Teoría
Inventarios como señal de estrechez del mercado
Visto en 8 apariciones de los programas.
Qué es
Un inventario es la existencia física de un bien disponible para entrega inmediata: cátodos de cobre en las bodegas de la Bolsa de Metales de Londres (LME), en los almacenes de Shanghái, en los patios de una fundición. Su función económica es amortiguar. La producción minera se decide con años de anticipación y no se puede acelerar en un trimestre; el consumo industrial varía semana a semana. El inventario es lo que permite que oferta y demanda no tengan que calzar instante a instante, y por eso su nivel resume, en un solo número, cuánta holgura le queda al mercado.
La lectura correcta no es en toneladas sino en días de cobertura: cuántos días de consumo mundial alcanza a cubrir el stock existente. Un millón de toneladas puede ser abundancia o escasez según el tamaño del consumo que tiene que abastecer.
El marco teórico estándar es la teoría del almacenamiento, planteada por Kaldor (1939) y desarrollada por Working (1949) y Brennan (1958). Quien guarda un metal incurre en costos ciertos —bodegaje, seguro, el costo financiero del capital inmovilizado— y a cambio recibe algo que no es monetario: el rendimiento de conveniencia (convenience yield), es decir, el valor de tener el físico a mano y no arriesgarse a parar una planta por falta de insumo. Ese rendimiento es fuertemente decreciente en el nivel de stock. Con las bodegas llenas, una tonelada adicional no vale casi nada; con las bodegas vacías, vale muchísimo.
De ahí sale la propiedad que hace del inventario una señal y no un dato más: la relación entre stock y precio es convexa. Con inventarios abundantes, un shock de oferta se absorbe descontando bodega y el precio apenas se mueve. Con inventarios en mínimos ese colchón ya no existe, y el mismo shock tiene que ajustarse íntegramente por precio —racionando demanda— porque el inventario no puede ser negativo. Deaton y Laroque (1992) formalizaron precisamente eso: la restricción de no negatividad de las existencias basta para generar series de precios de commodities con largos períodos tranquilos interrumpidos por alzas raras y violentas.
La misma teoría predice una señal observable en el mercado de derivados. Cuando hay stock de sobra, el futuro cotiza sobre el spot (contango): el precio a plazo paga el costo de almacenar. Cuando el stock escasea, la curva se invierte (backwardation): el mercado paga una prima por el metal hoy, que es el rendimiento de conveniencia haciéndose visible. Inventarios en mínimos y curva en backwardation son dos formas de mirar el mismo hecho.
En macroeconomía el inventario cumple otro papel: es un componente del gasto agregado, la inversión en existencias, y una de las piezas más volátiles del ciclo. Metzler (1941) mostró cómo el ajuste de existencias puede generar ciclos por sí solo, y Blinder y Maccini (1991) documentaron la paradoja que sigue abierta: si las empresas usaran inventarios para suavizar producción, la producción debería ser menos volátil que las ventas, y en los datos ocurre lo contrario.
Dos advertencias de lectura. Primera: los inventarios visibles —los que reportan las bolsas— son una fracción del total. Existencias fuera de bolsa, en manos de traders o de consumidores finales, no se publican; una caída del stock reportado puede ser una migración de bodega, no una desaparición de metal. Segunda: el nivel de inventarios es endógeno. Bajan porque el precio subió y conviene vender, y el precio sube porque bajaron. Tratarlos como causa exógena es cómodo pero no es correcto: son, sobre todo, el termómetro de la estrechez.
Cómo lo explicó el programa
En Buenos Días Mercado del 5 de agosto de 2026, al desarmar el récord del precio del cobre, Manuel Bengolea ordenó el fenómeno en tres factores y puso primero el de oferta: "una de las razones o uno de los factores es lo que se llama las restricciones de oferta". La evidencia que ofreció para esa restricción fueron los inventarios de Londres y Shanghái en mínimos de casi cuatro años, sumados a la menor producción chilena. Recién después vinieron la demanda estructural (transición energética, inteligencia artificial, consumo industrial chino) y lo geopolítico-financiero. Con esa combinación, sostuvo, llegar a US$7 la libra es altamente probable.
Vale la pena notar tres decisiones del argumento, porque son las que la teoría respalda. Mencionó dos bolsas y no una: el stock que importa es global, y mirar solo Londres invita a confundir un traslado de metal con una escasez. Habló de mínimos de casi cuatro años, esto es, de un percentil histórico y no de un nivel absoluto —así es como se lee un inventario—. Y trató la escasez de existencias como el amplificador, no como el motor: es la convexidad de la que hablábamos la que permite que un pronóstico de precio tan agresivo sea coherente, porque sin colchón todo el ajuste se hace por precio.
Relación con otros conceptos
El inventario solo importa tanto porque la elasticidad precio de la oferta minera es casi nula en el corto plazo: abrir capacidad toma entre cinco y diez años, y en el intertanto lo único que puede responder es el stock. Ese mismo rezago produce el ciclo de capex minero, la versión metalúrgica del modelo de la telaraña: precios altos gatillan inversión que llega cuando el precio ya cedió. Hacia el mercado financiero, el nivel de existencias se traduce en la estructura de la curva de futuros y en el rendimiento de conveniencia. Hacia Chile, un shock de oferta con inventarios bajos es un shock de términos de intercambio: mueve el tipo de cambio, los ingresos fiscales y el precio de referencia del cobre que usa la regla de balance estructural. Y en el plano microeconómico conecta con el giro de las cadenas de suministro desde el just in time al just in case tras la pandemia: mantener stock es caro, hasta que quedarse sin él resulta más caro.
Fuentes y lecturas
- Kaldor, N. (1939), Speculation and Economic Stability, The Review of Economic Studies 7(1), 1–27.
- Working, H. (1949), The Theory of Price of Storage, The American Economic Review 39(6), 1254–1262.
- Deaton, A. y Laroque, G. (1992), On the Behaviour of Commodity Prices, The Review of Economic Studies 59(1), 1–23.
- Blinder, A. S. y Maccini, L. J. (1991), Taking Stock: A Critical Assessment of Recent Research on Inventories, Journal of Economic Perspectives 5(1), 73–96.
- Pindyck, R. S. (2001), The Dynamics of Commodity Spot and Futures Markets: A Primer, The Energy Journal 22(3), 1–29.
- Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), Informe de tendencias del mercado del cobre (publicación trimestral): la fuente en español para seguir inventarios, producción y proyecciones de precio.