Teoría
Shock de oferta climático en la agricultura
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Qué es
Un shock de oferta climático en la agricultura es una perturbación inesperada en la cantidad de alimentos que se puede producir, causada por eventos meteorológicos o climáticos: sequías, lluvias excesivas, heladas, olas de calor o fenómenos como El Niño y La Niña. A diferencia de un cambio en los gustos o en el ingreso de los consumidores, que mueve la demanda, aquí lo que cambia es la capacidad de producir. En el diagrama clásico de oferta y demanda, la curva de oferta se desplaza hacia la izquierda: a cada precio, los productores pueden ofrecer menos.
El efecto sobre los precios depende de cuán sensible sea la demanda. Los alimentos básicos tienen una demanda inelástica: aunque suban de precio, la gente sigue necesitando comer más o menos lo mismo. Por eso, una caída moderada en la cosecha puede provocar un alza de precios desproporcionada. Esta idea es muy antigua y da lugar a una paradoja conocida: un mal año agrícola puede elevar los ingresos totales del sector, mientras que una cosecha abundante puede hundirlos. Eso sí, el resultado agregado esconde situaciones muy distintas, porque al agricultor que perdió su cosecha no le sirve de nada que el precio haya subido.
La relación entre clima y rendimiento no es lineal. Schlenker y Roberts (2009) mostraron que los rendimientos de cultivos como el maíz y la soya aumentan suavemente con la temperatura hasta cierto umbral y, pasado ese punto, caen en forma abrupta. Unos pocos días de calor extremo en el momento equivocado del ciclo pueden hacer más daño que un año entero de temperaturas algo superiores al promedio. Por eso el momento importa: una anomalía en plena floración o cosecha pesa mucho más que una en otra época.
En la dinámica de precios también influyen los inventarios. Como plantearon Deaton y Laroque (1992), el almacenamiento suaviza las fluctuaciones mientras quedan existencias. Cuando los inventarios se agotan, los precios se vuelven mucho más volátiles y pueden dispararse. Además, como la siembra se decide con meses de anticipación, un precio alto hoy puede inducir sobreproducción mañana. Es la lógica del modelo de la telaraña (Ezekiel, 1938).
A nivel macroeconómico, un shock agrícola es un caso típico de shock de oferta agregada: empuja la inflación hacia arriba y, al mismo tiempo, resta actividad y empleo, como explican los manuales estándar de macroeconomía (Mankiw, 2019; Blanchard, 2017). Esto incomoda a los bancos centrales, porque subir la tasa para frenar la inflación profundiza la caída de la actividad. La respuesta habitual es "mirar a través" del shock si es transitorio, prestando atención a la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía. La literatura justifica concentrarse en los precios más rígidos de la economía (Aoki, 2001). El riesgo es que el alza de alimentos contagie las expectativas de inflación o genere efectos de segunda vuelta, por ejemplo vía indexación de salarios.
En el caso de El Niño, la evidencia internacional indica efectos muy heterogéneos entre países: algunos sufren caídas de producción e inflación más alta, mientras otros incluso se benefician (Cashin, Mohaddes y Raissi, 2017).
Cómo lo explicó el programa
En el episodio del 23 de octubre de 2026 (bdm-2026-10-23), dedicado a "El Niño intenso, cosechas y precios de alimentos", el panel abordó cómo lluvias y temperaturas anómalas justo en los meses de cosecha pueden traducirse en problemas de abastecimiento, alzas de precios o importaciones más caras, lo que a su vez complica la trayectoria de la inflación esperada. Un panelista no identificado lo resumió así:
"eso es malo para la agricultura pero es peor para el bolsillo porque eso pudiese generar algún tipo de problemas de abastecimiento"
La frase recoge bien la doble naturaleza del shock: un golpe productivo para el sector y un golpe de precios para los hogares. El panel agregó un matiz clave para una economía abierta como la chilena. La apertura comercial amortigua el problema de abastecimiento, porque lo que no se produce localmente se puede importar. Sin embargo, no evita el golpe a la actividad ni al empleo agrícola. En otras palabras, el comercio exterior protege al consumidor de la escasez física, pero no al productor ni al trabajador del campo de la pérdida de cosecha. Y si las importaciones salen más caras, por ejemplo porque el tipo de cambio se deprecia o porque el shock también afecta a otros productores de la región, el alivio en precios es solo parcial.
Relación con otros conceptos
El concepto se apoya directamente en la elasticidad precio de la demanda, que explica por qué pequeñas caídas de producción generan grandes movimientos de precios, y en el desplazamiento de la curva de oferta del análisis de equilibrio parcial. En el plano macroeconómico es un ejemplo de shock de oferta agregada y se conecta con la estanflación y con el dilema de política monetaria entre estabilizar precios y estabilizar producto. También se relaciona con la distinción entre inflación total e inflación subyacente, con las expectativas de inflación y con los efectos de segunda vuelta. En economías abiertas interviene la paridad de importación, porque el precio interno tiende a alinearse con el costo de traer el producto desde afuera, y el traspaso cambiario (pass-through). Por último, se vincula con los términos de intercambio cuando el shock afecta a productos que el país exporta, y con la economía del cambio climático, que estudia cómo la mayor frecuencia de eventos extremos podría volver estos shocks más recurrentes.
Fuentes y lecturas
- Mankiw, N. G. (2019), Macroeconomics, 10.ª ed., Worth Publishers.
- Blanchard, O. (2017), Macroeconomics, 7.ª ed., Pearson.
- Schlenker, W. y Roberts, M. J. (2009), "Nonlinear temperature effects indicate severe damages to U.S. crop yields under climate change", Proceedings of the National Academy of Sciences, 106(37). https://doi.org/10.1073/pnas.0906865106
- Deaton, A. y Laroque, G. (1992), "On the Behaviour of Commodity Prices", Review of Economic Studies, 59(1).
- Cashin, P., Mohaddes, K. y Raissi, M. (2017), "Fair weather or foul? The macroeconomic effects of El Niño", Journal of International Economics, 106.