MercadistasMercadistasEntrar con GoogleApoyar el sitioApoyar

Teoría

Teoría del capital humano

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

El capital humano es el conjunto de conocimientos, habilidades, salud y hábitos que una persona acumula y que la hacen más productiva. La teoría del capital humano lo trata igual que el capital físico: algo en lo que se invierte hoy para obtener un retorno mañana. Estudiar, capacitarse o aprender un oficio cuesta matrícula, tiempo y esfuerzo, y sobre todo los ingresos que se dejan de ganar mientras tanto. A cambio, la persona espera salarios más altos durante el resto de su vida laboral.

La idea tiene raíces antiguas. Adam Smith ya comparaba al trabajador calificado con una máquina costosa cuyo precio debe recuperarse. La formulación moderna, sin embargo, es de los años sesenta. Theodore Schultz (1961) sostuvo que buena parte del crecimiento de las economías avanzadas no se explicaba por más máquinas ni más horas trabajadas, sino por la inversión de las personas en sí mismas. Gary Becker (1964) le dio forma analítica: la decisión de educarse se puede estudiar como cualquier decisión de inversión, comparando el valor presente de los ingresos adicionales con los costos directos y de oportunidad. Becker también distinguió entre el capital humano general, útil en cualquier empleo, y el específico, que solo vale dentro de una empresa determinada. La distinción importa para saber quién paga la capacitación: el trabajador suele financiar la general, porque se la lleva si cambia de empleo, mientras que la empresa tiene incentivos para costear la específica.

Jacob Mincer (1958; 1974) aportó la herramienta empírica más usada: la ecuación de Mincer, que relaciona el logaritmo del salario con los años de escolaridad y la experiencia laboral. Su coeficiente se interpreta como el retorno de un año más de estudio. Estimarlo en distintos países y épocas es uno de los ejercicios más repetidos de la economía laboral, y suele arrojar retornos de varios puntos porcentuales por año de educación.

Hay dos matices importantes. El primero es que no todo lo que se gana con un título refleja productividad adquirida. Según la teoría de la señalización de Michael Spence (1973), el diploma también puede funcionar como una señal de capacidades que el trabajador ya tenía y que el empleador no puede observar directamente. Distinguir cuánto del premio salarial se debe al aprendizaje y cuánto a la señal sigue siendo un debate abierto. El segundo matiz es que la teoría describe incentivos a invertir y no dice qué mueve a una persona a hacer ese esfuerzo. En ese terreno entran la familia, la cultura y las preferencias.

Cómo lo explicó el programa

En Buenas Tardes Mercado del 7 de octubre de 2026 (btm-2026-10-07), en la conversación sobre «Educar versus instruir», Manuel Bengolea separó dos cosas que en el debate público suelen mezclarse. Por un lado está la instrucción que entregan el colegio y la universidad. Por otro, los valores, que según él se aprenden en la casa y con el ejemplo. Lo resumió así: el niño «va al colegio a instruirse, a aumentar su capital humano».

Su argumento conecta bien con la teoría. La instrucción es la inversión que acumula capital humano en el sentido de Becker. Pero los valores son los que motivan a invertir esfuerzo en ese capital. En términos económicos, Bengolea apunta a lo que el modelo toma como dado: la disposición a sacrificar consumo y ocio presentes, que es la tasa de descuento de la persona, y la valoración del esfuerzo. Si esa disposición se forma en el hogar, la familia actúa como condición previa para que la inversión educacional rinda, y la escuela sola no la reemplaza.

Relación con otros conceptos

El capital humano se entiende mejor junto al costo de oportunidad, porque el principal costo de estudiar suele ser el sueldo que no se gana mientras se estudia. Las decisiones educacionales se evalúan con la lógica del valor presente: un retorno que llega durante décadas se descuenta a una tasa, y quien valora más el presente invierte menos. En macroeconomía, el concepto entra a los modelos de crecimiento económico. Lucas (1988) puso la acumulación de capital humano como motor del crecimiento, y Mankiw, Romer y Weil (1992) mostraron que agregar capital humano al modelo de Solow mejora mucho su capacidad de explicar las diferencias de ingreso entre países. Además está ligado a la productividad del trabajo y a la desigualdad salarial, ya que las diferencias de escolaridad explican parte de la dispersión de ingresos. Por último, la teoría de la señalización compite con él como explicación del premio salarial de la educación.

Fuentes y lecturas

  • Becker, G. (1964), Human Capital: A Theoretical and Empirical Analysis, with Special Reference to Education, NBER / Columbia University Press.
  • Schultz, T. W. (1961), «Investment in Human Capital», American Economic Review, 51(1).
  • Mincer, J. (1974), Schooling, Experience, and Earnings, NBER / Columbia University Press.
  • Spence, M. (1973), «Job Market Signaling», Quarterly Journal of Economics, 87(3).
  • Mankiw, N. G., Romer, D. y Weil, D. (1992), «A Contribution to the Empirics of Economic Growth», Quarterly Journal of Economics, 107(2).

Apariciones