Teoría
Economía de la oferta (supply side economics)
Visto en 6 apariciones de los programas.
Qué es
La economía de la oferta es una corriente de pensamiento macroeconómico que sostiene que el producto de largo plazo de una economía lo determina su capacidad productiva —cuánto trabajo, capital y tecnología se ponen efectivamente a producir— y no la administración de la demanda agregada. De ahí su conclusión de política: si se quiere crecer, hay que mejorar los incentivos a trabajar, ahorrar, invertir y formalizarse, y la palanca más directa sobre esos incentivos es la tasa impositiva marginal.
El mecanismo es microeconómico antes que macroeconómico. Un impuesto marginal funciona como un precio relativo: encarece el trabajo frente al ocio y el consumo futuro frente al presente. Esa distorsión genera una pérdida de eficiencia —el peso muerto— que no crece proporcionalmente con la tasa sino, en la aproximación estándar, con su cuadrado (Harberger, 1964). Duplicar una tasa alta cuesta mucho más en eficiencia que duplicar una baja. Por eso importa distinguir la tasa marginal (la que se paga por el peso adicional ganado, y por lo tanto la que gobierna la decisión de producir más) de la tasa media (la que determina cuánto se paga en total y, con ello, la equidad del sistema).
La formalización más conocida de la idea es la curva de Laffer. Con tasa 0% no hay recaudación; con tasa 100% tampoco, porque nadie declara ingreso que le será confiscado. Entre esos dos ceros existe al menos un máximo. El propio Laffer (2004) aclaró que no reclamaba autoría del argumento y lo remontó a Ibn Jaldún (1377) y a Keynes; su difusión política se debe sobre todo a Wanniski (1978).
Conviene separar dos afirmaciones que suelen confundirse. La débil, hoy consensuada, es que la base imponible responde a la tasa: la literatura la mide como elasticidad del ingreso tributable (Feldstein, 1995), y la revisión de Saez, Slemrod y Giertz (2012) encuentra valores en general moderados, mayores en los tramos altos y explicados más por elusión, recalificación de rentas y timing que por menos horas trabajadas. La fuerte —que una rebaja de tasas se autofinancia— exige estar del lado derecho del máximo, algo empíricamente raro: Trabandt y Uhlig (2011) sitúan a Estados Unidos y a Europa en el tramo creciente de la curva para impuestos al trabajo (con más holgura en EE.UU. que en Europa) y más cerca del máximo para impuestos al capital; Diamond y Saez (2011) estiman una tasa marginal máxima recaudatoria para el tramo superior estadounidense del orden de 70%.
El otro pilar, menos citado en la discusión pública, es la amplitud de la base. Exenciones, franquicias y regímenes especiales estrechan la base y obligan a tasas más altas sobre lo que queda, con más distorsión por cada peso recaudado. La prescripción "base ancha, tasa baja" no nace de la economía de la oferta: viene de la teoría de la tributación óptima (Ramsey, 1927; Mirrlees, 1971) y sobrevive como una de las lecciones que la práctica sí adopta (Mankiw, Weinzierl y Yagan, 2009).
Cómo lo explicó el programa
En el episodio de Buenas Tardes Mercado del 28 de julio de 2026 (btm-2026-07-28), dedicado a la curva de Laffer y la economía de la oferta, la explicación separó con precisión los dos efectos que operan en direcciones opuestas cuando cambia una tasa: el aritmético —más tasa sobre la misma base, más recaudación— y el de elasticidad de la base imponible —más tasa, menos incentivo a producir y declarar—. El punto es que ambos existen siempre; lo que cambia con el nivel de la tasa es cuál domina. Pasado cierto umbral, el segundo se impone y la recaudación cae.
De ahí la receta que resumió Manuel Bengolea: "la tasa impositiva más baja posible sobre la base imponible más amplia posible".
Vale la pena leer esa frase completa, porque es simétrica y suele citarse a medias. No dice "bajar impuestos": dice bajar la tasa y ampliar la base —eliminar exenciones, reducir informalidad y elusión, incorporar contribuyentes—. Una rebaja de tasa sobre una base estrecha es solo menos recaudación; la promesa de la economía de la oferta se sostiene sobre las dos mitades a la vez.
Relación con otros conceptos
La economía de la oferta descansa por completo sobre la elasticidad: sin respuesta de la base a la tasa, la curva de Laffer sería una recta. Se conecta con el peso muerto de la tributación, que traduce esa respuesta a pérdida de bienestar, y con la tributación óptima, que la usa para elegir qué gravar. En el plano macro se opone al enfoque keynesiano de demanda agregada —discuten qué restringe el producto: la capacidad de producir o la capacidad de gastar— y se emparenta lejanamente con la Ley de Say (Say, 1803), aunque no es su equivalente moderno. Su variable objetivo natural es el PIB potencial y la oferta agregada de largo plazo, no el ciclo. Por el lado tributario, se apoya en los conceptos de evasión, elusión e informalidad, que son los canales por los que la base se contrae. Y toda la discusión queda condicionada por la sostenibilidad fiscal: un recorte que no se autofinancia se paga con deuda o con menos gasto, y esa es la parte que la curva de Laffer, por sí sola, no resuelve.
Fuentes y lecturas
- Laffer, A. (2004), The Laffer Curve: Past, Present, and Future, Heritage Foundation, Backgrounder N.º 1765. Panorama general en español: https://es.wikipedia.org/wiki/Curva_de_Laffer
- Trabandt, M. y Uhlig, H. (2011), "The Laffer Curve Revisited", Journal of Monetary Economics, 58(4).
- Saez, E., Slemrod, J. y Giertz, S. (2012), "The Elasticity of Taxable Income with Respect to Marginal Tax Rates: A Critical Review", Journal of Economic Literature, 50(1).
- Mankiw, N. G., Weinzierl, M. y Yagan, D. (2009), "Optimal Taxation in Theory and Practice", Journal of Economic Perspectives, 23(4).
- Larraín, F. y Sachs, J. (2002), Macroeconomía en la economía global, 2.ª ed., Pearson Educación.