MercadistasMercadistasEntrar con GoogleApoyar el sitioApoyar

Teoría

Incentivos al gastar dinero ajeno

Visto en 13 apariciones de los programas.

Qué es

La disciplina con que se gasta un peso no depende del monto ni de la buena fe de quien firma: depende de dos preguntas previas. De quién es la plata, y para quién es el gasto. Milton y Rose Friedman ordenaron esa intuición en cuatro casillas (Friedman y Friedman, 1980). Cuando uno gasta su plata en sí mismo, cuida el precio y cuida la calidad. Cuando gasta su plata en otro —un regalo— cuida el precio pero afloja en si el destinatario realmente lo quería. Cuando gasta plata ajena en sí mismo —la cena con tarjeta corporativa— cuida la calidad y deja de mirar el precio. Y cuando gasta plata ajena en un tercero, no tiene incentivo fuerte para cuidar ninguna de las dos cosas. Esa cuarta casilla es donde vive la mayor parte del gasto público, y no porque quien decide sea peor persona: porque el arreglo institucional le sacó de encima las dos señales que ordenan a cualquier comprador.

La versión formal de eso es el problema de agencia. Quien decide (el agente) no es quien paga ni quien soporta el resultado (el principal), y sus acciones se observan de manera imperfecta y costosa; la diferencia entre lo que se hizo y lo que se habría hecho con intereses alineados son los costos de agencia: monitoreo, garantías y pérdida residual (Jensen y Meckling, 1976). El punto fino, y el que suele perderse en el debate público, es que la pérdida residual no distingue entre robo y despilfarro. Apropiarse de fondos y comprar algo inútil al precio de mercado dejan al principal igual de pobre; solo uno de los dos es delito. Un sistema de control diseñado únicamente contra el primero deja descubierto al segundo, que casi siempre es el más grande.

Tres mecanismos agravan la casilla cuatro. Costos difusos y beneficios concentrados: el proveedor que gana el contrato se juega su año en esa decisión, mientras cada contribuyente se juega unos pesos, así que la presión sobre quien decide es asimétrica por construcción y se invierten recursos reales en obtenerla (Tullock, 1967; Krueger, 1974). Recurso común: cuando el gasto de una jurisdicción se financia de un fondo compartido, quien decide internaliza todo el beneficio local y una fracción del costo, y el sesgo al sobregasto crece con el número de jurisdicciones que comparten el pozo (Weingast, Shepsle y Johnsen, 1981). Restricción presupuestaria blanda: si el déficit se rescata después, el presupuesto deja de ser una restricción y pasa a ser una sugerencia (Kornai, 1986). Un hallazgo empírico cierra el círculo con la matriz de Friedman: una transferencia recibida aumenta el gasto local mucho más que un aumento equivalente del ingreso de los vecinos —la plata se queda pegada donde cae, el flypaper effect—, evidencia de que el origen del dinero cambia cómo se gasta, aunque en la teoría estándar no debería (Hines y Thaler, 1995).

Queda la pregunta de quién vigila. El monitoreo sirve en la medida en que produce una señal informativa e independiente de la acción que evalúa (Holmström, 1979). Un control ejercido por la misma institución que se controla no es un control débil: es una señal generada por la parte evaluada, y su valor informativo tiende a cero. La captura describe la otra mitad: el regulador o fiscalizador puede ser comprado con empleo futuro en vez de dinero presente, un pago diferido que no aparece en ninguna glosa presupuestaria y por eso es barato y difícil de detectar (Stigler, 1971; Laffont y Tirole, 1991; revisión en Dal Bó, 2006). Cuando la métrica que se vigila es además la que define el éxito del vigilado, la métrica se corrompe sola: es la ley de Goodhart, y su versión aplicada a programas públicos, la ley de Campbell (Campbell, 1979).

Cómo lo explicó el programa

Los dos panelistas llegaron a la casilla cuatro por caminos distintos el mismo día. Juan José Lavín la usó para explicar por qué una irregularidad puede sostenerse en el tiempo sin que ningún control la detecte:

"desde la propia institución se establecen las directrices para falsear los datos" — Juan José Lavín, Buenos Días Mercado, 24-08-2026 (bdm-2026-08-24)

Su descripción del incentivo es exactamente la de esta ficha: la plata no es de ninguno de los que deciden, el beneficio queda en un privado, y ese privado puede contratar al funcionario cuando cambie el gobierno. Es la captura por puerta giratoria más un control cuya señal la produce el propio evaluado, que es la razón por la que el reporte dirá que todo está perfecto.

Willy Díaz aplicó la misma lógica al financiamiento municipal, y su conclusión es la que se desprende de Brennan y Buchanan (1980): sin restricción efectiva sobre el gasto, subir el techo de ingresos no mejora la provisión, sube el nivel de gasto.

"si no se parte por el lado de los gastos vamos a tener un problema de desfinanciamiento permanente" — Willy Díaz, Buenos Días Mercado, 24-08-2026 (bdm-2026-08-24)

Su punto es que el destino del gasto queda entregado a la discreción del alcalde, y que cuando además tiene mayoría propia en el concejo desaparece el contrapeso. Su lectura del caso Cathy Barriga es la distinción entre pérdida residual y delito: sostiene que el problema no fue llevarse la plata para la casa sino gastar en cosas sin ningún sentido, o sea un problema de control y no necesariamente de robo. Es la parte que los sistemas anti-fraude no miran.

Relación con otros conceptos

Esta ficha es el caso público del problema principal-agente y del riesgo moral: quien decide no soporta la consecuencia. Se conecta hacia adelante con la búsqueda de rentas, la captura regulatoria y la restricción presupuestaria blanda; hacia el costado con la tragedia de los recursos comunes, que es el mismo defecto de internalización aplicado a un fondo compartido en vez de a un pastizal. En el terreno municipal enlaza con el federalismo fiscal —la correspondencia entre quien decide, quien paga y quien recibe, y la competencia entre jurisdicciones de Tiebout (1956)— y con el efecto matamoscas de las transferencias. La contrapartida institucional es el control externo e independiente (en Chile, la Contraloría respecto de los municipios), cuyo valor viene de la independencia y no de su mera existencia, y la transparencia del gasto, que baja el costo de monitoreo de miles de principales dispersos.

Fuentes y lecturas

  • Friedman, M. y Friedman, R. (1980), Free to Choose: A Personal Statement, Harcourt Brace Jovanovich (ed. en español: Libertad de elegir, Grijalbo). La matriz de las cuatro maneras de gastar.
  • Jensen, M. y Meckling, W. (1976), "Theory of the Firm: Managerial Behavior, Agency Costs and Ownership Structure", Journal of Financial Economics 3(4), 305-360.
  • Weingast, B., Shepsle, K. y Johnsen, C. (1981), "The Political Economy of Benefits and Costs: A Neoclassical Approach to Distributive Politics", Journal of Political Economy 89(4), 642-664. El sobregasto por recurso común entre jurisdicciones.
  • Dal Bó, E. (2006), "Regulatory Capture: A Review", Oxford Review of Economic Policy 22(2), 203-225. Revisión de captura, incluida la puerta giratoria.
  • Kornai, J. (1986), "The Soft Budget Constraint", Kyklos 39(1), 3-30.

Apariciones