Teoría
Estimación estática versus respuesta conductual
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
Toda estimación del efecto de una política descansa en un supuesto sobre cómo reaccionan las personas a las que alcanza. La estimación estática adopta el supuesto más simple disponible: la conducta no cambia. Se toma la base observada hoy —cuántos estudian, cuántos declaran renta, cuántos compran el bien gravado— y se le aplica la regla nueva. Lo que sale es el efecto mecánico: lo que recaudaría o costaría la medida en un mundo que se sigue comportando como el de ayer.
La respuesta conductual es exactamente lo que ese supuesto deja fuera. La política cambia los precios relativos que enfrenta cada persona, y la gente vuelve a optimizar. En finanzas públicas esa reacción se ordena en márgenes bastante estandarizados (Gruber, Public Finance and Public Policy): el intensivo (cuánto trabajo, cuánto declaro), el extensivo (entro o no entro al programa, al mercado, a la universidad), el de oportunidad (adelanto o posterga la operación para caer en el régimen conveniente), el de composición o elusión (mismo ingreso, otra forma jurídica) y el de selección (quién elige acogerse, dado lo que sabe de sí mismo y el otro no).
La formulación general del problema es la crítica de Lucas (1976): los parámetros estimados sobre datos históricos no son estructurales, porque incorporan las reglas de decisión que la gente adoptó bajo el régimen viejo. Proyectar con ellos el efecto de un régimen nuevo equivale a suponer que nadie se dio cuenta de que las reglas cambiaron. La literatura empírica que puso número a esto es la de la elasticidad del ingreso tributable, iniciada por Feldstein a mediados de los noventa y revisada críticamente por Saez, Slemrod y Giertz (2012): la respuesta suele ser mucho más de elusión y de oportunidad que de esfuerzo, y depende de cómo esté escrita la ley.
Conviene decir lo que la versión militante de este argumento omite: la estimación estática no es ingenuidad, es una convención. Su virtud es que se puede auditar. Un cálculo dinámico completo exige un modelo macro con elasticidades discutidas, y quien elige la elasticidad elige de facto el resultado —por eso la oficina técnica que estima cuesta caro que se le note el pulgar en la balanza. Las convenciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso estadounidense y de su comité tributario, o los informes financieros de Dipres en Chile, incorporan respuestas microeconómicas pero congelan los agregados macro, y el debate sobre extenderlas —el dynamic scoring— es viejo y político, no técnico (Auerbach, 2005).
La lectura útil, entonces, no es "el número estático está mal", sino: la magnitud del error suele ser desconocida, pero su dirección casi nunca lo es. Cuando la respuesta conductual esperable es de entrada al programa, el costo estático está subestimado. Cuando es de salida selectiva, el ingreso estático está sobreestimado. Y cuando ambas apuntan al mismo lado, el sesgo se acumula.
Cómo lo explicó el programa
En Buenas Tardes Mercado del 29 de abril de 2025 (btm-2025-04-29), la discusión sobre la proyección
de recaudación del FES —el nuevo sistema de financiamiento de la educación superior— fue un caso de
manual de los dos errores a la vez.
Bárbara Briceño desarmó la proyección oficial señalando sus dos supuestos estáticos. El primero, sobre el margen extensivo: se proyecta que entrarán los mismos jóvenes de siempre, aunque el sistema nuevo aumenta el incentivo a estudiar. El segundo, sobre selección: se supone que todos tomarán el financiamiento estatal aunque para algunos implique devolver dos o tres veces el costo de su carrera. Su síntesis fue directa: "están sobreestimando los ingresos porque ellos asumen que toda la gente va a querer pagar tres veces su carrera".
El punto fino está en el segundo supuesto, y es de selección adversa en el sentido de Akerlof (1970): quien tiene información sobre su propia trayectoria esperada de ingresos —el que sabe que va a ganar bien, o que su familia puede financiarlo de otra forma— se saldrá del esquema. El sistema retiene a quienes le aportan poco y pierde a los que lo financiaban, exactamente el mecanismo que degrada un pool de seguros cuando la participación es voluntaria y el precio es único. Los dos errores empujan en la misma dirección: más beneficiarios que los proyectados por un lado, menos aportantes de los proyectados por el otro. Por eso el diagnóstico no es "el número tiene ruido" sino "el número está sesgado hacia arriba".
Relación con otros conceptos
Es la misma familia lógica que la curva de Laffer: subir la tasa no sube la recaudación en proporción, porque la base reacciona. La elasticidad del ingreso tributable es el intento de medir esa reacción con un solo número. La selección adversa y el riesgo moral son las dos formas canónicas de respuesta conductual cuando hay información asimétrica, y son las que aplican a cualquier esquema de crédito, seguro o subsidio de adscripción voluntaria. La incidencia tributaria es el mismo problema en el eje de quién paga: el que le escribe el cheque al fisco no es necesariamente el que soporta la carga, precisamente porque los precios se ajustan. Y la equivalencia ricardiana es un caso extremo del mismo argumento aplicado al gasto público: la respuesta conductual del ahorro privado anula el cálculo estático del estímulo fiscal.
Fuentes y lecturas
- Lucas, R. E. (1976), Econometric Policy Evaluation: A Critique, Carnegie-Rochester Conference Series on Public Policy, vol. 1.
- Akerlof, G. A. (1970), The Market for "Lemons": Quality Uncertainty and the Market Mechanism, Quarterly Journal of Economics, 84(3).
- Auerbach, A. J. (2005), Dynamic Scoring: An Introduction to the Issues, American Economic Review (Papers and Proceedings), 95(2).
- Saez, E., Slemrod, J. y Giertz, S. (2012), The Elasticity of Taxable Income with Respect to Marginal Tax Rates: A Critical Review, Journal of Economic Literature, 50(1).
- Stiglitz, J. E. (2000), La economía del sector público, Antoni Bosch (3ª ed.).