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Teoría

Fondos prestables (ahorro interno y tasa de interés)

Visto en 13 apariciones de los programas.

Qué es

El mercado de fondos prestables es el modelo más simple que la macroeconomía tiene para explicar de dónde sale la tasa de interés. La idea: en una economía hay un solo "mercado" donde se transan los recursos que alguien decidió no consumir hoy. La oferta de esos fondos es el ahorro —de los hogares, de las empresas que retienen utilidades, del Estado si tiene superávit—; la demanda es la inversión, es decir, empresas y personas que quieren gastar hoy más de lo que tienen para comprar capital, vivienda o inventario. El precio que equilibra ambas cosas es la tasa de interés real: si hay muchos ahorrantes y pocos proyectos, la tasa cae; si hay muchos proyectos y poco ahorro, la tasa sube hasta que algunos proyectos dejan de ser rentables y se caen de la fila.

La identidad contable detrás es que, en una economía cerrada, el ahorro nacional iguala a la inversión (S = I). El aporte teórico es decir que esa igualdad no ocurre por magia sino porque la tasa se mueve. La formulación moderna viene de la tradición clásica: Wicksell (1898) introdujo la idea de una tasa natural de interés, la que equilibra ahorro e inversión sin presionar los precios, y Fisher (1930) desarrolló la tasa de interés como el precio del consumo presente en términos de consumo futuro, determinada por la impaciencia de las personas y la productividad del capital. El nombre "fondos prestables" se consolidó en los años 30, en la discusión entre Robertson (1937) y Ohlin (1937) contra la teoría de preferencia por liquidez de Keynes (1936), que sostenía que la tasa la determina la demanda de dinero y no el ahorro. La síntesis que sobrevivió en los manuales —Mankiw, Blanchard— es pragmática: en el corto plazo manda la política monetaria y la liquidez; en el largo plazo manda el ahorro y la productividad del capital.

Hay una advertencia importante para una economía chica y abierta como Chile. Si los capitales cruzan fronteras sin fricción, el ahorro local no debería determinar la tasa local: el país tomaría la tasa mundial y la brecha entre ahorro e inversión se cubriría con ahorro externo (déficit de cuenta corriente). La evidencia, sin embargo, no acompaña a esa versión extrema. Feldstein y Horioka (1980) mostraron que las tasas de ahorro e inversión de los países están fuertemente correlacionadas incluso con mercados abiertos —el famoso "puzzle"—, y la literatura posterior confirmó que la apertura financiera es parcial: el ahorro doméstico sigue importando, sobre todo para el financiamiento de largo plazo y para los deudores que no tienen acceso al mercado internacional (hogares, pymes).

Cómo lo explicó el programa

En Buenos Días Mercado del 22 de julio de 2026 (bdm-2026-07-22), el panel discutía por qué el crédito en Chile es caro y separó dos causas distintas. La primera, del lado de la estructura del mercado: cuatro bancos concentran cerca del 60% de la industria. La segunda, del lado de la materia prima del crédito. Pepe Arias lo resumió así: "si ahorramos poco el financiamiento es caro porque hay poca plata disponible".

El matiz que agregó el programa es el que hace interesante el caso chileno: descontado el ahorro obligatorio del sistema de pensiones, el hábito de ahorro voluntario de los hogares es débil, y eso —según el argumento del panel— no es principalmente un problema cultural sino de ingreso: un país con productividad baja genera poco excedente que ahorrar. La conclusión práctica es que la escasez de fondos encarece el crédito por el lado de la oferta, y no solo por falta de competencia entre los bancos.

Vale la pena mantener los dos mecanismos separados, porque tienen remedios distintos. La concentración bancaria opera sobre el spread: cuánto margen cobra el banco por sobre su costo de fondos, y se ataca con competencia, portabilidad y entrada de nuevos actores. La escasez de ahorro opera sobre el costo de fondos mismo, y se ataca con más ahorro interno o más acceso a ahorro externo. Un país puede tener bancos muy competitivos y crédito caro igual, si no hay fondos que prestar. El caso chileno ofrece un experimento natural reciente: los retiros previsionales de 2020-2021 sacaron del sistema una masa muy grande de ahorro institucional de largo plazo, y el mercado hipotecario reaccionó con tasas más altas y plazos más cortos —exactamente lo que el modelo predice cuando se contrae la oferta de fondos.

Relación con otros conceptos

Este modelo es la contraparte de largo plazo de la tasa de política monetaria: el Banco Central mueve la tasa corta, pero la tasa larga —la que paga una hipoteca a 20 años— responde sobre todo al ahorro disponible y a las expectativas. Se conecta con el spread bancario y la concentración bancaria, que explican la distancia entre el costo de fondos y lo que paga el cliente final. Se conecta con el crowding out: si el fisco entra a competir por los mismos fondos con déficits persistentes, desplaza inversión privada. Se conecta con el ahorro externo y la cuenta corriente, que es la válvula por donde una economía abierta compensa su ahorro interno insuficiente, al costo de acumular pasivos con el resto del mundo. Y se conecta con la productividad, que determina simultáneamente cuánto excedente hay para ahorrar y cuán rentables son los proyectos que demandan esos fondos.

Fuentes y lecturas

  • Fisher, I. (1930), The Theory of Interest, Macmillan.
  • Keynes, J. M. (1936), The General Theory of Employment, Interest and Money, Macmillan (cap. 13-14, la posición rival: preferencia por liquidez).
  • Feldstein, M. y Horioka, C. (1980), "Domestic Saving and International Capital Flows", The Economic Journal, 90(358).
  • Mankiw, N. G. (2021), Principles of Economics, Cengage Learning (cap. "Saving, Investment, and the Financial System").
  • Blanchard, O. (2021), Macroeconomics, Pearson.
  • Banco Central de Chile, Informe de Estabilidad Financiera (semestral) — para la evidencia local sobre ahorro, tasas largas y mercado hipotecario.

Apariciones