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Teoría

Reservas económicamente recuperables

Visto en 4 apariciones de los programas.

Qué es

Una reserva no es lo que hay bajo tierra: es la porción de lo que hay bajo tierra que hoy conviene sacar. La definición operativa que usa la industria exige tres condiciones simultáneas — que el recurso esté descubierto y delimitado con cierta confianza geológica, que exista un proyecto capaz de extraerlo con tecnología disponible, y que ese proyecto sea comercial a los precios y costos vigentes a la fecha de evaluación (Society of Petroleum Engineers, 2018). Quitá cualquiera de las tres y lo que queda es un recurso, no una reserva.

Esa separación tiene una genealogía. Zimmermann (1933) la formuló casi como eslogan: los recursos no son, se vuelven — un mineral es materia inerte hasta que una necesidad, una técnica y un precio lo convierten en recurso. McKelvey (1972) le dio la forma gráfica que todavía se enseña: una caja de dos ejes donde el eje horizontal mide certeza geológica y el vertical, viabilidad económica. Un yacimiento se mueve dentro de la caja sin que cambie un solo gramo de roca: sube cuando sube el precio o baja el costo, baja cuando pasa lo contrario, y se desplaza a la derecha cuando se perfora y se mide.

La consecuencia es la que suena contraintuitiva: las reservas responden al precio. Adelman (1990) lo llevó al extremo útil de tratarlas como un inventario producido, no como un stock heredado. Una reserva probada es capital: alguien pagó exploración, delineación y desarrollo para crearla, y la mantiene al nivel en que le rinde. Nadie almacena treinta años de inventario si el costo de capital lo castiga. Por eso la razón reservas/producción lleva décadas oscilando en el orden de las cuatro o cinco décadas sin caer: no describe cuánto queda, describe cuánto conviene tener listo.

El mecanismo tiene una versión minera muy chilena: la ley de corte. La decisión de qué roca es mineral y qué roca es lastre se toma comparando el valor del contenido con el costo de procesarlo (Lane, 1988). Cuando el cobre sube, material que ayer era estéril pasa a ser mineral, y las reservas del rajo crecen sin que nadie descubra nada. Cuando baja, el mismo material vuelve a ser piedra. En Chile esto no es solo economía sino obligación de reporte: el Código Chileno de recursos y reservas —cuyo marco es la Ley N° 20.235— exige distinguir recurso de reserva aplicando los factores modificantes, y el precio es uno de ellos. En el petróleo, la SEC estadounidense obliga desde 2009 a declarar reservas usando un promedio de precios de los doce meses previos, con lo que un año malo produce revisiones negativas contables: reservas que se "pierden" sin que se extraiga un barril.

Falta el otro lado, el que suele olvidarse: la reserva también depende de la demanda. Si la demanda esperada cae —por eficiencia, sustitución o política climática—, el precio de largo plazo cae con ella y una parte del inventario deja de ser recuperable económicamente. Es el mismo mecanismo operando al revés, y es la lógica detrás del debate sobre activos varados.

Todo esto convive incómodamente con el modelo canónico. Hotelling (1931) mostró que, con un stock fijo y conocido, el dueño debería dejar el recurso bajo tierra a menos que su precio neto crezca a la tasa de interés: la escasez se manifestaría como precio real creciente. El registro empírico no lo acompaña; los precios reales de los minerales no muestran esa tendencia sostenida, y buena parte de la explicación es justamente que el stock nunca fue fijo (Krautkraemer, 1998). La escasez que existe es relativa —costo de extraer la unidad siguiente—, no absoluta.

Cómo lo explicó el programa

En el episodio del 27 de julio de 2026 de Buenos Días Mercado, el panel discutió por qué el mercado del petróleo no tiene, en realidad, un problema de oferta. El argumento partía del dato habitual —a los precios de hoy las reservas mundiales alcanzan para unos 40 a 47 años de consumo— para inmediatamente desarmarlo: ese número no es una cuenta regresiva, es una fotografía tomada a un nivel de precios.

Pepe Arias lo puso en la forma más económica posible:

"Si el precio sube, las reservas extrañamente aumentan, porque se hacen rentables operaciones que hoy día no lo son"

El "extrañamente" es el punto. La intuición de sentido común dice que un recurso agotable se acaba y que precios altos lo acaban más rápido; la contabilidad de reservas hace exactamente lo contrario, porque un precio alto financia exploración, desarrollo y técnicas caras que a precios bajos no pagan. El panel completó la simetría por el lado de la demanda: si el consumo cae, el horizonte también se alarga. Entre las dos puntas, la conclusión del programa —que el problema del petróleo es de precio y no de existencias— es una aplicación directa de la definición formal.

Relación con otros conceptos

Está emparentado con la escasez relativa versus absoluta: lo que el mercado señala no es cuánto queda en el planeta, sino cuánto cuesta la unidad siguiente. Se apoya en la elasticidad de oferta de largo plazo, que en recursos naturales opera con rezagos de años y por eso convive con sobrerreacciones de precio en el corto plazo. Toca la renta de escasez de Hotelling y su costo de oportunidad intertemporal, y la innovación inducida —precios altos que financian el cambio técnico que después derrumba el costo, como ocurrió con el fracturamiento hidráulico—. Por el lado de la demanda enlaza con destrucción de demanda, sustitución energética y activos varados. Y en el plano contable, con la ley de corte y con la valorización de reservas como opción real: un yacimiento marginal se parece más a una opción de compra sobre el precio futuro que a un activo en producción.

Fuentes y lecturas

  • Hotelling, H. (1931), The Economics of Exhaustible Resources, Journal of Political Economy 39(2), 137–175. https://doi.org/10.1086/254195
  • McKelvey, V. E. (1972), Mineral Resource Estimates and Public Policy, American Scientist 60(1), 32–40.
  • Adelman, M. A. (1990), Mineral Depletion, with Special Reference to Petroleum, The Review of Economics and Statistics 72(1), 1–10.
  • Society of Petroleum Engineers (2018), Petroleum Resources Management System (PRMS), SPE/WPC/AAPG/SPEE.
  • Perman, R., Ma, Y., McGilvray, J. y Common, M. (2011), Natural Resource and Environmental Economics, 4ª ed., Pearson.

Apariciones