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Teoría

Shock de demanda por inyección masiva de liquidez

Visto en 6 apariciones de los programas.

Qué es

Un shock de demanda es un desplazamiento súbito de la demanda agregada de una economía: a cada nivel de precios, los hogares y las empresas quieren comprar más (o menos) que antes. Cuando el origen del desplazamiento es una inyección masiva de liquidez —transferencias fiscales directas, retiros de fondos previsionales, condonaciones, o cualquier operación que convierta activos ilíquidos en saldos disponibles en millones de cuentas— el shock es positivo y llega por el lado del gasto de las familias, no por el de la inversión ni el del sector externo.

La pieza teórica que decide la magnitud del efecto es la propensión marginal a consumir. La hipótesis del ingreso permanente (Friedman, 1957) predice que una entrada transitoria de recursos debería ahorrarse casi por completo: nadie cambia su nivel de vida por una ganancia que sabe irrepetible. La evidencia empírica matiza fuerte esa predicción. Los estudios sobre devoluciones tributarias en Estados Unidos encontraron que los hogares gastaron entre un cuarto y un tercio del monto en el trimestre siguiente (Johnson, Parker y Souleles, 2006), y la literatura posterior explicó por qué: hay muchísimos hogares —incluso de patrimonio medio o alto, los wealthy hand-to-mouth de Kaplan, Violante y Weidner (2014)— cuya riqueza está atrapada en activos ilíquidos y que, por lo tanto, consumen casi todo lo que reciben en efectivo. Liberar liquidez a esos hogares es mecánicamente distinto a subirles el ingreso: no cambia su riqueza, cambia su restricción de liquidez, y eso basta para que gasten.

De ahí se sigue el resultado macro. Si la economía opera cerca de su producto potencial, la oferta no puede acompañar el salto de demanda y el ajuste se produce por precios: inflación. Parte del exceso de gasto se filtra a importaciones, deteriorando la cuenta corriente, lo que presiona el tipo de cambio y realimenta la inflación por la vía de los bienes transables. El banco central responde subiendo la tasa de política monetaria, con el costo de actividad y empleo que eso implica más adelante. Es la contracara del principio que Friedman (1968) dejó instalado: la política puede mover la demanda nominal, pero no el producto real de forma sostenida.

Chile tiene su propio caso de manual. Entre 2020 y 2021, tres retiros previsionales y las transferencias de emergencia pusieron en manos de los hogares un flujo del orden de US$50.000 millones en menos de dos años. El consumo privado se disparó, la inflación anual llegó a 14,1% en agosto de 2022 —el registro más alto en tres décadas—, el déficit de cuenta corriente se acercó al 9% del PIB y el Banco Central llevó la tasa de política monetaria hasta 11,25%. Los sucesivos Informes de Política Monetaria de ese período documentan el diagnóstico: una economía sobrecalentada por un shock de demanda de origen no productivo.

El punto conceptual que suele perderse es que una inyección de liquidez no crea riqueza. El stock de capital de la economía es el mismo antes y después; lo que cambia es la forma en que está guardado y quién decide su destino. Si el destino agregado es consumo, el país cambia patrimonio por gasto presente, y la factura llega en inflación primero y en menor capital productivo después.

Cómo lo explicó el programa

En Buenos Días Mercado del 3 de agosto de 2026, el panel discutió qué hacer con un activo mal administrado que rinde poco. La aritmética que pusieron sobre la mesa es incómoda para el statu quo: 40 mil millones colocados en bonos del Tesoro al 4,8% rinden bastante más que los 1.900 millones anuales que aporta Codelco, y pagar deuda que cuesta entre 4,5% y 5,6% puede ser mejor idea todavía. Hasta ahí el debate es de rendimiento alternativo y costo de la deuda.

El concepto entra por la puerta de atrás, en la parte que el panel identificó como la no resuelta: quién administra las cuentas individuales, cómo y a qué costo. Y sobre todo en el peor desenlace que describieron —gastarse la herencia y quedar sin el activo y sin la plata—, que es exactamente la versión microeconómica de un shock de demanda por liquidez. Convertir un activo ilíquido en saldos disponibles en millones de cuentas es, en términos de demanda agregada, el mismo montaje que los retiros previsionales, con la diferencia de escala. La frase de Pepe Arias resume el riesgo mejor que cualquier modelo: "El diablo está siempre en los detalles". El rendimiento comparado es el detalle visible; el diseño que determina si esos fondos se consumen o se mantienen invertidos es el que decide si la operación es una mejora de portafolio o un shock inflacionario.

Relación con otros conceptos

Conecta directamente con la demanda agregada y la brecha del producto: el mismo shock que en una economía con capacidad ociosa produce reactivación, en una economía en plena capacidad produce inflación. Se contrapone al shock de oferta, que empuja precios y actividad en direcciones opuestas y por eso exige una respuesta de política distinta. Depende de la propensión marginal a consumir y de la hipótesis del ingreso permanente, que son las que traducen pesos entregados en pesos gastados. Aguas abajo aparecen la absorción interna y el déficit de cuenta corriente, el traspaso del tipo de cambio a precios y la política monetaria contracíclica. Y en el plano de la decisión de fondo —vender un activo para consumir o para reinvertir— el marco relevante es la restricción presupuestaria intertemporal y el costo de oportunidad del capital.

Fuentes y lecturas

  • Friedman, M. (1957), A Theory of the Consumption Function, Princeton University Press.
  • Johnson, D., Parker, J. y Souleles, N. (2006), "Household Expenditure and the Income Tax Rebates of 2001", American Economic Review, 96(5).
  • Kaplan, G., Violante, G. y Weidner, J. (2014), "The Wealthy Hand-to-Mouth", Brookings Papers on Economic Activity.
  • Blanchard, O., Macroeconomía, Pearson (varias ediciones; capítulos de demanda agregada y el modelo OA-DA).
  • Banco Central de Chile, Informe de Política Monetaria (IPoM), ediciones 2021–2022, para el diagnóstico del episodio chileno.

Apariciones