Teoría
Rezago en el traspaso de precios (pass-through)
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
El traspaso de precios (pass-through) es la proporción de un cambio en un costo —el crudo, el tipo de cambio, un impuesto, un insumo importado— que termina reflejada en el precio final que paga el consumidor. Rara vez es uno a uno: la literatura clásica sobre el tema documenta que el traspaso suele ser incompleto, porque los márgenes de los intermediarios absorben parte del movimiento y porque la competencia y la estructura de mercado determinan cuánto se puede empujar hacia adelante (Goldberg y Knetter, 1997).
El rezago es la otra mitad del fenómeno, y la que se confunde más seguido: el traspaso no solo es parcial, además es lento. Entre el shock de costo y el precio en el surtidor pasa tiempo, y ese tiempo tiene tres fuentes distintas que conviene no mezclar.
La primera es física y contractual: existen inventarios comprados a precios viejos, contratos de abastecimiento ya firmados y logística en tránsito. Lo que hoy se vende se compró hace semanas.
La segunda es de fijación de precios. Cambiar un precio tiene un costo —de menú, de renegociación, de irritar al cliente— y por eso las firmas no reajustan continuamente sino por saltos discretos y desalineados entre sí. Mankiw (1985) mostró que costos de menú pequeños en lo microeconómico pueden producir rigideces agregadas grandes; Calvo (1983) formalizó el mismo resultado como reajustes escalonados en el tiempo, y ese es hoy el ladrillo estándar de los modelos macro de precios rígidos.
La tercera —la decisiva en el caso de los combustibles chilenos— es administrativa y determinística: cuando el precio lo fija una fórmula que promedia cotizaciones internacionales de las semanas previas, el rezago no es una conducta ni una sospecha, es la longitud de la ventana del promedio móvil. En Chile el precio de referencia opera sobre promedios de mercados internacionales pasados, y el mecanismo estabilizador creado por la Ley 20.765 (2014, el MEPCO) suaviza además las variaciones semanales moviendo el componente variable del impuesto específico. La consecuencia práctica es contraintuitiva pero exacta: el precio de esta semana es una afirmación sobre el pasado reciente, no sobre lo que ocurre hoy en el mercado del crudo.
De ahí se sigue el error de lectura más común. Si el crudo sube fuerte y tres semanas después baja, en el intertanto el surtidor todavía está procesando el alza: sube cuando "afuera" ya está bajando. Eso parece abuso y a veces lo es —Bacon (1991) bautizó como rockets and feathers la evidencia de que los precios minoristas de la bencina suben como cohete ante alzas del costo y bajan como pluma ante las bajas, y Borenstein, Cameron y Gilbert (1997) documentaron la misma asimetría para Estados Unidos—, pero asimetría y rezago son cosas distintas: la primera es un problema de conducta y competencia, la segunda es aritmética de calendario. Confundirlas arruina cualquier diagnóstico.
Se agrega una capa más: el precio final es costo + impuestos + margen, y el impuesto es una decisión política con su propio reloj. Una estimación de alza "bruta" describe el componente de costo; el precio efectivo depende de si además se decide traspasar o no una rebaja tributaria. Son dos relojes independientes que casualmente marcan la misma semana.
Cómo lo explicó el programa
En Buenos Días Mercado del 28 de julio de 2026, en el tema "Desfase de tres semanas en el cálculo del precio de los combustibles", el panel desarmó exactamente esa confusión. El punto central: las estimaciones de alza que circulaban eran brutas —previas a la decisión política de traspasar la rebaja del impuesto específico— y el aumento era consistente con el precio del crudo de las tres semanas anteriores, cuando saltó por la escaramuza en Ormuz, y no con la baja de esa misma semana. Presentar las dos cosas juntas, sin separar el rezago del cálculo de la decisión tributaria, es lo que hace que la gente no entienda por qué "sube cuando el petróleo está bajando".
Como lo resumió uno de los panelistas: «esta es la típica cosa que se explica mal, tratando de juntar dos cosas que no se juntan».
Relación con otros conceptos
El rezago del traspaso es un caso particular de rigidez nominal, la familia de fricciones que explica por qué los precios no se ajustan al instante y que sostiene buena parte de la macroeconomía de corto plazo. Se emparenta directamente con los costos de menú y con los contratos escalonados, y con el traspaso del tipo de cambio a precios (exchange rate pass-through), que es la misma mecánica aplicada a una depreciación y la vía principal por la que se importa inflación.
Conviene distinguirlo de la asimetría cohete-pluma, que agrega un juicio sobre poder de mercado que el rezago por sí solo no autoriza. Se cruza también con la incidencia tributaria: quién soporta efectivamente un impuesto —o quién captura su rebaja— no lo define la ley sino las elasticidades relativas de oferta y demanda, de modo que una rebaja del impuesto específico puede llegar al consumidor solo en parte. Finalmente, los mecanismos de estabilización de precios como el MEPCO son, por diseño, generadores deliberados de rezago: compran menor volatilidad al precio de que el surtidor siempre vaya un poco atrasado respecto del mundo.
Fuentes y lecturas
- Goldberg, P. K. y Knetter, M. M. (1997), Goods Prices and Exchange Rates: What Have We Learned?, Journal of Economic Literature 35(3).
- Bacon, R. W. (1991), Rockets and Feathers: The Asymmetric Speed of Adjustment of UK Retail Gasoline Prices to Cost Changes, Energy Economics 13(3).
- Borenstein, S., Cameron, A. C. y Gilbert, R. (1997), Do Gasoline Prices Respond Asymmetrically to Crude Oil Price Changes?, Quarterly Journal of Economics 112(1).
- Mankiw, N. G. (1985), Small Menu Costs and Large Business Cycles: A Macroeconomic Model of Monopoly, Quarterly Journal of Economics 100(2).
- Blanchard, O. (2017), Macroeconomía, Pearson (capítulos de fijación de precios y rigideces nominales).