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Teoría

Horizonte intertemporal en la explotación de un recurso

Visto en 1 aparición de los programas.

Qué es

El horizonte intertemporal en la explotación de un recurso es el plazo sobre el cual un agente —una empresa, un gremio, un país— evalúa los beneficios y costos de extraer hoy versus dejar para mañana. No es una preferencia moral por el futuro: es un problema de asignación en el tiempo, donde la unidad extraída hoy tiene un costo de oportunidad, porque deja de estar disponible después.

La formulación canónica viene de Harold Hotelling (1931), que planteó el caso de un recurso agotable de stock fijo. Su resultado —la regla de Hotelling— dice que, en equilibrio competitivo, la renta unitaria del recurso (precio menos costo marginal de extracción) debe crecer a la tasa de interés. La intuición es de arbitraje: si el dueño de un yacimiento puede dejar el mineral bajo tierra o venderlo e invertir la plata al tipo de interés, en el margen tiene que darle lo mismo. Si la renta creciera más lento que la tasa, convendría extraer todo hoy; si creciera más rápido, convendría no extraer nada. El horizonte, entonces, no es un dato exógeno: lo fija la tasa de descuento.

Para recursos renovables —un banco de peces, un bosque— la estructura cambia en algo esencial: el stock crece solo. Aquí el marco estándar es el de Gordon (1954) y Scott (1955), formalizado dinámicamente por Colin Clark (1976, Mathematical Bioeconomics). La biomasa sigue una función de crecimiento natural que típicamente se supone cóncava: el stock crece rápido cuando es intermedio y lentamente cuando está muy agotado o muy cerca de su capacidad de carga. La cosecha sostenible óptima no maximiza la captura de este año; maximiza el valor presente de una secuencia infinita de capturas.

De ahí sale el resultado más incómodo y más relevante de esta literatura. Clark (1973) mostró que si la tasa de descuento supera la tasa máxima de crecimiento biológico de la especie, la extinción puede ser económicamente óptima para un extractor privado: le conviene liquidar el stock y poner el dinero a rendir. La biología pone un techo a cuán rápido puede reproducirse el capital natural; cuando el capital financiero rinde más que eso, el recurso deja de ser un activo que vale la pena conservar y pasa a ser una mina que vale la pena vaciar. No hace falta ignorancia ni mala fe: basta un horizonte corto.

Y el horizonte se acorta por razones institucionales, no psicológicas. Gordon (1954) lo describió como disipación de renta: en acceso abierto, cada extractor sabe que el pez que no saca hoy lo saca otro, así que su tasa de descuento efectiva es infinita y el stock se agota hasta que el beneficio económico desaparece. Hardin (1968) popularizó la misma lógica como "tragedia de los comunes", aunque Ostrom (1990) mostró después que la comunidad no está condenada: con reglas de exclusión, monitoreo y sanciones graduadas, muchos grupos sostienen horizontes largos sin privatizar ni estatizar. Y el diseño concreto importa: una cuota temporal renovable cada tres años le da al titular un horizonte de tres años; una cuota de larga duración o transferible le da uno que se parece más al del dueño del stock. La estructura de derechos es la que fija el horizonte, y por eso el debate sobre una ley de pesca es, literalmente, un debate sobre a cuántos años mira la industria.

Cómo lo explicó el programa

En el BDM del 15 de septiembre de 2026, al discutir la pesca como problema económico, Pepe Arias puso el asunto en el marco correcto y en el plazo correcto. Primero desarmó el tamaño real de la industria: descontando el salmón —que es cultivo, no captura, y explica unos US$6.700 millones de los US$7.200 a 7.300 millones que Chile exporta en recursos marinos—, el país es un actor pesquero menor. Lo que está en juego, entonces, no es una cifra de exportaciones espectacular: es el stock que sostiene empleo en las caletas y empresas en funcionamiento.

Y ahí aparece el horizonte, explícito: perder el recurso significa que "en diez años más puede no quedar nada que mirar". Esa frase es exactamente el resultado de Clark traducido a chileno. El punto no es que alguien esté pescando de más este año; es que la trayectoria del stock, proyectada a una década, puede terminar en cero, y para cuando eso sea evidente en los desembarques ya no habrá decisión que tomar.

El segundo movimiento de Arias es el que conecta con el diseño institucional: "esto no es simplemente un problema de los chicos o de los artesanales, esto es un problema de industria". Leído con la teoría en la mano, es una afirmación sobre quién tiene el horizonte largo y quién no. Tratar la sobreexplotación como un asunto de conducta de los pescadores artesanales deja intacta la pregunta que sí determina el resultado —cómo se asignan, por cuánto tiempo y bajo qué reglas los derechos de extracción— y esa pregunta se responde en la ley de pesca, no en la caleta.

Relación con otros conceptos

El horizonte intertemporal es la variable que conecta la renta de los recursos naturales con la tasa de descuento: la renta hotelliana solo existe si alguien tiene incentivo para preservar el stock, y ese incentivo es decreciente en el descuento. Se apoya directamente en el rendimiento máximo sostenible y en la cuota de captura como instrumento de manejo pesquero, que son los puentes entre el resultado biológico y la política aplicada: una cuota mal calibrada o de plazo corto reproduce el acceso abierto con papeleo.

Del lado institucional, el concepto es inseparable de la tragedia de los comunes y de los derechos de propiedad, y su corolario chileno son los recursos transzonales, donde el límite jurisdiccional recorta el horizonte de quien manda dentro de la zona económica exclusiva mientras otra flota opera afuera. También se cruza con las externalidades —el costo que el extractor impone al stock futuro de terceros no entra en su cálculo privado— y con la equidad intergeneracional, que es el mismo problema visto desde la elección de la tasa de descuento social. Finalmente, la forma industrial del asunto lo emparenta con la inversión irreversible: cerrar plantas y desmantelar caletas tiene costos hundidos que no se revierten cuando el stock, si acaso, se recupera.

Fuentes y lecturas

  • Hotelling, H. (1931), The Economics of Exhaustible Resources, Journal of Political Economy, 39(2), 137–175.
  • Gordon, H. S. (1954), The Economic Theory of a Common-Property Resource: The Fishery, Journal of Political Economy, 62(2), 124–142.
  • Clark, C. W. (1973), Profit Maximization and the Extinction of Animal Species, Journal of Political Economy, 81(4), 950–961.
  • Clark, C. W. (1976), Mathematical Bioeconomics: The Optimal Management of Renewable Resources, Wiley.
  • Ostrom, E. (1990), Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action, Cambridge University Press.
  • Dasgupta, P. y Heal, G. (1979), Economic Theory and Exhaustible Resources, Cambridge University Press.

Apariciones