Teoría
Medición de productividad y desempeño
Visto en 15 apariciones de los programas.
Qué es
Medir productividad es comparar lo que se produce con lo que se usó para producirlo: un cociente entre producto e insumo. La versión más simple es la productividad laboral (producto por hora trabajada o por trabajador); la más ambiciosa es la productividad total de los factores (PTF), que pregunta cuánto del producto queda sin explicar una vez contabilizado el aporte del capital y del trabajo. Ese residuo lo formalizó Solow (1957) en el ejercicio hoy llamado contabilidad del crecimiento, y por eso se conoce como residuo de Solow. Conviene recordar qué es realmente: Abramovitz (1956) lo describió como "una medida de nuestra ignorancia" —captura tecnología, pero también errores de medición, cambios de calidad y todo lo que no supimos separar. Jorgenson y Griliches (1967) mostraron que buena parte de ese residuo se encoge cuando se miden mejor los insumos (calidad del capital, composición del empleo). Es la primera lección del campo: casi todo resultado de productividad es, en parte, un resultado sobre la calidad de la medición.
De ahí se derivan tres dificultades que aparecen en cualquier intento serio de medir desempeño.
Definir el producto. El cociente exige un numerador. Donde hay precios de mercado, el numerador se construye con valor agregado; donde no hay precios —el sector público, la justicia, la salud, el trabajo legislativo— hay que elegir un proxy físico, y esa elección es la mitad del resultado. El Atkinson Review (2005), encargado para las cuentas nacionales británicas, es el tratamiento estándar del problema y su conclusión es incómoda: contar actividades (procedimientos, expedientes, trámites) mide volumen, no valor, y sistemáticamente ignora la calidad. Baumol (1967) había mostrado por qué esto importa tanto en servicios: donde el producto es intrínsecamente difícil de estandarizar, la productividad medida crece poco casi por construcción.
Distinguir cantidad de calidad. Un conteo de productos sin denominador —proyectos presentados, líneas de código, publicaciones— no es productividad: es producción bruta. Y la calidad de esos productos rara vez se observa al momento de producirlos. Es el corazón del problema de medición del desempeño: Baker (1992) demuestra que una medida imperfecta puede ser peor que ninguna cuando se aparta sistemáticamente del objetivo real, y Holmström y Milgrom (1991) formalizan el caso multitarea: si una dimensión del trabajo es medible y otra no, premiar la medible desvía esfuerzo desde la que importa. Kerr (1975) lo tituló sin eufemismos: la insensatez de premiar A esperando obtener B. La formulación popular del riesgo —"cuando una medida se vuelve objetivo, deja de ser una buena medida"— proviene de Strathern (1997), resumiendo una observación de Charles Goodhart sobre política monetaria; Campbell (1979) enunció la versión sociológica.
Atribuir. Que un insumo aumente y el producto medido no se mueva admite lecturas opuestas: el producto marginal del insumo es cerca de cero, o el insumo se destina a un producto que la medida no captura. Sin variación exógena, la correlación simple entre insumo y producto no discrimina entre ambas. Y la eficiencia técnica —producir el máximo posible con los insumos dados, en el sentido de Farrell (1957)— es distinta de la eficiencia asignativa: se puede ser impecable produciendo algo que no había que producir.
Cómo lo explicó el programa
El episodio del 29 de julio de 2026 (bdm-2026-07-29), en el tema "Asesores y productividad legislativa", aplicó el problema al Congreso. El dato es el punto de partida: Pepe Arias señaló que "no hay ninguna correlación entre mayor cantidad de asesores y mayor cantidad de proyectos presentados" —quienes lideran en proyectos presentados no aparecen en el ranking de más asesores.
El programa no cerró ahí, y el contrapunto es exactamente la advertencia teórica: la calidad legislativa se mide ex post y no puede regularse ex ante. Es decir, el numerador disponible (proyectos presentados) es un conteo de actividad, no una medida de valor —y el valor recién se observa años después, cuando la ley opera o no opera. La ausencia de correlación es, entonces, evidencia sólida contra una hipótesis estrecha ("más asesores ⇒ más proyectos") y evidencia débil sobre la hipótesis que interesa ("más asesores ⇒ mejor trabajo legislativo"), porque el trabajo de un asesor puede consistir en frenar un proyecto malo, mejorar uno ajeno o atender el distrito, todo invisible al conteo.
El segundo argumento del programa completa el cuadro: el sistema de asesores nace para suplir la falta de credenciales de quienes pueden postular a parlamentario. Bajo esa lectura, el asesor no es un insumo de producción legislativa sino un sustituto de capital humano faltante, y esperar que su presencia se refleje en un conteo de proyectos es medir el insumo contra el producto equivocado.
Relación con otros conceptos
La medición de productividad se apoya en la función de producción y en el producto marginal de cada factor: el argumento "más asesores debería dar más proyectos" es una predicción sobre un producto marginal positivo, y su rechazo obliga a preguntarse si el factor está mal medido, mal asignado o enfrenta rendimientos decrecientes. Se conecta con el capital humano (Becker, 1964) y con la señalización de credenciales (Spence, 1973), que explica por qué un título funciona como sustituto informativo cuando la capacidad no se observa. En su faceta de gestión, es un problema de riesgo moral y diseño de contratos: la elección de indicadores es la elección de incentivos, y el principio de informatividad de Holmström (1979) fija qué señales vale la pena premiar. Por el lado agregado, la PTF es el motor del crecimiento económico de largo plazo y la base de los salarios reales; y la enfermedad de costos de Baumol explica por qué servicios intensivos en trabajo humano —incluida la política— resisten las mejoras de productividad medida.
Fuentes y lecturas
- Solow, R. (1957), Technical Change and the Aggregate Production Function, Review of Economics and Statistics 39(3).
- Syverson, C. (2011), What Determines Productivity?, Journal of Economic Literature 49(2).
- Holmström, B. y Milgrom, P. (1991), Multitask Principal-Agent Analyses: Incentive Contracts, Asset Ownership, and Job Design, Journal of Law, Economics, & Organization 7.
- Kerr, S. (1975), On the Folly of Rewarding A While Hoping for B, Academy of Management Journal 18(4).
- OECD (2001), Measuring Productivity: Measurement of Aggregate and Industry-level Productivity Growth, OECD Publishing.