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Teoría

Valorización de acciones por utilidades

Visto en 9 apariciones de los programas.

Qué es

Una acción no es un papel que sube o baja: es un derecho residual sobre las utilidades futuras de una empresa. De ahí que su valor teórico sea el valor presente de todo el efectivo que esa empresa le entregará al accionista a lo largo del tiempo, descontado a una tasa que compense el paso del tiempo y el riesgo asumido. La formulación moderna de esta idea se le atribuye a John Burr Williams (1938), quien planteó que el valor de inversión de un título es la suma descontada de los pagos que promete; antes, Graham y Dodd (1934) ya habían instalado la noción de earnings power —capacidad normal de generar utilidades— como el ancla del valor intrínseco, distinto del precio que el mercado marca cualquier día.

La versión operativa más conocida es el modelo de crecimiento constante de Gordon y Shapiro (1956): si una empresa reparte un dividendo D₁ el próximo período y este crece a una tasa constante g, con una tasa de descuento exigida r, entonces

$$P_0 = \frac{D_1}{r - g}$$

Dividiendo ambos lados por la utilidad por acción se llega al múltiplo precio/utilidad: P/U = (razón de reparto) / (r − g). La ecuación es simple pero ordena la discusión entera, porque deja a la vista que el precio de una acción depende de solo tres cosas: cuánta utilidad se espera, a qué ritmo se espera que crezca y a qué tasa se descuenta ese flujo. Todo lo demás —narrativa, momentum, flujos— entra por alguna de esas tres puertas.

¿Por qué hablar de utilidades y no de dividendos, si el modelo original descuenta dividendos? Porque Miller y Modigliani (1961) mostraron que, bajo mercados competitivos, el valor de la empresa proviene de la capacidad de generación de utilidades de sus activos y no de la política de reparto: pagar dividendo hoy o retener y recomprar acciones no crea ni destruye valor por sí mismo. Eso habilita valorizar directamente sobre utilidades —o sobre flujo de caja libre—, que es lo relevante para empresas que reparten poco y reinvierten mucho, como buena parte de la tecnología estadounidense.

El punto más contraintuitivo, y el que explica el comportamiento diario del mercado, es este: el precio no reacciona al nivel de las utilidades, sino a la sorpresa respecto de lo que ya estaba incorporado. Si un mercado incorpora razonablemente la información disponible (Fama, 1970), el resultado esperado ya está en el precio antes de publicarse. Lo que mueve la acción es la diferencia entre lo reportado y el consenso, y sobre todo la revisión de g y de r que ese dato obliga a hacer hacia adelante. Ball y Brown (1968) documentaron empíricamente esta reacción del precio a los anuncios de resultados contables, y desde entonces la temporada de utilidades es el evento con mayor densidad de información del calendario bursátil.

De ahí se sigue una consecuencia mecánica: cuando el mercado se mueve por la tasa de descuento —decisiones de política monetaria—, el denominador cambia para todos a la vez y las acciones se mueven en bloque, con alta correlación. Cuando el mercado se mueve por utilidades, cambia el numerador de cada empresa por separado y aparece dispersión: ganadores y perdedores el mismo día, en la misma industria.

Cómo lo explicó el programa

En el episodio del 30 de julio de 2026 [btm-2026-07-30], al analizar los resultados de las Big Tech, Manuel Bengolea describió justamente ese tránsito desde un mercado gobernado por la Fed a uno gobernado por las utilidades corporativas, con la inteligencia artificial partiendo aguas entre las gigantes premiadas y las castigadas. El ejemplo del día fue elocuente: Microsoft +16,7% y Meta −9% en la misma jornada.

"al que le va bien es generosamente premiado y al que le va mal le sacan la […]" — Manuel Bengolea, Buenas Tardes Mercado, 30-07-2026

Su conclusión práctica —que en un régimen así el pronóstico de los expertos se vuelve poco útil— es coherente con la teoría: si el precio ya contiene el consenso, acertar el nivel de utilidades no basta; hay que acertar la sorpresa, que por definición es lo que nadie tiene incorporado.

En el mismo episodio, explicando por qué el capital sigue fluyendo hacia Estados Unidos, Bengolea llevó el argumento al fundamento en vez de a la moda: las utilidades de las 500 mayores empresas estadounidenses crecerían 45% frente al 25% esperado, y las tecnológicas un 75%.

"encuéntrenme un lugar en el planeta donde las utilidades suban en esta magnitud" — Manuel Bengolea, Buenas Tardes Mercado, 30-07-2026

Traducido al modelo: no es un múltiplo que se expande por optimismo, es el numerador creciendo. Y un desafío empírico —muéstrenme otro mercado con ese g— es la forma conversacional de decir que el flujo de capitales persigue crecimiento de utilidades, no geografía.

Relación con otros conceptos

La valorización por utilidades es la bisagra entre la macro y la bolsa. Por el lado de la tasa de descuento conecta con la política monetaria y la tasa libre de riesgo, y con la prima por riesgo de mercado que el CAPM intenta cuantificar: un alza de tasas comprime el múltiplo sin que ninguna empresa haya vendido un peso menos. Por el lado del crecimiento se enlaza con el ciclo económico, la productividad y —hoy— con la inversión en capacidad de cómputo para IA, que es simultáneamente promesa de g futuro y presión sobre el margen presente vía depreciación.

También ilumina la distinción entre riesgo sistemático y riesgo idiosincrático: la dispersión extrema descrita en el programa es riesgo idiosincrático dominando la escena, condición necesaria para que la selección de acciones agregue valor y, a la vez, castigo severo para la concentración de cartera. Se relaciona además con la eficiencia de mercado y sus límites —Shiller (1981) documentó que los precios fluctúan mucho más de lo que justifican los flujos posteriores—, con la vieja división entre acciones de crecimiento y de valor (que no es más que apostar a g o al múltiplo), y con la cuenta financiera de la balanza de pagos, donde ese flujo persistente de capital hacia activos estadounidenses aparece como contrapartida del déficit en cuenta corriente.

Fuentes y lecturas

  • Graham, B. y Dodd, D. L. (1934), Security Analysis, McGraw-Hill.
  • Williams, J. B. (1938), The Theory of Investment Value, Harvard University Press.
  • Gordon, M. J. y Shapiro, E. (1956), "Capital Equipment Analysis: The Required Rate of Profit", Management Science, 3(1).
  • Miller, M. H. y Modigliani, F. (1961), "Dividend Policy, Growth, and the Valuation of Shares", The Journal of Business, 34(4).
  • Damodaran, A. (2012), Investment Valuation: Tools and Techniques for Determining the Value of Any Asset, 3.ª ed., Wiley.

Apariciones