Teoría
Subsidio cruzado entre beneficiarios
Visto en 2 apariciones de los programas.
Qué es
Hay subsidio cruzado cuando una misma regla de precio o de pago se aplica a un grupo heterogéneo y, dentro de ese grupo, unos aportan más de lo que cuesta atenderlos y otros aportan menos. El excedente de los primeros financia el déficit de los segundos sin que la transferencia aparezca en ninguna parte: no hay una línea de gasto ni un impuesto con nombre, solo un precio único puesto sobre costos distintos.
La definición formal se la debemos a Faulhaber (1975), que trabajaba el problema en empresas públicas de red. Un conjunto de tarifas está libre de subsidio cruzado si, para todo subgrupo de usuarios, lo que ese subgrupo paga es al menos el costo incremental de atenderlo y como máximo el costo de atenderlo por separado (stand-alone cost). Si algún subgrupo paga por sobre lo que costaría servirlo solo, está financiando a otro. Ese doble borde es la prueba operativa: no se trata de si el precio "parece justo", sino de si cada segmento se ubica entre su piso y su techo de costo.
Posner (1971) puso el dedo en el atractivo político del arreglo y lo llamó taxation by regulation: el subsidio cruzado permite redistribuir sin pasar por el presupuesto, sin discutir una tasa ni votar un gasto. Nada de esto lo hace ilegítimo —el servicio universal de telecomunicaciones, la tarifa plana de la salud y buena parte de la seguridad social son subsidios cruzados deliberados—, pero sí explica por qué se usa tanto y por qué su costo real es difícil de auditar.
La fragilidad del mecanismo es una sola y es estructural: exige cautividad de quien aporta de más. Baumol, Panzar y Willig (1982) lo formalizaron para mercados disputables: si la entrada es libre, a un competidor le basta ofrecerle al segmento rentable un precio menor que la tarifa uniforme y mayor que su propio costo para llevárselo. Es el descreme (cream-skimming). El esquema se vacía por arriba, el costo medio del grupo que queda sube, la tarifa tiene que subir, y esa alza expulsa a la siguiente capa. La espiral es la misma que describen Akerlof (1970) para el mercado de autos usados y Rothschild y Stiglitz (1976) para los seguros competitivos, aunque acá el detonante no es la información oculta sino un precio que ignora deliberadamente la heterogeneidad de costos bajo participación voluntaria.
En financiamiento de la educación superior el concepto tiene una versión precisa. Friedman (1955) ya había propuesto financiar estudios con contratos parecidos al capital y no a la deuda; Barr (2012) y Chapman (2006) —este último, arquitecto del HECS australiano— desarrollaron los créditos de pago contingente al ingreso, donde el egresado paga un porcentaje de su renta durante un plazo acotado, no una cuota fija hasta saldar un monto. Bajo ese diseño, el que termina en la cola alta de ingresos paga más de lo que recibió. Eso no es un defecto del esquema: es su motor. El sobrepago funciona como prima de un seguro contra el escenario de titularse y ganar poco, un riesgo que a los 18 años nadie puede descartar. El argumento se sostiene sobre dos condiciones: que la incertidumbre sobre el ingreso futuro propio sea genuina, y que la puerta de salida esté cerrada.
Cómo lo explicó el programa
En Buenas Tardes Mercado del 29 de abril de 2025 (btm-2025-04-29), a propósito de los incentivos del FES, Tomás Flores lo resumió sin rodeos: "los productivos le van a pagar la carrera a los improductivos".
El desarrollo del bloque es, punto por punto, el diagnóstico de descreme. Con el FES el egresado paga cerca de un 8% de su ingreso, descontado por planilla vía Tesorería; un ingeniero civil podría terminar pagando hasta 2,5 veces lo recibido. Ahí está el subsidio cruzado en su forma pura. Lo que el programa agregó fue la pregunta por la cautividad: si el alumno de una carrera rentable puede anticipar que pagará múltiplos de lo que recibe, tomará crédito privado, y el sistema estatal se quedará con los de menor retorno esperado. Flores lo nombró como el mercado de los limones de Akerlof, y el paralelo es exacto en la mecánica —el bueno se retira, el promedio del pool empeora, el precio implícito para los que quedan sube.
Vale marcar el contraargumento fuerte, porque el programa no lo desarrolló. Barr y Chapman responderían que la salida no es tan barata como se ve en el pizarrón: el crédito privado exige garantías y cobra interés real, mientras el pago contingente entrega un seguro que ex ante tiene valor incluso para quien probablemente ganará bien. La selección adversa muerde en la medida en que los estudiantes puedan predecir su propio ingreso a veinte años, y esa capacidad predictiva es una cantidad empírica, no una obviedad. La biblioteca no adjudica el pronóstico; registra que la estructura del argumento es la estándar y que su verificación pasa por medir cuánta gente efectivamente se va.
Relación con otros conceptos
El subsidio cruzado es el reverso de precio de la selección adversa: donde esta describe un pool que se degrada porque el informado se retira, aquel describe la tarifa uniforme que hace rentable retirarse. De ahí su parentesco con el descreme y con la noción de mercado disputable, que fija la condición de supervivencia del esquema. Por el lado fiscal se emparenta con el impuesto implícito y con la incidencia tributaria: quien paga de más soporta un gravamen que no figura en ninguna ley tributaria, y como todo gravamen, distorsiona márgenes —acá, la elección de carrera y de fuente de financiamiento. En el lado opuesto de la mesa está la lógica de los precios de Ramsey, que también sostiene tarifas por sobre el costo marginal, pero repartiendo la carga según elasticidad de demanda en vez de según capacidad de pago. Y todo el debate del FES descansa sobre la teoría del capital humano y las tasas de retorno de la educación: sin dispersión grande y anticipable de retornos por carrera, el problema simplemente no existiría.
Fuentes y lecturas
- Faulhaber, G. R. (1975), Cross-Subsidization: Pricing in Public Enterprises, American Economic Review 65(5), pp. 966–977.
- Akerlof, G. A. (1970), The Market for "Lemons": Quality Uncertainty and the Market Mechanism, Quarterly Journal of Economics 84(3), pp. 488–500. https://doi.org/10.2307/1879431
- Posner, R. A. (1971), Taxation by Regulation, Bell Journal of Economics and Management Science 2(1), pp. 22–50.
- Barr, N. (2012), The Economics of the Welfare State, 5ª ed., Oxford University Press.
- Chapman, B. (2006), Income Contingent Loans for Higher Education: International Reforms, en Hanushek, E. y Welch, F. (eds.), Handbook of the Economics of Education, vol. 2, Elsevier.