Teoría
Shock de oferta sectorial (minería y clima)
Visto en 1 aparición de los programas.
Qué es
Un shock de oferta es un evento inesperado que altera la capacidad de una economía para producir bienes y servicios a un costo dado. Cuando se origina en un sector específico, como la minería, la agricultura o la generación eléctrica, se habla de un shock de oferta sectorial. Sus causas típicas son accidentes o paralizaciones en faenas, caída en la ley del mineral, sequías, heladas, incendios o restricciones de agua y energía.
En el modelo de oferta y demanda agregada que enseñan los manuales de macroeconomía (Mankiw, 2019; Blanchard, 2017), un shock de oferta negativo desplaza la curva de oferta agregada hacia la izquierda. Producir cuesta más o se puede producir menos, y el resultado combina precios más altos con menor actividad. Esa mezcla, conocida como estanflación cuando es intensa, es lo que distingue al shock de oferta de un shock de demanda, en el que precios y producción tienden a moverse en la misma dirección. El estudio clásico de este fenómeno a escala mundial es el de Bruno y Sachs (1985), a partir de los shocks petroleros de los años setenta.
Que el shock nazca en un solo sector no significa que se quede ahí. Las empresas compran insumos unas a otras, de modo que un golpe en una industria grande se propaga hacia sus proveedores y clientes. Acemoglu, Carvalho, Ozdaglar y Tahbaz-Salehi (2012) mostraron formalmente que, cuando la red productiva tiene sectores muy conectados, las perturbaciones sectoriales pueden generar fluctuaciones agregadas relevantes. En una economía como la chilena, donde la minería pesa mucho en exportaciones, inversión y empleo regional, esto es especialmente pertinente.
Para la política monetaria, un shock de oferta plantea un dilema. Si el banco central sube la tasa para contener los precios, profundiza la caída de la actividad. Si no reacciona, arriesga que la inflación se instale. La práctica habitual distingue entre efectos de primera vuelta, que son el alza directa de precios en los bienes afectados, y efectos de segunda vuelta, que aparecen cuando esos mayores costos se traspasan a otros precios, salarios y expectativas. Un shock transitorio cuyas consecuencias se agotan en la primera vuelta suele tolerarse. Cuando hay señales de traspaso amplio o de desanclaje de expectativas, el banco central tiende a actuar.
El clima se ha vuelto una fuente cada vez más estudiada de shocks de oferta. Dell, Jones y Olken (2012) documentaron que los episodios de temperatura anormalmente alta reducen el crecimiento, sobre todo en países de menores ingresos. En Chile, el canal climático opera a través de la agricultura, la disponibilidad de agua para la minería y la generación hidroeléctrica, que afecta los costos de la energía.
Cómo lo explicó el programa
En el episodio del 28 de octubre de 2026 (bdm-2026-10-28), en el tema "Riesgos inflacionarios que advierte el Banco Central", el programa revisó por qué el instituto emisor ve presiones sobre los precios. Se mencionó que el Banco Central, como responsable de controlar la inflación, identifica tres fuentes de riesgo por el lado de la oferta:
- Problemas de oferta en la minería, cuyo daño se extiende a toda la cadena de proveedores del sector.
- El shock climático.
- Mayores costos laborales, asociados a la ley de 40 horas y al alza del salario mínimo.
Willy Díaz resumió el mecanismo de traspaso así: "esos mayores costos se van a trasladar a precio y esa es la advertencia que hace el Banco Central". Según las cifras comentadas en el programa, la inflación estaba en 4,1%, podría cerrar el año en torno a 4,5%, y la convergencia a la meta de 3% no está asegurada.
El episodio ilustra bien los dos rasgos centrales del concepto. Por un lado, un shock en un sector clave no se queda en ese sector, porque arrastra a sus proveedores. Por otro, la preocupación del Banco Central no es solo el alza puntual de precios, sino que los mayores costos se trasladen de forma persistente al resto de la economía. Esos son justamente los efectos de segunda vuelta.
Relación con otros conceptos
El shock de oferta se entiende mejor en contraste con el shock de demanda, y ambos se analizan dentro del modelo de oferta y demanda agregada. Cuando el shock es severo, se vincula con la estanflación. La tensión que genera para el banco central se relaciona con la curva de Phillips, que describe la relación entre inflación y holgura económica y que los shocks de oferta tienden a desplazar.
La forma en que el shock se propaga conecta con el traspaso a precios (pass-through) y con las expectativas de inflación. Si las expectativas están bien ancladas a la meta, el shock se disipa más rápido, y en eso descansa la credibilidad del esquema de metas de inflación. Las presiones de costos laborales se emparentan con la llamada inflación de costos, distinta de la inflación de demanda. La propagación a través de proveedores se estudia con matrices insumo-producto. En el caso minero chileno, el shock también puede afectar los términos de intercambio y el tipo de cambio, lo que abre un canal adicional de inflación importada. Por último, la literatura de ciclos económicos reales (Long y Plosser, 1983) entiende las fluctuaciones como resultado de shocks a la productividad y la oferta, más que a la demanda.
Fuentes y lecturas
- Mankiw, N. G. (2019), Macroeconomics, 10.ª ed., Worth Publishers. (Existe traducción al español en Antoni Bosch.)
- Blanchard, O. (2017), Macroeconomics, 7.ª ed., Pearson. (Existe traducción al español en Pearson.)
- Bruno, M. y Sachs, J. (1985), Economics of Worldwide Stagflation, Harvard University Press.
- Acemoglu, D., Carvalho, V., Ozdaglar, A. y Tahbaz-Salehi, A. (2012), "The Network Origins of Aggregate Fluctuations", Econometrica, 80(5).
- Dell, M., Jones, B. y Olken, B. (2012), "Temperature Shocks and Economic Growth: Evidence from the Last Half Century", American Economic Journal: Macroeconomics, 4(3).