Teoría
Polarización política y riesgo institucional
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
La polarización política mide dos cosas que conviene no confundir. La polarización ideológica es la distancia entre las posiciones de política de los actores relevantes: cuán lejos están los programas entre sí. La polarización afectiva es la hostilidad entre identidades partidarias, y se mide como desagrado hacia el adversario más que como desacuerdo con su programa (Iyengar, Sood y Lelkes, 2012). Las dos pueden moverse en direcciones opuestas: hay electorados cuyas preferencias sobre impuestos o gasto apenas se desplazan mientras la animosidad mutua se dispara.
El modelo de referencia predice justo lo contrario de lo que se observa hoy. En la competencia unidimensional con dos partidos de Downs (1957), perseguir al votante mediano empuja a ambos hacia el centro: el equilibrio es convergente. Sartori (1976) describió la condición que invierte ese resultado —lo que llamó pluralismo polarizado—: cuando el sistema tiene muchos partidos, existen oposiciones que no aceptan las reglas del juego y el centro está ocupado, la competencia se vuelve centrífuga y el premio electoral pasa a estar en los extremos. La literatura latinoamericana agrega un ingrediente: cuando las marcas partidarias se diluyen porque los partidos gobiernan contra lo que prometieron, el electorado se desancla y el sistema queda disponible para outsiders (Lupu, 2016).
El riesgo institucional es la traducción económica de ese cuadro, y opera por cuatro canales razonablemente bien documentados.
Sesgo de déficit. Con alternancia y preferencias distantes, el gobierno de turno tiene incentivo a endeudarse para atar las manos de su sucesor: la deuda deja de ser suavizamiento intertemporal y pasa a ser instrumento estratégico (Alesina y Tabellini, 1990). El corolario es la postergación del ajuste: Alesina y Drazen (1991) modelan la estabilización como una guerra de desgaste en que cada bloque espera que el otro ceda primero y pague el costo, de modo que la demora no es irracionalidad sino equilibrio.
Inmovilismo. Tsebelis (2002) formaliza que la capacidad de cambiar el statu quo cae con el número de jugadores con veto y con la distancia entre ellos. Un sistema muy polarizado compra estabilidad de políticas al precio de no poder reaccionar a un shock: la misma rigidez que protege del capricho impide la reforma cuando hace falta.
Incertidumbre e inversión. La inversión con costos hundidos incorpora un valor de opción por esperar, que crece con la varianza del entorno (Dixit y Pindyck, 1994). Cuando la política oscila entre programas muy distintos según quién gane, esa varianza sube sin que nadie haya cambiado una sola ley. Los índices de incertidumbre de política económica construidos por Baker, Bloom y Davis (2016) capturan ese componente y lo asocian a menor inversión y empleo a nivel de firma.
Riesgo de cola. El caso extremo es la erosión de las reglas mismas. Levitsky y Ziblatt (2018) sostienen que las democracias se sostienen menos en su texto constitucional que en dos normas no escritas —reconocer la legitimidad del adversario y no usar al máximo las prerrogativas legales disponibles—, y que la polarización afectiva es precisamente lo que las disuelve. La evidencia cuantitativa es consistente: sobre veinte países y 140 años, tras una crisis financiera el voto de extrema derecha sube alrededor de 30%, el parlamento se fragmenta y las mayorías de gobierno se achican (Funke, Schularick y Trebesch, 2016).
Para los precios, todo esto es prima de riesgo: spread soberano más alto, plazos de deuda más cortos, mayor volatilidad implícita en torno a fechas electorales y tipo de cambio más sensible a encuestas que a datos.
Cómo lo explicó el programa
En Buenas Tardes Mercado del 21 de septiembre de 2026, el panel discutió el giro electoral simultáneo de Brasil, Argentina, Perú, Bolivia, Colombia y Chile, y Pepe Arias rechazó la lectura ideológica: "no es que la gente se haya vuelto derechista de un día para otro". Su tesis fue que lo que se observa es castigo, no conversión: quienes tuvieron años para gobernar bien lo hicieron mal o con corrupción, el mandato es una oportunidad prestada y al que llega se le pasará la misma cuenta si no cumple. Es, en los términos de esta ficha, desalineamiento de marcas partidarias antes que desplazamiento del votante mediano.
El riesgo que el programa señaló como de fondo no fue el resultado de ninguna elección puntual, sino la polarización creciente, con Alemania y la República de Weimar como advertencia histórica. La analogía tiene respaldo empírico acotado y vale usarla con cuidado: Galofré-Vilà, Meissner, McKee y Stuckler (2021) muestran que los municipios alemanes con ajustes fiscales más duros entre 1930 y 1932 fueron los que más votaron nazi, lo que apunta al mecanismo económico —austeridad sobre crisis— y no a un destino inscrito en la polarización por sí sola.
Relación con otros conceptos
Esta ficha es la contracara institucional del voto retrospectivo: si el electorado castiga desempeño y no ideología, la alternancia es sana, pero cuando la alternancia se vuelve pendular y las marcas se vacían, lo que queda es distancia sin anclaje. Se conecta con el gobierno dividido y la previsibilidad regulatoria por el lado de los jugadores con veto, y con el índice de volatilidad implícita (VIX) y el retorno bursátil y el ciclo electoral por el lado del precio que los mercados le ponen a la incertidumbre política. El canal fiscal la vincula a la prima por riesgo soberano y al sesgo de déficit; el canal real, a la inversión irreversible. Y por el origen del descontento se toca con la inflación y el comportamiento electoral y con el rezago de los salarios frente a la inflación.
Fuentes y lecturas
- Sartori, G. (1976), Parties and Party Systems: A Framework for Analysis, Cambridge University Press.
- Alesina, A. y Drazen, A. (1991), "Why Are Stabilizations Delayed?", American Economic Review 81(5).
- Tsebelis, G. (2002), Veto Players: How Political Institutions Work, Princeton University Press.
- Funke, M., Schularick, M. y Trebesch, C. (2016), "Going to Extremes: Politics after Financial Crises, 1870–2014", European Economic Review 88.
- Levitsky, S. y Ziblatt, D. (2018), How Democracies Die, Crown (ed. en español: Cómo mueren las democracias, Ariel).