Teoría
Sesgo doméstico en la inversión (home bias)
Visto en 4 apariciones de los programas.
Qué es
El sesgo doméstico —home bias— es la tendencia sistemática de los inversionistas a mantener en su cartera una proporción de activos de su propio país muy superior a la que justificaría el tamaño de ese país en el mercado mundial. Es una anomalía en el sentido preciso del término: contradice lo que predice la teoría estándar de carteras.
El punto de partida es Markowitz (1952): si los retornos de distintos activos no están perfectamente correlacionados, combinarlos reduce el riesgo total sin sacrificar retorno esperado. Llevado al plano internacional, el argumento se vuelve más fuerte todavía, porque los shocks que golpean a una economía —una sequía, un ciclo político, un cambio regulatorio, el precio de un commodity— son en buena medida idiosincráticos. Solnik (1974) lo formuló como pregunta directa: ¿por qué diversificar dentro del país en vez de hacerlo entre países, si lo segundo elimina una clase de riesgo que lo primero no toca? Bajo los supuestos de un modelo internacional de valoración de activos, el inversionista debiera sostener la cartera de mercado mundial, con cada país pesando lo que pesa su capitalización bursátil. Para un chileno eso significaría tener la abrumadora mayoría de su patrimonio financiero fuera de Chile, porque el mercado accionario local representa una fracción mínima del mundial.
No es lo que ocurre. French y Poterba (1991) documentaron que inversionistas de Estados Unidos, Japón y el Reino Unido mantenían más del 90% de su cartera accionaria en su propio mercado, y bautizaron el fenómeno. Obstfeld y Rogoff (2000) lo incluyeron entre los seis grandes puzzles de la macroeconomía internacional, emparentado con el de Feldstein y Horioka (1980): el ahorro nacional se correlaciona demasiado con la inversión nacional para un mundo con capital supuestamente móvil.
Las explicaciones que la literatura ha ido acumulando —revisadas por Coeurdacier y Rey (2013)— se ordenan en tres familias. Primero, costos y fricciones: barreras a la inversión extranjera, tributación, costos de transacción. Han caído mucho y no alcanzan a explicar la magnitud del sesgo. Segundo, motivos de cobertura: si uno consume bienes no transables y recibe ingresos laborales en moneda local, algo de activos locales sirve de seguro contra el tipo de cambio real. Esto justifica algo de sesgo, no el observado. Tercero, información y familiaridad: el inversionista conoce mejor las empresas de su país, lee su prensa, entiende su regulación, y esa ventaja informativa —real o percibida— lo hace concentrarse donde cree ver mejor. En un país pequeño hay que sumar un cuarto factor que no es conductual sino normativo: los límites regulatorios a la inversión en el extranjero que enfrentan los fondos de pensiones, fijados en Chile por el Banco Central, imponen un piso institucional de exposición local.
La consecuencia macroeconómica es la que importa aquí: el sesgo doméstico abarata el capital para las empresas del país. Mientras existe, hay una demanda cautiva por activos locales que sostiene sus precios y financia la inversión. Cuando se rompe, esa demanda no se reemplaza sola.
Cómo lo explicó el programa
En el episodio del 15 de mayo de 2025 (bdm-2025-05-15), bajo el tema "Inversión estancada y por qué el capital que sale no vuelve", el panel usó el concepto en su versión invertida: no para preguntarse por qué la gente invierte demasiado en casa, sino para explicar por qué, una vez que deja de hacerlo, no vuelve.
El dato de contexto fue la formación bruta de capital fijo que reporta el Banco Central, en el mismo nivel que once años antes. Manuel Bengolea puso el mecanismo en una frase: "cuando los capitales se van arrancando por la inestabilidad doméstica rara vez vuelven". El argumento que desarrolló a continuación es exactamente la ruptura del home bias: el capital sale por rentabilidad —eso es reversible—, pero al salir pierde el sesgo país, y lo que descubre del otro lado son mercados profundos, líquidos y con un menú de alternativas mucho mayor. Las cifras que citó en el aire para ilustrar la brecha: el IPSA rindiendo en torno a 2% anual en diez años, contra 10-12% de los índices estadounidenses en el mismo período.
La observación teóricamente interesante es que esto convierte al sesgo doméstico en un fenómeno con histéresis: no es un parámetro que oscile con las condiciones, sino un hábito de asignación que, una vez abandonado, tiene costo de reentrada. El inversionista que ya montó su operativa afuera, aprendió el vehículo y comparó retornos no vuelve solo porque las condiciones locales mejoren; hay que darle una razón positiva. Eso explica la asimetría entre la velocidad con que cae la inversión y la lentitud con que se recupera.
Relación con otros conceptos
Se apoya directamente en la diversificación de cartera y en la distinción entre riesgo idiosincrático y riesgo sistemático: el sesgo doméstico consiste, en el fondo, en soportar riesgo idiosincrático de país que el mercado no remunera. Es primo hermano del puzzle de Feldstein-Horioka, que mira la misma inmovilidad del capital desde el lado del ahorro y la inversión agregados. Se conecta con la prima por riesgo país y el costo de capital: cuando el sesgo se debilita, el costo de financiamiento local sube y la formación bruta de capital fijo se resiente. Y toca la profundidad y liquidez de mercado, porque un mercado angosto ofrece menos alternativas, lo que a su vez incentiva la salida —un círculo que se retroalimenta— y la fuga de capitales, que es la versión abrupta y de balanza de pagos del mismo movimiento.
Fuentes y lecturas
- French, K. y Poterba, J. (1991), Investor Diversification and International Equity Markets, American Economic Review 81(2), 222-226. El trabajo que documenta y nombra el fenómeno.
- Solnik, B. (1974), Why Not Diversify Internationally Rather Than Domestically?, Financial Analysts Journal 30(4), 48-54. El argumento original a favor de la diversificación internacional.
- Coeurdacier, N. y Rey, H. (2013), Home Bias in Open Economy Financial Macroeconomics, Journal of Economic Literature 51(1), 63-115. La revisión de referencia: qué explicaciones sobreviven a la evidencia.
- Obstfeld, M. y Rogoff, K. (2000), The Six Major Puzzles in International Macroeconomics: Is There a Common Cause?, NBER Macroeconomics Annual 15, 339-390.
- Bodie, Z., Kane, A. y Marcus, A., Investments, McGraw-Hill. El capítulo de diversificación internacional, para el tratamiento de manual.