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Teoría

Reforma tributaria y crecimiento económico

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

La expresión reúne dos preguntas que conviene separar: cuánto recauda un Estado y cómo lo recauda. La teoría moderna de la hacienda pública sostiene que, para un mismo nivel de recaudación, la estructura del impuesto —qué base grava, con qué tasa marginal, con qué grado de neutralidad entre decisiones— tiene efectos de largo plazo sobre el producto que son independientes del monto recaudado.

El punto de partida es antiguo. Ramsey (1927) demostró que, si hay que recaudar una suma dada con impuestos distorsionadores, la pérdida de eficiencia se minimiza gravando más fuerte lo que responde menos al precio. Harberger (1964) puso número a esa pérdida —el "triángulo" de peso muerto— y estableció que crece aproximadamente con el cuadrado de la tasa: duplicar un impuesto no duplica su daño, lo cuadruplica. De ahí sale la intuición central de todo el campo: la base amplia con tasa baja domina a la base estrecha con tasa alta, aunque ambas recauden lo mismo.

Diamond y Mirrlees (1971) agregaron una restricción que ordena buena parte del debate chileno: bajo condiciones bastante generales, conviene no distorsionar las decisiones de producción. Gravar el consumo o el ingreso final de las personas es preferible a introducir cuñas en la cadena productiva, porque estas últimas alteran la asignación de insumos sin ganar nada en redistribución. La misma lógica llevó a los resultados de Judd (1985) y Chamley (1986): en modelos de horizonte largo, la tasa óptima sobre el ingreso del capital tiende a cero, porque un impuesto permanente al ahorro equivale a un impuesto creciente sobre el consumo futuro. El resultado es teórico y sus supuestos han sido discutidos durante cuarenta años, pero fija el marco: los impuestos que caen sobre la acumulación son los que más pesan sobre la senda de crecimiento.

Eso no implica que la tasa óptima sea cero. Barro (1990) mostró que, cuando los impuestos financian bienes públicos productivos —infraestructura, seguridad jurídica, educación—, existe una tasa que maximiza el crecimiento: por debajo de ella el Estado subprovee lo que la inversión privada necesita, por encima la cuña tributaria domina. La pregunta empírica no es "impuestos sí o no", sino de qué lado de ese máximo está un país y con qué composición.

La evidencia sobre composición es lo más robusto del área. El trabajo de Arnold et al. (2011) para la OCDE ordena los tributos de menos a más dañinos para el producto por habitante: impuestos recurrentes a la propiedad inmueble, impuestos al consumo, impuestos personales al ingreso y, al final, el impuesto a las utilidades de las empresas. Sobre magnitudes, Romer y Romer (2010) resolvieron el problema de identificación —las alzas de impuestos suelen decretarse cuando la economía ya viene mal, lo que sesga cualquier correlación simple— aislando cambios tributarios decididos por razones ajenas al ciclo: un alza exógena de 1% del PIB reduce el producto en torno a 3% en tres años. Mertens y Ravn (2013) encuentran efectos del mismo signo y separan el impuesto personal del corporativo.

Queda un canal que no aparece en el triángulo de Harberger. Feldstein (1999) argumentó que lo relevante no es cuánto cae el trabajo o la inversión, sino cuánto se contrae el ingreso tributable en todos sus márgenes juntos: esfuerzo, forma jurídica, momento de realizar utilidades, planificación. Saez, Slemrod y Giertz (2012) revisaron esa literatura y concluyeron que la elasticidad no es un dato de la naturaleza: depende del diseño. Una base con muchas rendijas produce una elasticidad alta, y entonces la tasa alta recauda poco y distorsiona mucho.

Cómo lo explicó el programa

En Buenos Días Mercado del 21 de septiembre de 2026, el tema fue el sistema integrado chileno y su modificación en 2014. La explicación partió por el mecanismo: hasta 2013 el impuesto pagado por la empresa —primera categoría— era un crédito íntegro para sus dueños, a prorrata de su porcentaje de propiedad, de modo que nadie pagaba dos veces el mismo impuesto. La integración total es, precisamente, el arreglo que evita que el tributo corporativo se convierta en una capa adicional sobre la misma renta.

Ese mecanismo se modificó en 2014 junto con el resto de la reforma, y ahí Willy Díaz ubicó el quiebre: de crecer 4,5% a 5% promedio entre los noventa y 2013 se habría pasado a "un 2% con suerte", con el desempleo duplicándose. En sus palabras, "es el minuto donde se produce el quiebre del crecimiento económico, del empleo, de un montón de cosas".

La lectura conecta bien con la teoría: una integración parcial sube la tasa combinada sobre la utilidad distribuida y encarece el capital propio frente a la deuda, que es justo la cuña que Judd, Chamley y la evidencia de la OCDE señalan como la más costosa. Conviene, eso sí, tener presente el problema de identificación que Romer y Romer diseñaron su método para resolver: 2014 es también el año en que terminó el súperciclo del cobre y en que la desaceleración de la productividad se volvió global. Separar la contribución de cada factor exige más que la coincidencia de fechas.

Relación con otros conceptos

El mecanismo que se discute aquí es el de la integración tributaria, y su efecto sobre las firmas se lee a través del costo de capital y de la carga tributaria efectiva, que puede diferir mucho de la tasa nominal. Cuando la cuña varía según tamaño o régimen, aparece un freno al escalamiento de la empresa y una mala asignación de recursos entre firmas productivas e improductivas. En el margen de cumplimiento, todo lo anterior interactúa con la elusión versus evasión tributaria, con la formalización de las pymes y con la digitalización de la administración tributaria, que reduce la elasticidad del ingreso declarado sin tocar las tasas.

Fuentes y lecturas

  • Mankiw, N. G., Weinzierl, M. y Yagan, D. (2009), Optimal Taxation in Theory and Practice, Journal of Economic Perspectives 23(4).
  • Romer, C. y Romer, D. (2010), The Macroeconomic Effects of Tax Changes: Estimates Based on a New Measure of Fiscal Shocks, American Economic Review 100(3).
  • Arnold, J., Brys, B., Heady, C., Johansson, Å., Schwellnus, C. y Vartia, L. (2011), Tax Policy for Economic Recovery and Growth, The Economic Journal 121(550).
  • Mirrlees, J. et al. (2011), Tax by Design: The Mirrlees Review, Oxford University Press.
  • Stiglitz, J. (2000), La economía del sector público, 3ª ed., Antoni Bosch.

Apariciones