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Teoría

Tasa impositiva óptima

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

La tasa impositiva óptima es el nivel de gravamen que maximiza un objetivo declarado, sujeto a que los contribuyentes reaccionan al impuesto. La definición depende crucialmente de cuál es ese objetivo, y conviene separar dos acepciones que en la conversación pública suelen confundirse.

La primera es la tasa que maximiza la recaudación. Su lógica es la de la curva de Laffer: con una tasa de 0% el fisco no recauda nada, y con una tasa de 100% tampoco, porque nadie tiene incentivo a generar —o al menos a declarar— la base gravada. Si la recaudación es continua entre ambos extremos y positiva en el medio, necesariamente existe al menos un máximo interior. Ese es todo el contenido lógico del argumento: garantiza que el punto existe, no dice dónde está. La intuición es vieja: Jules Dupuit (1844) ya observaba que un peaje nulo y uno prohibitivo rinden ambos cero, y el propio Arthur Laffer atribuyó la idea a Ibn Jaldún y a Keynes antes que a sí mismo (Laffer, 2004).

Detrás del dibujo hay dos fuerzas opuestas. El efecto aritmético: subir la tasa recauda más sobre cada peso de base. Y el efecto conductual: la base se encoge, porque la gente trabaja menos, invierte menos, reorganiza sus ingresos hacia formas menos gravadas, elude, evade o se lleva el capital a otra parte. El parámetro que decide cuál domina es la elasticidad del ingreso gravable respecto de la tasa neta. Para el tramo superior existe una fórmula cerrada que resume todo esto: la tasa recaudatoria máxima es aproximadamente t* = 1 / (1 + a·e), donde e es esa elasticidad y a el parámetro de Pareto que describe cuán gruesa es la cola alta de la distribución de ingresos (Saez, 2001; Diamond y Saez, 2011). Con elasticidades bajas el pico se ubica alto —los citados llegan a cifras cercanas a 70% para el tramo superior estadounidense—; con elasticidades altas cae fuerte. La elasticidad, a su vez, no es un dato de la naturaleza: depende del diseño de la base, de las escapatorias legales disponibles y de la capacidad de fiscalización. Ampliar la base y cerrar resquicios corre el pico hacia arriba.

La segunda acepción es la de la teoría de la tributación óptima propiamente tal, que no busca maximizar recaudación sino bienestar social sujeto a una meta de recaudación. Ramsey (1927) estableció el resultado básico para impuestos a bienes —la regla de la elasticidad inversa: gravar proporcionalmente más lo que responde menos— y Mirrlees (1971) formuló el problema del impuesto a la renta cuando el fisco no observa la productividad de cada persona, sino solo su ingreso, lo que obliga a equilibrar redistribución contra el desincentivo a producir. Aquí la respuesta óptima casi nunca coincide con el pico de Laffer: mucho antes de llegar a ese máximo, cada peso adicional recaudado cuesta varios pesos de excedente perdido, porque la pérdida de eficiencia crece aproximadamente con el cuadrado de la tasa. Estar en el pico de recaudación significa, literalmente, estar destruyendo valor sin recaudar un peso más.

Cómo lo explicó el programa

En Buenas Tardes Mercado del 28 de julio de 2026 (btm-2026-07-28), bajo el tema «El óptimo tributario según Colbert», Manuel Bengolea recurrió a la formulación clásica del problema: el arte de cobrar impuestos —en la frase que se atribuye tradicionalmente a Jean-Baptiste Colbert, contralor general de Finanzas de Luis XIV— «consiste en desplumar el ganso de forma tal que se obtenga la mayor cantidad de plumas con el menos ruido posible».

La imagen es la versión intuitiva —y anterior en tres siglos— de lo que la curva de Laffer formaliza: cuál es el máximo cobrable sin gatillar un descalabro en la recaudación. El «ruido» del ganso es exactamente el efecto conductual del párrafo anterior: elusión, informalidad, fuga de capitales, menos horas trabajadas. Un fisco que ignora el graznido sobrestima cuánto puede recaudar; uno que solo escucha el graznido nunca cobra nada. La discusión práctica, tanto en el programa como en la literatura, no es si la curva existe, sino en qué punto de ella se encuentra una economía concreta —a la izquierda del pico, donde subir la tasa sí recauda más, o a la derecha, donde subirla recauda menos.

Relación con otros conceptos

El concepto es inseparable de la curva de Laffer, que es su representación gráfica, y de la elasticidad del ingreso gravable, que es el parámetro que fija su ubicación. Se conecta con la pérdida de eficiencia o peso muerto, que mide el costo social de recaudar; con la incidencia tributaria, porque quien paga legalmente el impuesto no siempre lo soporta económicamente; y con la distinción entre base y tasa, ya que ampliar la base suele ser una vía más barata de recaudar que subir la tasa. En economía abierta se cruza con la movilidad del capital y la competencia tributaria internacional, que achican el margen de los impuestos a factores móviles, y con el debate de evasión y elusión, donde la fiscalización desplaza el óptimo. Por último, el nivel de recaudación deseable no se define en el vacío: depende del tamaño del Estado buscado, de la restricción presupuestaria intertemporal del fisco y del papel de los impuestos como estabilizador automático del ciclo.

Fuentes y lecturas

  • Ramsey, F. P. (1927), A Contribution to the Theory of Taxation, The Economic Journal.
  • Mirrlees, J. A. (1971), An Exploration in the Theory of Optimal Income Taxation, The Review of Economic Studies.
  • Saez, E. (2001), Using Elasticities to Derive Optimal Income Tax Rates, The Review of Economic Studies.
  • Diamond, P. y Saez, E. (2011), The Case for a Progressive Tax: From Basic Research to Policy Recommendations, Journal of Economic Perspectives, 25(4). DOI: 10.1257/jep.25.4.165
  • Stiglitz, J. E. y Rosengard, J. K. (2015), Economics of the Public Sector, 4ª ed., W. W. Norton.

Apariciones