapidez, certeza de cumplimiento y una devolución sin fricción reducen la sustituibilidad entre plataformas, y una demanda menos sustituible es una demanda menos elástica, es decir, margen. Pero el mismo canal empuja en dirección contraria, porque comparar precios está a un clic. Ellison y Ellison (2009) midieron justamente eso: en buscadores de precios las elasticidades llegan a ser extremadamente altas, tanto que los vendedores desarrollan estrategias deliberadas para ofuscar la comparación. El comercio electrónico no es inherentemente inelástico ni elástico: es el terreno donde chocan la caída de los costos de búsqueda y la construcción de conveniencia.
El caso que el programa usó para cerrar —Amazon frente a Barnes & Noble— ilustra el punto por el lado del incumbente. La librería no perdió por precio: perdió porque la demanda resultó muy elástica en la dimensión que no estaba mirando, el catálogo y la comodidad. El panel apuntó también que Barnes & Noble sobrevivió reinventándose como plataforma digital tras ser comprada por un fondo privado, lo que matiza la fábula: el incumbente que desprecia el canal nuevo queda desplazado, no necesariamente eliminado.
Relación con otros conceptos
La elasticidad precio es una de tres hermanas: la elasticidad ingreso (que clasifica bienes en normales, inferiores y de lujo) y la elasticidad cruzada (que define sustitutos y complementos, y que es la herramienta con que la autoridad de competencia delimita un mercado relevante). Del lado de la firma se conecta con el poder de mercado vía el índice de Lerner, y con la discriminación de precios de tercer grado, cuya regla es cobrarle más al segmento más inelástico. Del lado del bienestar determina el excedente del consumidor y la pérdida de eficiencia de un impuesto, junto con la elasticidad de la oferta, que reparte la incidencia tributaria. En comercio exterior reaparece en la condición Marshall-Lerner, que fija cuándo una depreciación mejora efectivamente la balanza comercial, y explica la curva J: las elasticidades de corto plazo son bajas, las de largo plazo no. Y en el mundo digital dialoga con los costos de cambio, el efecto lock-in y las economías de red, que son las tres formas conocidas de hacer que la demanda propia deje de ser sensible al precio.
Fuentes y lecturas
- Marshall, A. (1890), Principles of Economics, Macmillan.
- Lerner, A. (1934), "The Concept of Monopoly and the Measurement of Monopoly Power", The Review of Economic Studies.
- Ellison, G. y Ellison, S. F. (2009), "Search, Obfuscation, and Price Elasticities on the Internet", Econometrica.
- Andreyeva, T., Long, M. y Brownell, K. (2010), "The Impact of Food Prices on Consumption: A Systematic Review of Research on the Price Elasticity of Demand for Food", American Journal of Public Health.
- Varian, H. (2010), Microeconomía intermedia: un enfoque actual, 8.ª ed., Antoni Bosch.