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Teoría

Valor de esperar ante una reforma en tramitación

Visto en 12 apariciones de los programas.

Qué es

La regla que se enseña primero dice que una inversión se hace cuando su valor actual neto es positivo. Esa regla es incompleta cuando se cumplen tres condiciones a la vez: el desembolso es irreversible (una vez hecho, no se recupera vendiendo la máquina o el galpón), hay incertidumbre sobre el resultado, y quien decide tiene discreción sobre el momento de actuar. Cuando las tres coinciden, esperar no es indecisión: es un activo. Postergar conserva la posibilidad de decidir mejor informado, y esa posibilidad tiene un precio.

La teoría de las opciones reales formalizó esa intuición. Invertir hoy equivale a ejercer una opción de compra sobre un proyecto y, al ejercerla, se destruye el valor de la opción misma; ese valor destruido es un costo real que la regla del VAN ignora. McDonald y Siegel (1986) mostraron que el umbral correcto no es "valor presente mayor que el costo", sino un múltiplo de ese costo que crece con la volatilidad. Dixit y Pindyck (1994) llevaron el argumento al plano macroeconómico y ordenaron el aparato completo. La consecuencia práctica es contraintuitiva: bajo suficiente incertidumbre, un proyecto con rentabilidad esperada claramente positiva puede quedar detenido durante años sin que nadie se comporte de manera irracional.

Bernanke (1983) agregó la pieza que más importa cuando la incertidumbre es regulatoria y no de mercado. Su "principio de las malas noticias" señala que lo que paraliza es la posibilidad de que llegue información desfavorable antes de que el desembolso se pueda revertir. El corolario es el que suele pasarse por alto: lo que libera la inversión es la resolución de la incertidumbre, no que la noticia sea buena. Una regla adversa pero definida se puede internalizar, cotizar y trasladar a precios; una regla que podría cambiar el mes que viene no admite ninguna de esas tres cosas. Por eso un proyecto de ley rechazado devuelve capacidad de decisión, mientras uno en tramitación indefinida la congela.

Cuando la fuente de incertidumbre es la política pública, el efecto se agrega y se vuelve macroeconómicamente visible. Rodrik (1991) mostró que la mera probabilidad de reversión de una reforma actúa como un impuesto sobre la inversión, y que ese impuesto implícito puede ser lo bastante grande como para anular el estímulo que la reforma pretendía crear. Baker, Bloom y Davis (2016) construyeron un índice de incertidumbre de política económica y documentaron que sus alzas anteceden caídas en inversión y empleo, con la contracción concentrada en sectores intensivos en capital irreversible.

Hay un segundo rezago, distinto del anterior y que se suma a él. Aunque la incertidumbre se despeje, la actividad no aparece el día de la aprobación: faltan los reglamentos, los permisos, la contratación, la construcción. Kydland y Prescott (1982) llamaron time to build a esa demora entre la decisión de invertir y la aparición del capital operativo. Aprobar una ley remueve un obstáculo; no crea, por sí solo, la actividad que el obstáculo impedía.

Cómo lo explicó el programa

En Buenos Días Mercado del 12 de agosto de 2026 (bdm-2026-08-12), bajo el tema "Entre aprobar una ley y generar actividad real hay rezago", Pepe Arias sostuvo que se había aprobado una cantidad récord de proyectos y reglamentos, y que la dirección macro era la correcta, pero que "una cosa es aprobarlo y otra cosa es que efectivamente eso empiece a generar actividad real". La imagen que usó fue la de calentar motores: revertir doce años de freno no ocurre de una semana a otra.

La distinción fina del panel es exactamente el corolario de Bernanke, dicho en términos de coyuntura chilena: un proyecto rechazado devuelve certeza y las decisiones siguen avanzando —el caso citado fue la reforma tributaria de Marcel—, mientras que uno en compás de espera, como la ley de reconstrucción sin promulgar, deja las decisiones paradas. El costo económico no está en el contenido de la reforma sino en su pendencia: mientras el resultado siga abierto, esperar sigue siendo la conducta óptima para cada empresa por separado, aunque la suma de esas esperas sea una economía detenida.

Relación con otros conceptos

Es una aplicación directa de las opciones reales a la política pública, y descansa sobre la irreversibilidad de la inversión y el costo hundido: sin ellos, esperar no tendría valor porque siempre se podría deshacer. Se emparenta con la incertidumbre económica y política como variable macro, y explica por qué la formación bruta de capital fijo responde con retraso y de manera asimétrica a los anuncios. Del lado de la implementación, conecta con los rezagos de política —el de decisión, el de implementación y el de transmisión— y con el time to build. Finalmente, toca la credibilidad y la inconsistencia temporal: una regla que se percibe como reversible produce el mismo efecto que una regla mala, porque en ambos casos el privado se cubre postergando.

Fuentes y lecturas

  • Dixit, A. y Pindyck, R. (1994), Investment under Uncertainty, Princeton University Press.
  • Bernanke, B. (1983), "Irreversibility, Uncertainty, and Cyclical Investment", The Quarterly Journal of Economics, 98(1).
  • McDonald, R. y Siegel, D. (1986), "The Value of Waiting to Invest", The Quarterly Journal of Economics, 101(4).
  • Baker, S., Bloom, N. y Davis, S. (2016), "Measuring Economic Policy Uncertainty", The Quarterly Journal of Economics, 131(4).
  • Brealey, R., Myers, S. y Allen, F., Principios de finanzas corporativas, McGraw-Hill (capítulo sobre opciones reales).

Apariciones