Teoría
Rezago entre la aprobación y la materialización de un proyecto
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
Un proyecto de inversión pasa por etapas que ocurren en momentos distintos del tiempo: se decide, se aprueba, se financia, se construye y recién entonces produce. El rezago entre la aprobación y la materialización es la distancia —medida en trimestres o años— entre el momento en que un proyecto queda autorizado y el momento en que ese dinero efectivamente se gasta, contrata trabajadores, importa maquinaria y aparece en las cuentas nacionales.
La distinción es contable antes que teórica. La formación bruta de capital fijo, que es la línea de inversión del PIB, registra el gasto a medida que la obra se ejecuta, no cuando se aprueba. Un catastro de proyectos —lo que en Chile publica trimestralmente la Corporación de Bienes de Capital, o lo que aprueba el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental— es una promesa fechada, no una cifra ya incorporada al producto. Por eso una cartera récord y una inversión estancada pueden convivir sin contradicción: son mediciones de dos momentos distintos de la misma cadena.
La teoría económica lleva casi un siglo trabajando con esto. Kalecki (1935) construyó su modelo de ciclos sobre el "período de gestación" de la inversión: entre la orden y la entrega del equipo pasa tiempo, y ese retardo, por sí solo, genera oscilaciones. La formalización moderna es el time to build de Kydland y Prescott (1982): el capital no se instala en un período, requiere varios períodos de gasto antes de volverse productivo, y esa estructura distribuida en el tiempo es la que propaga y amplifica un shock inicial. Antes, Jorgenson (1963) ya había separado el capital deseado del capital efectivo mediante rezagos de entrega, precisamente porque el ajuste no es instantáneo.
Conviene descomponer el rezago total en tres tramos, porque cada uno responde a causas distintas:
- Decisión a permiso. Evaluación ambiental, permisos sectoriales, consultas, eventuales judicializaciones. Es el tramo más sensible al diseño institucional y el que suele discutirse bajo la etiqueta de "permisología".
- Permiso a primera palada. Cierre financiero, licitación, disponibilidad de contratistas y equipos. Aquí manda el costo del crédito y la capacidad instalada del sector construcción.
- Obra a desembolso completo. El gasto no se distribuye parejo: sigue una curva en S, lenta al inicio, concentrada en el medio. Un proyecto de cinco años no aporta un quinto de su monto cada año.
Hay además una razón por la que la aprobación ni siquiera garantiza la ejecución. Dixit y Pindyck (1994) mostraron que una inversión irreversible, en un entorno incierto, incorpora un valor de opción: esperar tiene valor propio, y por lo tanto el permiso funciona como una opción de invertir, no como un compromiso. Si cambian el precio del producto, la tasa de interés o las reglas, el titular puede postergar o abandonar sin ejercerla. Leer una cartera aprobada como inversión futura segura sobreestima el flujo por dos vías al mismo tiempo: ignora el calendario y supone una tasa de materialización de 100%.
La consecuencia de política es incómoda y bastante general. Como planteó Friedman (1961) a propósito de la política monetaria, entre la decisión y su efecto median rezagos "largos y variables"; el problema tiene la misma forma cuando el instrumento es destrabar inversión. Una medida que acelera aprobaciones hoy actúa sobre el crecimiento de varios años más, no sobre el trimestre en curso. Es una buena política de mediano plazo y un mal estabilizador de corto plazo, y confundir ambos roles lleva a prometer resultados en un horizonte en que no pueden ocurrir.
Cómo lo explicó el programa
El 1 de septiembre de 2026, en el capítulo btm-2026-09-01 (Buenas Tardes Mercado), el panel discutió
el anuncio de una cartera de proyectos aprobada —la mayor en años— y el tema quedó titulado con la
distinción exacta: "Una cartera aprobada no es inversión ejecutada". El argumento del programa fue que
si un proyecto en Chile demora en promedio entre tres y cinco años en materializarse, el monto aprobado
no resuelve el problema de corto plazo, porque el cuello de botella no está solo en la aprobación sino
en el tramo que va desde ahí hasta la ejecución efectiva.
Pepe Arias lo dijo sin rodeos: "esos 500 mil millones los vamos a ver en cinco años más, eso no nos sirve". La frase es una traducción coloquial del punto contable: el número existe, pero pertenece a un calendario distinto al de la coyuntura que se estaba comentando.
Relación con otros conceptos
El rezago es la razón por la que una cartera de proyectos de inversión no equivale a formación bruta de capital fijo, y por la que el catastro de inversión funciona como indicador adelantado y no como dato del presente. Se conecta con el modelo acelerador de la inversión, que explica el cuánto pero no el cuándo, y con la irreversibilidad de la inversión y el valor de la opción de esperar, que explican por qué parte de lo aprobado nunca se ejecuta. Por el lado del costo, depende de la tasa de política monetaria y del costo de capital, que operan sobre el segundo tramo. Y por el lado agregado, emparenta con los rezagos de la política económica y con el desfase del multiplicador fiscal: en todos los casos, el problema es que la decisión y su efecto no viven en el mismo período.
Fuentes y lecturas
- Kalecki, M. (1935), "A Macrodynamic Theory of Business Cycles", Econometrica 3(3).
- Kydland, F. y Prescott, E. (1982), "Time to Build and Aggregate Fluctuations", Econometrica 50(6).
- Jorgenson, D. (1963), "Capital Theory and Investment Behavior", American Economic Review 53(2).
- Dixit, A. y Pindyck, R. (1994), Investment under Uncertainty, Princeton University Press.
- Blanchard, O. (2017), Macroeconomía, Pearson (capítulo sobre inversión y decisiones intertemporales).
- Brealey, R., Myers, S. y Allen, F., Principios de finanzas corporativas, McGraw-Hill (presupuesto de capital y opciones reales).