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Teoría

Sustitución de fuentes de abastecimiento

Visto en 13 apariciones de los programas.

Qué es

La sustitución de fuentes de abastecimiento es la capacidad de un comprador de reemplazar el origen de un insumo sin cambiar el insumo mismo. No es sustituir petróleo por gas: es seguir comprando el mismo barril, pero a otro vendedor, por otra ruta, en otro mercado o en otro momento. Esa distinción —el bien se define no solo por lo que es, sino por dónde viene— la formalizó Armington (1969), y desde entonces la "elasticidad de Armington" es el parámetro estándar con que los modelos de comercio miden qué tan fácil un país cambia de proveedor cuando uno se encarece.

El punto clave es que esa elasticidad no es un número fijo: crece con el tiempo. En el instante del shock, el comprador está atado a sus contratos, sus barcos ya navegando y su infraestructura existente; a las semanas puede renegociar, desviar cargamentos, activar un oleoducto alternativo. Es el principio de Le Chatelier aplicado a la economía que expuso Samuelson (1947): cuanto más restricciones se relajan, más elástica se vuelve la respuesta. Marshall (1890) ya había ordenado la intuición en sus reglas de la demanda derivada —la demanda por un insumo es tanto más elástica cuanto más fácil sea sustituirlo—, y Hicks (1932) le dio el instrumento formal, la elasticidad de sustitución.

En petróleo esto tiene consecuencias medibles y algo brutales. La elasticidad-precio de corto plazo de la demanda de crudo es diminuta —las estimaciones serias la ubican bien por debajo de 0,1 en valor absoluto (Hamilton, 2009)—, y por eso una interrupción pequeña de oferta produce un salto de precio desproporcionado. Pero esa misma rigidez es transitoria. Kilian (2009) mostró que ni siquiera todos los shocks del crudo son iguales: importa si el impulso viene de la oferta física, de la demanda agregada o de la demanda precautoria de inventarios, y solo el primero es genuinamente un problema de abastecimiento.

Ahí entra la primera línea de sustitución, que es temporal antes que geográfica: los inventarios. La teoría del precio del almacenamiento (Working, 1949) explica que las existencias no son grasa ociosa sino un activo que rinde un servicio —poder no comprar hoy—, y ese servicio vale justamente cuando el mercado se estresa. Después vienen la sustitución espacial (comprar spot, comprarle al vecino) y la sustitución de ruta, que es la menos obvia: un cuello de botella marítimo se esquiva por tierra si existe el ducto. Que Arabia Saudita pueda sacar crudo por oleoductos hacia el Mar Rojo, o Emiratos hacia Fujairah, significa que la fracción del suministro mundial verdaderamente rehén de un estrecho es menor que la fracción que lo cruza en tiempos normales.

De ahí se sigue el resultado agregado que documentaron Blanchard y Galí (2010): los shocks petroleros de los años 2000 golpearon a la macroeconomía mucho menos que los de los setenta. Parte de la explicación es menor intensidad energética y mejores anclajes de política monetaria, pero parte es exactamente esto: cadenas de abastecimiento que aprendieron a tener alternativas listas.

Cómo lo explicó el programa

En Buenas Tardes Mercado del 4 de agosto de 2026, el tema fue por qué cada shock del petróleo pega menos que el anterior. Desde febrero se habían sucedido tres o cuatro rondas de escalada y distensión, y cada salto de precio tuvo menor dispersión que el anterior. Manuel Bengolea lo resumió así: "cada vez la varianza, para decirlo en términos matemáticos, ha sido menor".

La razón, según el programa, no está en la oferta sino en la demanda que se reacomoda: usa reservas, compra en el mercado spot, le compra al vecino, y Arabia Saudita saca crudo por oleoductos. El dato que suele citarse —que por Ormuz pasa el 20% del petróleo mundial— era el 20% del 26 de febrero, no el de hoy: el propio mercado fue erosionando esa dependencia contrato a contrato. En términos estadísticos, dijeron, se parece a un proceso autorregresivo que corrige sus propios errores. Y la moraleja operativa fue directa: nadie que gestione abastecimiento puede quedarse esperando a que se arregle la guerra.

Es una lectura correcta y poco intuitiva: la estadística de la volatilidad decreciente no describe la geopolítica, describe la elasticidad de sustitución subiendo mientras la crisis dura.

Relación con otros conceptos

Se apoya directamente en la elasticidad-precio de la demanda y en la distinción entre corto y largo plazo, y es el mecanismo microeconómico que hay detrás de la reversión a la media de los precios de materias primas. Se conecta con la ley de un solo precio y el arbitraje espacial (el diferencial entre orígenes se cierra hasta el costo de transporte), con la teoría del almacenamiento y el costo de conveniencia (los inventarios como sustitución en el tiempo), con la prima de riesgo geopolítica incorporada al precio, y con la desviación de comercio de la teoría de integración: cuando un origen se encarece, el flujo se redirige, no desaparece. En el plano empresarial, es el fundamento del abastecimiento dual y de la resiliencia de cadenas de suministro.

Fuentes y lecturas

  • Armington, P. (1969), "A Theory of Demand for Products Distinguished by Place of Production", IMF Staff Papers 16(1).
  • Hicks, J. R. (1932), The Theory of Wages, Macmillan.
  • Working, H. (1949), "The Theory of Price of Storage", American Economic Review 39(6).
  • Hamilton, J. D. (2009), "Causes and Consequences of the Oil Shock of 2007–08", Brookings Papers on Economic Activity.
  • Kilian, L. (2009), "Not All Oil Price Shocks Are Alike", American Economic Review 99(3).
  • Blanchard, O. y Galí, J. (2010), "The Macroeconomic Effects of Oil Price Shocks: Why Are the 2000s So Different from the 1970s?", en International Dimensions of Monetary Policy, University of Chicago Press.

Apariciones