Teoría
Siniestralidad y prima de los seguros
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
Un seguro es, en esencia, un contrato en que una persona o empresa paga una suma fija y conocida, la prima, a cambio de que la aseguradora cubra una pérdida incierta si ocurre un evento definido, el siniestro. La lógica económica es la agrupación de riesgos: muchos asegurados aportan primas a un fondo común, y ese fondo paga las pérdidas de los pocos que efectivamente las sufren. Como planteó Arrow (1963), este traslado de riesgo mejora el bienestar porque los individuos son aversos al riesgo y prefieren un costo cierto a una pérdida eventual grande.
La siniestralidad (en inglés, loss ratio) es el indicador que mide cuánto de lo recaudado se va en pagar siniestros:
Siniestralidad = siniestros incurridos / prima devengada
Si una compañía cobra 100 en primas y paga o reserva 65 en siniestros, su siniestralidad es 65%. Si a eso se suman los gastos de administración y comercialización, se obtiene el índice combinado. Mientras este se mantenga bajo 100%, el negocio asegurador deja utilidad técnica; si lo supera, la compañía pierde plata en su operación de seguros y depende del retorno de sus inversiones.
La prima se construye en capas:
- Prima pura o de riesgo: el valor esperado de las pérdidas, es decir, la probabilidad del siniestro por su costo promedio.
- Recargo de seguridad: un margen por la incertidumbre de que las pérdidas reales se desvíen de lo esperado.
- Recargos comerciales: gastos, comisiones, costo del capital y utilidad.
La siniestralidad observada retroalimenta la prima. Cuando un riesgo resulta más frecuente o más caro de lo que se suponía, las aseguradoras ajustan sus tarifas hacia arriba. La teoría de la credibilidad, desarrollada formalmente por Bühlmann (1967), ofrece el marco actuarial para decidir cuánto peso darle a la experiencia reciente frente a la información histórica o de mercado al recalcular una tarifa.
Hay dos problemas clásicos que complican el cálculo. El primero es la selección adversa: quienes más compran seguros tienden a ser quienes más riesgo tienen, lo que puede encarecer las primas o incluso hacer colapsar un mercado (Rothschild y Stiglitz, 1976). El segundo es el riesgo moral: estar asegurado puede reducir los incentivos a prevenir pérdidas.
El caso más delicado es el de los riesgos catastróficos o correlacionados: terremotos, inundaciones o disturbios masivos. Aquí falla la ley de los grandes números, porque muchos asegurados sufren el siniestro al mismo tiempo y la diversificación deja de proteger. Esos riesgos se traspasan en buena medida a reaseguradoras internacionales, que los tarifican mirando la experiencia global. Un evento extremo en un país puede reclasificarlo como de mayor riesgo y elevar sus primas por muchos años (Kunreuther y Michel-Kerjan, 2009).
Cómo lo explicó el programa
[bdm-2026-10-19] — 19 de octubre de 2026, "Primera cuenta del estallido: la destrucción directa"
Al hacer el balance del costo material del estallido social de 2019, el programa repasó las cifras de la destrucción directa: unos US$3.000 millones de costo visible, cerca de un punto del PIB; más de US$4.500 millones en infraestructura según la CChC, y US$255 millones para reconstruir el Metro, lo mismo que costaría extender la Línea 3. También se mencionaron la caída de 12,5% del IPSA y la pérdida de unos 100 mil empleos en el comercio.
En ese contexto se planteó que Chile quedó como líder mundial en siniestros por desórdenes, y que eso encareció los seguros de forma permanente. Es la lógica de la retroalimentación descrita arriba: una siniestralidad extraordinaria en coberturas de disturbios lleva a aseguradoras y reaseguradoras a recalificar el riesgo país y a subir las primas o restringir esas coberturas. El efecto deja de ser un costo de una sola vez y pasa a ser un sobrecosto recurrente para empresas y hogares.
Pepe Arias subrayó además la naturaleza de ese desembolso: "eso fue gasto, eso no fue inversión". Las indemnizaciones y los recursos públicos destinados a reconstruir solo reponen el capital destruido y no amplían la capacidad productiva. Aun así, el programa advirtió que esta es la menor de las cuentas del estallido.
Relación con otros conceptos
La siniestralidad se vincula directamente con la aversión al riesgo y la utilidad esperada, que explican por qué existe demanda por seguros aunque la prima supere la pérdida esperada. La ley de los grandes números sustenta la agrupación de riesgos y la correlación entre riesgos explica cuándo deja de funcionar, lo que conecta con el reaseguro y con la prima por riesgo que exigen los mercados internacionales.
La selección adversa y el riesgo moral, ambos problemas de información asimétrica, ayudan a entender deducibles, exclusiones y diferencias de tarifas entre asegurados.
En el plano macroeconómico, el tema se cruza con la distinción entre inversión bruta y gasto de reposición (o depreciación del stock de capital): reconstruir lo destruido mantiene el capital, pero no lo hace crecer. También se relaciona con el costo de capital de las empresas, porque primas más altas encarecen operar y pueden desincentivar la inversión en zonas o sectores percibidos como riesgosos.
Fuentes y lecturas
- Arrow, K. J. (1963), "Uncertainty and the Welfare Economics of Medical Care", American Economic Review, 53(5).
- Rothschild, M. y Stiglitz, J. (1976), "Equilibrium in Competitive Insurance Markets: An Essay on the Economics of Imperfect Information", Quarterly Journal of Economics, 90(4). https://doi.org/10.2307/1885326
- Bühlmann, H. (1967), "Experience Rating and Credibility", ASTIN Bulletin, 4(3).
- Kunreuther, H. y Michel-Kerjan, E. (2009), At War with the Weather: Managing Large-Scale Risks in a New Era of Catastrophes, MIT Press.
- Rejda, G. E. y McNamara, M. J. (2017), Principles of Risk Management and Insurance, Pearson.