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Teoría

Cambio permanente de comportamiento tras un shock

Visto en 3 apariciones de los programas.

Qué es

Un cambio permanente de comportamiento tras un shock ocurre cuando una perturbación transitoria deja una huella que no desaparece cuando la perturbación desaparece. El sistema no vuelve al punto de partida: el shock corrió el punto de partida. En economía esto se conoce como histéresis, término tomado de la física de los materiales magnéticos, y su rasgo distintivo es que el equilibrio de largo plazo depende de la trayectoria recorrida (path dependence), no solo de los fundamentos vigentes.

La formulación más citada es la de Blanchard y Summers (1986) sobre el desempleo europeo: una recesión que expulsa trabajadores del mercado laboral erosiona sus habilidades y su vínculo con el empleo, de modo que la tasa de desempleo "natural" hacia la cual converge la economía sube por el solo hecho de haber pasado por la recesión. La causa —la caída de demanda— se retira; el efecto no.

Hay al menos tres mecanismos distintos que producen este resultado, y conviene no confundirlos porque implican pronósticos diferentes.

Costos hundidos e irreversibilidad. Dixit (1989) mostró que cuando entrar o salir de un mercado exige un desembolso irrecuperable, la decisión óptima no es un umbral, sino una banda de inacción: el agente aguanta sin moverse hasta que la señal es lo bastante fuerte, y una vez que se movió, tampoco se devuelve ante una reversión moderada. Baldwin y Krugman (1989) usaron exactamente esta lógica para explicar por qué la apreciación del dólar de los años ochenta dejó a exportadores extranjeros instalados en Estados Unidos incluso después de que el tipo de cambio se normalizó: pagado el costo de entrada —la "cabeza de playa"—, quedarse es barato. Dixit y Pindyck (1994) formalizaron el caso general de la inversión bajo incertidumbre. Aplicado a un ahorrista: abrir una cuenta en el extranjero, entender la tributación, elegir un corredor y aprender a operar tiene un costo fijo alto y por una sola vez. Después, mover plata afuera cuesta un clic.

Actualización de creencias por experiencia vivida. Malmendier y Nagel (2011) documentaron que las personas ponderan de forma desproporcionada lo que les tocó vivir: quienes atravesaron retornos bursátiles malos toman menos riesgo en acciones durante décadas, aun teniendo a la vista los mismos datos históricos que todos los demás. La experiencia propia no es un dato más en la muestra; pesa mucho más de lo que justificaría la estadística. Un shock que revela que "acá también puede pasar" cambia la distribución subjetiva de riesgos de manera duradera, incluso si el riesgo objetivo vuelve a bajar.

Cambio de conjunto de oportunidades. A veces el shock no cambia las preferencias ni los costos, sino lo que el agente sabe que existe. Una alternativa que antes no estaba en el menú entra al menú, y ahí se queda.

La consecuencia práctica es que el nivel al que se estabiliza una variable después de un shock —flujos de capital, tasa de participación laboral, hábitos de consumo— no tiene por qué coincidir con el previo, y esperar la reversión completa es un error de pronóstico sistemático.

Cómo lo explicó el programa

En Buenos Días Mercado del 21 de agosto de 2026, al analizar la salida de capitales como fenómeno nuevo en Chile, el panel describió un caso de manual. La tesis: el chileno históricamente ganaba plata en Chile y la invertía en Chile —no se comportaba como argentinos o venezolanos, acostumbrados a sacar capital de su país—, y ese patrón se quebró con el estallido social. En el año siguiente salieron del orden de 9.000 a 10.000 millones de dólares.

Lo relevante para este concepto no es la magnitud del flujo, sino su forma. Como planteó Pepe Arias, "esa tendencia se rompió el 2019 o el 2020, en realidad, después del estallido social". Y el punto clave del análisis es lo que vino después: la cifra se fue moderando, pero nunca volvió a cero ni cerca de cero, porque el chileno descubrió vehículos de inversión fuera del país.

Ahí están los tres mecanismos juntos. El costo hundido de aprender a invertir afuera se pagó una vez, en 2019-2020, y no se recupera devolviéndose. La experiencia de octubre de 2019 actualizó permanentemente la probabilidad subjetiva de un evento disruptivo local. Y el menú de opciones se amplió: quien no sabía que existían esos vehículos, ahora los conoce y los usa. Por eso el flujo se estabiliza en un nivel nuevo, más alto que cero, en vez de revertir cuando la calma vuelve.

Relación con otros conceptos

El punto de partida que se rompió es el sesgo doméstico (home bias): la anomalía —documentada por French y Poterba (1991) y listada por Obstfeld y Rogoff (2000) entre los grandes puzzles de la macroeconomía internacional— según la cual los inversionistas concentran su portafolio en activos de su propio país mucho más allá de lo que recomienda la diversificación. El episodio chileno es un debilitamiento abrupto y persistente de ese sesgo.

Se conecta con la fuga de capitales y con la cuenta financiera de la balanza de pagos, que es donde el fenómeno se registra; con el premio por riesgo país, que es el precio que el mercado le pone a la percepción actualizada; con la aversión al riesgo dependiente de la experiencia; y con el valor de la opción de esperar, que explica la banda de inacción. En el plano laboral, su primo directo es la histéresis del desempleo; en el de política fiscal y monetaria, la idea de cicatrices (scarring) tras una recesión profunda.

Fuentes y lecturas

  • Blanchard, O. y Summers, L. (1986), Hysteresis and the European Unemployment Problem, NBER Macroeconomics Annual, vol. 1.
  • Dixit, A. (1989), Entry and Exit Decisions under Uncertainty, Journal of Political Economy, 97(3).
  • Baldwin, R. y Krugman, P. (1989), Persistent Trade Effects of Large Exchange Rate Shocks, Quarterly Journal of Economics, 104(4).
  • Malmendier, U. y Nagel, S. (2011), Depression Babies: Do Macroeconomic Experiences Affect Risk Taking?, Quarterly Journal of Economics, 126(1).
  • Dixit, A. y Pindyck, R. (1994), Investment under Uncertainty, Princeton University Press.
  • Obstfeld, M. y Rogoff, K. (2000), The Six Major Puzzles in International Macroeconomics: Is There a Common Cause?, NBER Macroeconomics Annual, vol. 15.

Apariciones