Teoría
Respuesta del banco central a shocks de oferta persistentes
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
Un shock de oferta es una perturbación que altera la capacidad de la economía para producir a un costo dado. Ejemplos típicos son un alza abrupta del petróleo, una sequía o el cierre de plantas industriales. A diferencia de un shock de demanda, que empuja precios y actividad en la misma dirección, un shock de oferta negativo sube la inflación y, al mismo tiempo, reduce el producto. Eso pone al banco central frente a un dilema. Si sube la tasa para contener los precios, profundiza la caída de la actividad. Si la baja para sostener la actividad, arriesga que la inflación se desancle.
En el marco neokeynesiano estándar existe una situación ideal que Blanchard y Galí (2007) bautizaron como la "coincidencia divina". Si los únicos shocks fueran de demanda, estabilizar la inflación equivaldría a estabilizar la brecha de producto, y no habría dilema. Los shocks de oferta, sobre todo cuando interactúan con rigideces de salarios reales, rompen esa coincidencia y obligan a elegir. Clarida, Galí y Gertler (1999) formalizaron este problema como un intercambio entre la variabilidad de la inflación y la del producto, que el banco central resuelve según el peso que asigne a cada objetivo.
La respuesta práctica depende críticamente de la persistencia del shock.
- Shock transitorio. La recomendación habitual es "mirar a través" (look through) del shock. Como la política monetaria actúa con rezagos largos, cuando una alza de tasas empieza a hacer efecto el shock ya se habría disipado. El banco central solo agregaría una recesión innecesaria.
- Shock persistente. El cálculo cambia. Si los precios altos de energía o insumos se mantienen por muchos trimestres, aparecen los efectos de segunda vuelta: los trabajadores piden reajustes para recuperar poder adquisitivo, las empresas traspasan costos y las expectativas de inflación empiezan a moverse. En ese punto el banco central ya no puede ignorar el shock, porque hacerlo arriesga perder credibilidad. La experiencia de los años setenta suele citarse como el ejemplo de lo que ocurre cuando se acomoda un shock persistente.
Hay un matiz empírico relevante. Bernanke, Gertler y Watson (1997) argumentaron que buena parte de las recesiones asociadas a alzas del petróleo en EE.UU. se explicaba por la respuesta contractiva de la Reserva Federal, más que por el shock mismo. Kilian (2009) mostró además que "no todos los shocks petroleros son iguales": un alza del crudo por disrupción de oferta tiene efectos distintos a una impulsada por demanda global o por demanda precautoria. Por eso el banco central necesita diagnosticar el origen y la duración del shock antes de reaccionar.
En resumen, la pregunta clave no es solo "cuánto subió el precio", sino también "cuánto va a durar y si va a contaminar las expectativas".
Cómo lo explicó el programa
En el episodio del 13 de octubre de 2026 (btm-2026-10-13), dentro del tema "Crudo versus capacidad de refinación", el programa distinguió entre dos shocks de oferta que suelen confundirse.
El primero es el alza del precio del crudo, ligada a una disrupción geopolítica en un estrecho marítimo. Manuel Bengolea lo planteó así:
"el barril de petróleo se va a resolver cuando se abre el estrecho"
Es decir, se trata de un shock con fecha de término razonablemente identificable. Corresponde al caso en que un banco central podría "mirar a través".
El segundo es la estrechez en la capacidad de refinación. El crack spread, el margen entre el precio del crudo y el de sus derivados refinados, pasó de unos US$10 a cerca de US$22. Según se explicó en el episodio, eso refleja cierres de refinerías en EE.UU. y Europa. Este shock es más duradero: reponer capacidad de refinación toma años, no semanas, y no se resuelve con la reapertura de una ruta.
Esa distinción lleva directamente a la pregunta del concepto: frente a un encarecimiento persistente de combustibles como el diésel o la gasolina, ¿cómo responderán los bancos centrales? La lógica del episodio coincide con la teoría. El componente transitorio admite paciencia. El componente estructural, en cambio, puede filtrarse a costos de transporte, precios de bienes y expectativas, y presionar a la autoridad monetaria a mantener tasas altas por más tiempo.
Relación con otros conceptos
El concepto se apoya en la curva de Phillips aumentada por expectativas. En ella, un shock de oferta desplaza la curva y genera estanflación, la combinación de inflación alta con crecimiento bajo. También conecta con las reglas de política monetaria, como la regla de Taylor (Taylor, 1993), que describe cómo la tasa de interés debería reaccionar a desvíos de inflación y producto. La discusión sobre persistencia se vincula con el anclaje de expectativas y la credibilidad del banco central, ambos centrales en los esquemas de metas de inflación como el del Banco Central de Chile.
Para economías pequeñas y abiertas importa el traspaso (pass-through) del tipo de cambio y de los precios internacionales a la inflación local. Por eso muchos bancos centrales siguen indicadores de inflación subyacente, que excluyen componentes volátiles como energía y alimentos y ayudan a separar lo transitorio de lo persistente. Finalmente, la brecha de producto y el producto potencial cobran relevancia: un shock de oferta suficientemente duradero puede reducir el producto potencial mismo, con lo cual lo que parecía una brecha negativa sería en realidad una caída de la capacidad de la economía.
Fuentes y lecturas
- Blanchard, O. y Galí, J. (2007), "Real Wage Rigidities and the New Keynesian Model", Journal of Money, Credit and Banking, 39(s1).
- Bernanke, B., Gertler, M. y Watson, M. (1997), "Systematic Monetary Policy and the Effects of Oil Price Shocks", Brookings Papers on Economic Activity, 1997(1).
- Kilian, L. (2009), "Not All Oil Price Shocks Are Alike: Disentangling Demand and Supply Shocks in the Crude Oil Market", American Economic Review, 99(3). https://doi.org/10.1257/aer.99.3.1053
- Galí, J. (2015), Monetary Policy, Inflation, and the Business Cycle (2.ª ed.), Princeton University Press.
- De Gregorio, J. (2007), Macroeconomía: teoría y políticas, Pearson Educación.