Teoría
Mandato único versus mandato dual del banco central
Visto en 12 apariciones de los programas.
Qué es
El mandato de un banco central es el objetivo que la ley le fija y por el cual se le pide cuenta. No hay que confundirlo con la autonomía: la autonomía es la libertad para elegir los instrumentos (la tasa de política monetaria, las compras de activos), mientras que el mandato define para qué se usan. Un banco puede ser muy autónomo y tener un mandato estrecho; puede tener un mandato amplio y estar capturado por el fisco.
En el diseño de mandato único —o jerárquico, que es el nombre más preciso— la estabilidad de precios manda y todo lo demás queda subordinado. El caso chileno está en el artículo 3 de la Ley Orgánica Constitucional del Banco Central (Ley 18.840, de 1989): el Banco tiene por objeto "velar por la estabilidad de la moneda y el normal funcionamiento de los pagos internos y externos". Ni una palabra sobre empleo, crecimiento ni salarios. Operativamente eso se traduce en una meta de inflación de 3% anual en un horizonte de dos años. El Banco Central Europeo funciona con la misma arquitectura: precios primero, apoyo a las políticas económicas generales solo "sin perjuicio" de ese objetivo.
El mandato dual de la Reserva Federal viene de la reforma de 1977 a la Federal Reserve Act, que le ordena promover "máximo empleo, precios estables y tasas de interés de largo plazo moderadas". Los dos primeros objetivos están al mismo nivel: cuando se contradicen, la Fed tiene que ponderarlos y explicar la ponderación. No es un detalle burocrático — es la razón por la que una minuta del FOMC dedica tanto espacio al mercado laboral como a los precios, y por la que un dato de nóminas mueve las expectativas de tasa en Estados Unidos mucho más que un dato de empleo chileno mueve las expectativas de TPM.
El argumento teórico para el mandato estrecho es viejo y sólido. Friedman (1968) había establecido que no existe un intercambio permanente entre inflación y desempleo: comprar empleo con inflación funciona una vez y después solo deja la inflación. Kydland y Prescott (1977) formalizaron por qué eso ocurre —la inconsistencia temporal: el plan óptimo anunciado deja de ser óptimo cuando llega el momento de cumplirlo— y Barro y Gordon (1983) mostraron que un banco discrecional que se preocupa del empleo termina con un sesgo inflacionario de equilibrio sin haber ganado ni un punto de empleo. Rogoff (1985) cerró el círculo con la receta institucional: delegar la política a un banquero central "conservador", más averso a la inflación que la sociedad, es un mecanismo de compromiso creíble. Un mandato único es exactamente eso, escrito en la ley.
Conviene una precisión que se pierde en la discusión pública: mandato único no significa que el Banco Central ignore la actividad. Bajo lo que Svensson (1997) llamó flexible inflation targeting, la política actúa con rezagos de cuatro a ocho trimestres, así que lo que se controla es la inflación proyectada; y la brecha del producto es uno de los mejores predictores de esa inflación futura. Por eso el IPoM está lleno de empleo, consumo y capacidad ociosa, y por eso la regla de Taylor (1993) incorpora la brecha del producto incluso en regímenes de meta de inflación pura. La diferencia con el mandato dual no está en qué se mira, sino en qué pasa cuando los objetivos chocan: ante un shock de oferta —inflación importada con actividad débil— la Fed puede legítimamente arbitrar entre ambos frentes y quedarse quieta; el Banco Central de Chile solo puede tolerar la desviación si la inflación vuelve a 3% dentro del horizonte.
Existe además un tercer caso, el del banco sin autonomía real, donde la pregunta del mandato es puramente decorativa: si el instituto emisor financia al fisco, la inflación la determina la trayectoria de la deuda y no la tasa de política. Sargent y Wallace (1981) llamaron a eso dominancia fiscal, y su conclusión incómoda es que ahí ningún mandato escrito salva a la moneda.
Cómo lo explicó el programa
El 9 de mayo de 2025, a propósito de las exigencias que le llovían al Banco Central después de un dato mensual de IPC, Pepe Arias dejó la distinción en una línea: "la misión única del Banco Central es la inflación, hay otros como los de Estados Unidos que tienen que preocuparse además del empleo". El punto del programa no era técnico sino de rendición de cuentas: pedirle al Banco Central de Chile una baja de tasa para reactivar, o culparlo del desempleo, es reclamarle por algo que no está en su mandato — y hacerlo sobre la base de un solo registro mensual, que es ruido más que señal.
El 13 de mayo el contraste apareció por el lado gringo. El primer IPC estadounidense que debía traer incorporado el efecto de los aranceles vino bajo lo esperado: "se esperaba que fuese 0,3%, ambos fueron 0,2%", resumió Manuel Correa (titular y subyacente). Powell había condicionado su próximo movimiento a ver la inflación de aranceles; sin esa señal, la Fed se queda quieta. Ese "quedarse quieta" es mandato dual en acción: con inflación no confirmada y empleo aún firme, ninguno de los dos objetivos exige moverse todavía.
Relación con otros conceptos
El mandato es la capa institucional que da sentido a la autonomía del banco central y a la meta de inflación; sin mandato definido, la meta es una preferencia y no un compromiso. Se apoya en la curva de Phillips y en el papel de las expectativas de inflación, que son el canal por el cual la credibilidad se paga en menores costos de desinflar. Se ejecuta a través de la tasa de política monetaria y de una regla del tipo Taylor, y se pone a prueba en los shocks de oferta, donde mandato único y dual se separan de verdad. En el extremo, la dominancia fiscal vuelve irrelevante toda esta discusión.
Fuentes y lecturas
- Friedman, M. (1968), The Role of Monetary Policy, American Economic Review 58(1).
- Kydland, F. y Prescott, E. (1977), Rules Rather than Discretion: The Inconsistency of Optimal Plans, Journal of Political Economy 85(3).
- Rogoff, K. (1985), The Optimal Degree of Commitment to an Intermediate Monetary Target, Quarterly Journal of Economics 100(4).
- Mishkin, F., The Economics of Money, Banking and Financial Markets, Pearson (capítulos sobre estructura y objetivos de la banca central; discute mandatos jerárquicos vs. duales).
- De Gregorio, J. (2007), Macroeconomía: Teoría y Políticas, Pearson (tratamiento en español de metas de inflación y credibilidad, con el caso chileno).
- Ley 18.840 (1989), Ley Orgánica Constitucional del Banco Central de Chile, artículo 3.