Teoría
Fuga de capitales
Visto en 3 apariciones de los programas.
Qué es
La fuga de capitales es la salida rápida y masiva de activos financieros desde un país hacia el exterior, motivada por el temor a que esos activos pierdan valor si se quedan: por expropiación, impuestos abruptos, devaluación, inflación, control de cambios o simplemente por incertidumbre política. Lo que la distingue de la inversión en el extranjero corriente —una empresa chilena que compra una filial en Perú, un fondo de pensiones que diversifica— es el motivo defensivo y la velocidad. No se busca un retorno mejor; se busca dejar de estar expuesto.
La definición operativa es más incómoda de lo que parece. Como la fuga no se declara en ninguna aduana, la literatura la mide de manera indirecta. El método más usado sigue siendo el residual de balanza de pagos de la Banca Mundial: se suman las fuentes de divisas (aumento de deuda externa más inversión extranjera directa) y se restan los usos registrados (déficit de cuenta corriente más acumulación de reservas); lo que sobra salió del país sin quedar contabilizado como activo del sector público o del sistema financiero formal. Una variante alternativa, la de Dooley, intenta separar el capital que huye del que simplemente se diversifica, contando solo los activos externos que no generan renta registrada en el país de origen. Cuando se aplican al mismo país y período, ambos métodos suelen diferir bastante — eso ya es una advertencia sobre cuánto confiar en cualquier cifra puntual de fuga.
El marco teórico estándar la trata como una corrida sobre un activo cuyo valor depende de la política futura. Krugman (1979) mostró que un tipo de cambio fijo respaldado por reservas finitas colapsa en un ataque especulativo anticipado: los agentes no esperan a que las reservas se acaben, se adelantan al momento en que se acabarían, y ese adelantamiento precipita la crisis. La segunda generación de modelos —Obstfeld (1994, 1996)— dio el paso conceptual decisivo: la fuga puede ser autocumplida. El gobierno tiene la capacidad de sostener la paridad, pero el costo político de sostenerla crece con la magnitud del ataque; si todos creen que devaluará, devaluar se vuelve la mejor opción y todos tenían razón. No hacía falta que los fundamentos estuvieran mal para que la profecía se cumpliera.
De ahí se desprende el rasgo que más importa para la política pública: la fuga tiene equilibrios múltiples. Diamond y Dybvig (1983), modelando corridas bancarias, mostraron la misma estructura: el mismo banco solvente tiene un equilibrio en que nadie retira y otro en que todos retiran, y lo que selecciona entre ambos es la creencia, no el balance. Un país con cuentas razonables puede sufrir una salida de capitales porque se cree que va a sufrirla.
El otro ángulo es tributario y patrimonial. La movilidad del capital financiero es asimétricamente mayor que la del trabajo o la tierra, lo que se traduce en una restricción práctica sobre cuánto puede gravarlo una jurisdicción sola sin que la base imponible se traslade. Y en la posguerra hispanoamericana el fenómeno tuvo un componente adicional: la dolarización de portafolio, en que el residente no saca físicamente el dinero pero sí cambia la moneda en que lo mantiene — una fuga hacia otra unidad de cuenta antes que hacia otra geografía.
Cómo lo explicó el programa
En el BTM del 10 de septiembre de 2026, en el bloque sobre percepción, incertidumbre y decisiones de las personas, Pepe Arias puso el mecanismo en una sola frase: "No hay nada más cobarde que un millón de dólares". El argumento que la rodeaba es exactamente el de los modelos de segunda generación, contado al revés: la economía se basa fundamentalmente en la percepción que tiene la gente de lo que está pasando, y durante los episodios de tensión cada persona medianamente informada tomó decisiones de consumo o no consumo, de inversión o no inversión, o de llevar sus platas a un lugar seguro. La cobardía del millón de dólares es su asimetría: cuesta tanto acumularlo que el dueño prefiere renunciar al retorno antes que arriesgar el principal, y por eso sale corriendo ante la primera señal de riesgo.
El remate del panelista es el que interesa teóricamente: sale corriendo aunque la percepción sea errada. Ahí está, sin jerga, el equilibrio autocumplido de Obstfeld. La decisión de huir no requiere que el diagnóstico sea correcto; requiere solo que el que huye crea que otros también van a huir. Y como huir es barato para el individuo y caro para el país, la fuga no necesita fundamentos deteriorados para materializarse — le basta con una creencia compartida sobre lo que hará el resto.
Relación con otros conceptos
La fuga de capitales es el mecanismo de transmisión entre la incertidumbre política y el tipo de cambio: la demanda defensiva de dólares deprecia la moneda local, lo que encarece los bienes importados y alimenta la inflación, obligando eventualmente al banco central a subir la tasa de política monetaria para defender la paridad. Es prima hermana de la corrida bancaria —misma lógica de equilibrios múltiples, distinto activo— y del sudden stop, la interrupción abrupta del financiamiento externo, con la diferencia de que en el sudden stop el que se retira es el acreedor extranjero y en la fuga es el residente. Se conecta también con el riesgo soberano y las primas que cobran los mercados, con los controles de capitales como respuesta de política, con el encaje que Chile aplicó en los noventa a los flujos de corto plazo, y con el trilema de la economía abierta, que establece que no se pueden tener simultáneamente tipo de cambio fijo, movilidad de capitales y política monetaria autónoma.
Fuentes y lecturas
- Krugman, P. (1979), «A Model of Balance-of-Payments Crises», Journal of Money, Credit and Banking, 11(3).
- Obstfeld, M. (1996), «Models of Currency Crises with Self-Fulfilling Features», European Economic Review, 40(3-5).
- Diamond, D. y Dybvig, P. (1983), «Bank Runs, Deposit Insurance, and Liquidity», Journal of Political Economy, 91(3).
- Obstfeld, M. y Rogoff, K. (1996), Foundations of International Macroeconomics, MIT Press.
- Krugman, P., Obstfeld, M. y Melitz, M. (2018), Economía internacional: teoría y política, 11ª ed., Pearson. (Manual estándar, disponible en español.)