Teoría
Calidad del empleo
Visto en 9 apariciones de los programas.
Qué es
La calidad del empleo es la dimensión del mercado laboral que la tasa de desocupación no mide. Saber cuánta gente trabaja responde una pregunta; saber qué clase de trabajo es ese responde otra, y suele ser la más importante para el bienestar. Un país puede exhibir desempleo bajo y, al mismo tiempo, un empleo mayoritariamente precario: sin contrato, sin cotizaciones, con ingresos volátiles y sin ninguna ruta de progresión.
El concepto se ordena en torno a un puñado de atributos observables: estabilidad de la relación laboral, cobertura previsional y de salud, nivel y regularidad del ingreso, jornada y su predictibilidad, seguridad en el puesto, y las oportunidades de capacitación que el empleo abre o cierra. La formulación institucional más influyente es la agenda de trabajo decente de la OIT, introducida por Juan Somavía (1999) y fundamentada conceptualmente por Amartya Sen (2000): el empleo no es sólo un ingreso, es el vehículo por el cual una persona accede a derechos: previsión, salud, negociación colectiva, protección ante el despido. Su traducción a indicadores estadísticos comparables la sistematizaron Anker y coautores (2003).
La categoría analítica de informalidad nace con el trabajo de campo de Keith Hart (1973) en Ghana y se estandariza estadísticamente en la 17ª Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo (OIT, 2003), que es la definición que aplica el INE en la Encuesta Nacional de Empleo. Para América Latina, la discusión decisiva es si la informalidad es exclusión (el sector formal no tiene cupo) o escape (el costo de formalizarse excede su beneficio), la disyuntiva que ordena Perry y coautores (2007). La respuesta no es retórica: si es exclusión, el remedio es demanda de trabajo formal; si es escape, es reducir el costo de cumplir.
Un segundo cuerpo teórico explica por qué la calidad no mejora sola. Doeringer y Piore (1971) describieron mercados laborales segmentados: un segmento primario con carrera interna y capacitación, y uno secundario con alta rotación y sin escalera, donde moverse de puesto no acumula nada. Y el canal que conecta inversión con salarios es antiguo y bien establecido: en el modelo de crecimiento de Solow (1956), más capital por trabajador eleva la productividad, y la productividad es el techo de largo plazo de las remuneraciones; Becker (1964) agregó que ese capital también es humano, y que se acumula sobre todo dentro del empleo formal.
Por último, la duración del desempleo es un indicador de calidad tanto como el nivel. En los modelos de búsqueda y emparejamiento de Mortensen y Pissarides (1994), el tiempo que toma encontrar trabajo mide la escasez de vacantes frente a postulantes. Y un desempleo largo deteriora habilidades y señaliza mal ante el próximo empleador: parte del daño se vuelve permanente.
Cómo lo explicó el programa
En el episodio del 2 de mayo de 2025 ("Duración del desempleo e inversión detenida"), Willy Díaz puso el foco justamente en la duración antes que en la tasa: "antes las personas se demoraban entre cuatro y cinco meses en conseguir un empleo, hoy día esa tasa está en ocho". El desempleo promedio del gobierno estaría entre 2 y 2,5 puntos sobre el de administraciones anteriores, pero el argumento del programa no se detiene ahí: la cadena causal apunta a la formación bruta de capital fijo detenida. Sin inversión nueva no se crean puestos, y los que existen tampoco vienen acompañados de renovación de equipos ni de tecnología, así que el empleo que sobrevive lo hace sin ganar productividad. Es el mecanismo de Solow leído al revés: capital estancado, productividad estancada, techo salarial estancado.
En el episodio del 15 de mayo de 2025 ("El problema no es el salario mínimo, es la informalidad") el diagnóstico se completa por el lado de la cobertura. Díaz recurre a los registros de la Superintendencia de Pensiones —según él, la fuente más fidedigna de remuneraciones, porque ahí están todos los que tienen contrato— para mostrar que sólo 11,7% de los cotizantes gana bajo $500.000 y apenas 1,6% gana el salario mínimo, con un ingreso imponible promedio de $1.260.644. Su conclusión es que el debate político sobre los sueldos se rasca donde no pica: "aquí el problema es la informalidad". La brecha real serían 3,5 millones de personas, 37% de los ocupados, que trabajan sin cotizar y quedan sin salud ni pensión.
Vale notar el sesgo estadístico que el propio argumento implica: los registros previsionales son precisos justamente porque excluyen a los informales, es decir, describen bien al segmento primario y guardan silencio sobre el secundario. Esa es la razón por la que el foco se desplaza a la informalidad y no al piso salarial.
Relación con otros conceptos
La calidad del empleo es el punto donde convergen varias líneas del programa. Aguas arriba está la formación bruta de capital fijo: sin inversión no hay demanda de trabajo formal ni renovación tecnológica, y la productividad —el determinante de largo plazo de los salarios reales— queda congelada. Aguas abajo está la informalidad, que no sólo comprime ingresos presentes sino que traslada el costo al futuro vía pensiones y cobertura de salud, y el salario mínimo, que sólo muerde sobre los formales y por eso puede empujar trabajadores hacia el sector sin contrato. La duración del desempleo conecta con la histéresis y con la depreciación de capital humano; y la tasa de participación cierra el cuadro, porque el desaliento saca gente de la fuerza de trabajo y mejora la tasa de desocupación sin que nada haya mejorado.
Fuentes y lecturas
- Sen, A. (2000), "Work and rights", International Labour Review, 139(2).
- Anker, R., Chernyshev, I., Egger, P., Mehran, F. y Ritter, J. (2003), "La medición del trabajo decente con indicadores estadísticos", Revista Internacional del Trabajo, 142(2).
- Perry, G., Maloney, W., Arias, O., Fajnzylber, P., Mason, A. y Saavedra-Chanduvi, J. (2007), Informality: Exit and Exclusion, Banco Mundial.
- Doeringer, P. y Piore, M. (1971), Internal Labor Markets and Manpower Analysis, Heath.
- Mortensen, D. y Pissarides, C. (1994), "Job Creation and Job Destruction in the Theory of Unemployment", Review of Economic Studies, 61(3).
- OIT (2013), Medición de la informalidad: manual estadístico sobre el sector informal y el empleo informal, Ginebra.