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Teoría

Sesgo de anclaje

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

El sesgo de anclaje es la tendencia sistemática a que un juicio numérico quede atrapado por el primer valor que estuvo disponible —el ancla—, incluso cuando ese valor no aporta información sobre la magnitud que se está estimando. La formulación seminal es de Tversky y Kahneman (1974), que lo describieron como una heurística de anclaje y ajuste: frente a una pregunta difícil, la mente parte de un número cercano y se mueve desde ahí hacia lo que le parece razonable, pero el ajuste casi siempre se queda corto. La estimación final termina más cerca del punto de partida de lo que la evidencia justifica.

Lo que hizo célebre al hallazgo no fue el efecto en sí, sino su indiferencia al contenido del ancla. En el experimento original, los participantes veían girar una rueda de la fortuna y después estimaban qué porcentaje de países africanos pertenecía a la ONU: quienes habían visto un número alto respondían sistemáticamente más alto. Ariely, Loewenstein y Prelec (2003) llevaron el resultado al terreno económico duro mostrando que anclas manifiestamente arbitrarias —los dos últimos dígitos del número de identificación de cada sujeto— desplazaban su disposición a pagar por bienes reales, sin destruir la coherencia interna de las preferencias. De ahí el nombre que le pusieron: arbitrariedad coherente. Los precios respondían ordenadamente entre sí, pero el nivel de toda la escala colgaba de un número sin significado.

Dos precisiones evitan el mal uso del concepto. La primera es que el anclaje no se corrige con experticia ni con incentivos: Northcraft y Neale (1987) documentaron que tasadores inmobiliarios profesionales movían su valoración de una misma propiedad según el precio de lista que se les mostraba, y negaban después haberlo considerado. La segunda es que el mecanismo probablemente no es único; Strack y Mussweiler (1997) propusieron la accesibilidad selectiva —el ancla activa en la memoria la evidencia que la hace plausible— frente al ajuste insuficiente clásico, que Epley y Gilovich (2006) mostraron operando sobre todo cuando el ancla es autogenerada.

En economía y finanzas el sesgo aparece donde alguien produce un número con un número previo a la vista. Campbell y Sharpe (2009) mostraron que los pronósticos de consenso sobre indicadores macroeconómicos están anclados en los valores de meses anteriores, lo que genera sorpresas predecibles al momento de la publicación y movimientos de precios igualmente predecibles al corregirse. La lógica se extiende a las proyecciones de utilidades de los analistas, a la negociación salarial —quien pone la primera cifra sobre la mesa mueve el resultado— y a las encuestas de opinión, donde el fenómeno emparentado es el herding: una casa encuestadora que obtiene un resultado alejado del promedio publicado tiende a revisar su ponderación antes que su titular, porque el costo reputacional de errar solo es mucho mayor que el de errar acompañado.

Conviene distinguirlo de un homónimo con signo opuesto. En política monetaria, el anclaje de las expectativas de inflación es un logro institucional deseable: significa que los agentes no revisan su expectativa de largo plazo ante cada dato mensual. Ahí el ancla es la meta del banco central y su credibilidad; en el sesgo cognitivo, el ancla es ruido.

Cómo lo explicó el programa

En Buenas Tardes Mercado del 25 de agosto de 2026 (btm-2026-08-25), bajo el tema "Las apuestas por sobre las encuestas para leer el midterm", Manuel Bengolea usó el concepto para justificar una jerarquía de fuentes: "las encuestas siempre tienen sesgo, sesgo de anclaje, pero las apuestas no". El argumento es que en un mercado de apuestas hay dinero comprometido, y esa exposición patrimonial castiga al que se deja arrastrar por la cifra anterior.

Lo que se lee con esas fuentes, según el episodio, es un escenario donde la Cámara Baja aparece irremediablemente perdida para los republicanos y el Senado como moneda al aire, con la advertencia de que la medición es previa al conflicto con Irán y a la fricción con Canadá. La consecuencia que el panel destacó no es electoral sino institucional y de mercado: si el Senado cae, vuelve a operar el sistema de pesos y contrapesos y lo arancelario podría regresar al Congreso.

El contraste está bien planteado, aunque la teoría lo matiza en un punto. Los mercados de predicción agregan información dispersa y castigan el sesgo con pérdidas —esa es la defensa estándar de Wolfers y Zitzewitz (2004)—, pero no son insesgados: el sesgo del favorito y el longshot, documentado por Thaler y Ziemba (1988) en mercados de apuestas, muestra que los eventos improbables se transan sistemáticamente caros. Lo correcto es decir que el capital en riesgo reduce el anclaje, no que lo elimina.

Relación con otros conceptos

El sesgo de anclaje es una de las heurísticas fundacionales de la economía conductual, junto con la disponibilidad y la representatividad, y forma parte del programa que Simon inauguró con la racionalidad acotada. Se emparenta con el sesgo de confirmación —el ancla dirige qué evidencia se busca— y con el statu quo, del que es casi un caso numérico.

Hacia la macroeconomía, conecta con las expectativas adaptativas: extrapolar el pasado reciente es anclaje elevado a supuesto de modelo, y buena parte de la revolución de las expectativas racionales consistió en negar que los agentes se comporten así. En finanzas es una de las anomalías que tensionan la hipótesis de mercados eficientes, y su antídoto teórico es el arbitraje, que en la práctica opera con límites. Frente a las encuestas, el concepto rival es la agregación de información dispersa que Hayek (1945) atribuyó al sistema de precios y que los mercados de predicción intentan replicar.

Fuentes y lecturas

  • Tversky, A. y Kahneman, D. (1974), "Judgment under Uncertainty: Heuristics and Biases", Science, 185(4157). DOI: 10.1126/science.185.4157.1124
  • Kahneman, D. (2011), Pensar rápido, pensar despacio, Debate (ed. original: Thinking, Fast and Slow, Farrar, Straus and Giroux).
  • Ariely, D., Loewenstein, G. y Prelec, D. (2003), "Coherent Arbitrariness: Stable Demand Curves Without Stable Preferences", The Quarterly Journal of Economics, 118(1).
  • Campbell, S. D. y Sharpe, S. A. (2009), "Anchoring Bias in Consensus Forecasts and Its Effect on Market Prices", Journal of Financial and Quantitative Analysis, 44(2).
  • Wolfers, J. y Zitzewitz, E. (2004), "Prediction Markets", Journal of Economic Perspectives, 18(2).

Apariciones