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Teoría

Encadenamiento productivo

Visto en 8 apariciones de los programas.

Qué es

Un encadenamiento productivo es el conjunto de vínculos de compra y venta que una actividad económica establece con el resto del aparato productivo. Cuando una industria compra insumos a otras, se habla de encadenamiento hacia atrás (backward linkage); cuando su producto sirve de insumo a terceros, de encadenamiento hacia adelante (forward linkage). La distinción y el nombre provienen de Albert Hirschman (1958), que en The Strategy of Economic Development propuso que el desarrollo no avanza por crecimiento equilibrado de todos los sectores a la vez, sino por sectores líderes cuyos enlaces arrastran inversión hacia las actividades vecinas. Su recomendación era deliberadamente asimétrica: donde el capital y la capacidad empresarial escasean, conviene apostar por las actividades con más enlaces, porque generan por sí solas la presión —y la demanda— que induce a que aparezcan las demás.

La herramienta que permite medir esos enlaces es anterior: la matriz insumo-producto de Wassily Leontief (1936, y desarrollada en The Structure of American Economy, 1941), que le valió el Nobel en 1973. La matriz registra cuánto compra cada sector a cada otro sector por unidad de producto. De ahí salen los multiplicadores: si el coeficiente técnico dice que producir $1 de salmón requiere $0,45 de alimento para peces, $0,08 de transporte y $0,05 de servicios de ingeniería, entonces un aumento de la demanda final de salmón se propaga aguas arriba en oleadas sucesivas. La suma de esas oleadas —directas e indirectas— es el multiplicador de producción, y es la razón por la que el impacto total de una industria excede siempre su valor agregado propio. Chile publica esta matriz a través del Banco Central, en el marco de las Cuentas Nacionales.

Hay tres precisiones que suelen perderse cuando el concepto se usa como argumento público. La primera: los multiplicadores insumo-producto son de corto plazo y proporciones fijas; suponen que la tecnología no cambia y que hay capacidad ociosa. En pleno empleo, la expansión de un sector desplaza recursos de otro y el multiplicador sobreestima el efecto neto. La segunda: el enlace se cuenta bruto, no neto de lo que esos mismos factores producirían en su mejor uso alternativo. La tercera: un encadenamiento denso no garantiza sofisticación. La literatura de complejidad económica —Hausmann y Hidalgo (2009)— insiste en que lo relevante no es cuántos proveedores tiene una actividad, sino qué capacidades transferibles instala en el territorio: si esos proveedores de logística e ingeniería pueden reconvertirse a otra cosa, el encadenamiento construyó tejido; si solo saben servir a un cliente, construyó dependencia.

Un caso particular es el encadenamiento entre sectores tradicionalmente separados: cuando una industria cambia su función de producción y empieza a demandar insumos de un sector con el que no tenía relación, ese sector recibe una demanda nueva que no depende de su propio mercado histórico. La agricultura que se vuelve proveedora de la acuicultura es exactamente esa figura.

Cómo lo explicó el programa

En el BTM del 4 de septiembre de 2026, al hablar del enganche entre salmonicultura y agricultura, Patricio Melero describió un encadenamiento hacia atrás que se creó por un cambio tecnológico: la sustitución de harina de pescado por proteína vegetal en el alimento de los peces. "La agricultura chilena siembra 80.000 hectáreas, nada más que destinadas a proveer de alimento a la salmonicultura", dijo — trigo, raps y lupino sembrados para un cliente que hace treinta años no existía. El dato que acompañó el argumento es el que cierra la lógica: la tasa de conversión que los detractores fijaban en cinco kilos de pesca por kilo de salmón está hoy cerca de 1:1. Es decir, el enlace hacia el mar se contrajo y el enlace hacia la tierra se expandió; la matriz de insumos de la industria se reescribió.

En el mismo programa, sobre el aporte agregado del sector, Melero apuntó a lo que no aparece en la cifra de exportaciones. Los US$ 6.500 millones son el flujo visible, pero alrededor de él hay proveedores pyme de transporte, logística e ingeniería, y una incorporación al empleo formal de mujeres que antes vivían de agricultura de subsistencia. La conclusión la formuló como contrafactual: "Hoy día tú sacas la salmonicultura y la macrozona sur de Chile tiene una pérdida irreparable" — una industria que explica cerca del 30% del PIB de Aysén y sobre el 20% del de Magallanes. Ese contrafactual es precisamente la pregunta que responden los multiplicadores, y también donde la teoría pide cautela: la magnitud de la pérdida depende de qué tan reconvertibles sean esos proveedores, no solo de cuántos son.

Relación con otros conceptos

El encadenamiento es la contracara sectorial del efecto multiplicador: ambos describen propagación, pero el multiplicador keynesiano circula por el ingreso y el consumo, mientras el de Leontief circula por la demanda de insumos entre industrias. Se conecta con el concepto de valor agregado, porque la discusión relevante en economías exportadoras de recursos naturales no es cuánto se exporta sino cuánta transformación ocurre en el territorio antes de embarcar. Toca la complejidad económica y la diversificación productiva, que preguntan si esas capacidades sirven para saltar a otros productos. Se cruza con la enfermedad holandesa y con la concentración de riesgo regional: un sector que explica 30% del PIB de una región construye encadenamientos y a la vez vulnerabilidad ante un shock sanitario o de precio. Y en la dimensión territorial se emparenta con los clusters de Michael Porter, que agregan al enlace de compra-venta la proximidad geográfica, la competencia entre proveedores y el derrame de conocimiento.

Fuentes y lecturas

  • Hirschman, A. (1958), The Strategy of Economic Development, Yale University Press.
  • Leontief, W. (1941), The Structure of American Economy, 1919–1929, Harvard University Press.
  • Miller, R. y Blair, P. (2009), Input-Output Analysis: Foundations and Extensions, 2ª ed., Cambridge University Press.
  • Hidalgo, C. y Hausmann, R. (2009), "The building blocks of economic complexity", Proceedings of the National Academy of Sciences, 106(26).
  • Porter, M. (1990), The Competitive Advantage of Nations, Free Press.
  • Banco Central de Chile, Matriz de Insumo-Producto, Cuentas Nacionales (publicación periódica).

Apariciones