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Teoría

Asignación internacional de capital

Visto en 16 apariciones de los programas.

Qué es

La asignación internacional de capital es la decisión de dónde poner el ahorro cuando el mundo entero está disponible: qué proporción de una cartera va a acciones estadounidenses, europeas, japonesas o emergentes, y, en el plano macro, por qué el ahorro de un país termina financiando la inversión de otro. Es la misma pregunta hecha en dos escalas, la del gestor de fondos y la de la balanza de pagos, y ambas se responden con el mismo criterio: el capital busca el mejor retorno esperado por unidad de riesgo, descontando fricciones.

El armazón formal viene de la teoría de carteras. Markowitz (1952) mostró que lo relevante de un activo no es su riesgo aislado sino su covarianza con el resto: agregar activos que no se mueven al unísono desplaza la frontera eficiente, permitiendo más retorno para el mismo riesgo. Solnik (1974) llevó ese argumento a través de las fronteras: como los ciclos económicos nacionales no están sincronizados, una cartera diversificada internacionalmente domina a una puramente doméstica. La salvedad es que aparece un riesgo que no existe cuando se invierte en casa, el cambiario, y que puede comerse buena parte del retorno adicional.

La segunda pata es macroeconómica. La teoría neoclásica predice que el capital fluye desde los países ricos, abundantes en capital y con producto marginal bajo, hacia los pobres. Lucas (1990) documentó que eso casi no ocurre —la "paradoja de Lucas"— y lo atribuyó a diferencias de capital humano, externalidades y, sobre todo, riesgo institucional: expropiación, incumplimiento, reglas que cambian. Antes, Feldstein y Horioka (1980) habían encontrado algo igual de incómodo: el ahorro y la inversión nacionales están fuertemente correlacionados incluso entre economías abiertas, como si el capital fuera mucho menos móvil de lo que la teoría supone. Y en las carteras, French y Poterba (1991) midieron el sesgo local: los inversionistas mantienen en su propio mercado una proporción muy superior a la que cualquier modelo de diversificación recomendaría.

En la práctica, la asignación se decide comparando dos números por mercado: la tasa de descuento exigida y el crecimiento esperado de los flujos. El modelo de descuento de dividendos de Gordon y Shapiro (1956) lo comprime en una fracción donde el precio depende de 1/(r − g), con toda la sensibilidad concentrada en el denominador. De ahí que un mercado pueda sostener múltiplos altos y seguir atrayendo capital si su g es genuinamente superior y persistente; y de ahí también que el mismo álgebra advierta que la corrección llega cuando g converge, no cuando el múltiplo "se ve caro". A eso se suman fricciones que los modelos limpios ignoran: impuestos, controles de capital, liquidez, límites regulatorios (en Chile, los que fija el Banco Central a la inversión extranjera de los fondos de pensiones) y la gravedad de los índices, porque un mercado que pesa dos tercios del índice global es comprado por la gestión pasiva por definición, no por convicción.

Cómo lo explicó el programa

En Buenas Tardes Mercado del 30 de julio de 2026, el tema "Por qué el capital sigue yendo a Estados Unidos" atacó de frente la lectura de que el flujo es moda o inercia. El peso del argumento quedó puesto en las utilidades: las de las 500 mayores empresas estadounidenses crecían 45% contra un 25% esperado, y las tecnológicas 75%. De ahí el desafío de Manuel Bengolea: «encuéntrenme un lugar en el planeta donde las utilidades suban en esta magnitud».

Es exactamente el argumento de la g, formulado sin fórmula. Si no existe otro mercado con ese crecimiento de utilidades, el capital que se concentra no está siguiendo a la manada: está respondiendo racionalmente a un diferencial fundamental. Vale la pena notar lo que el propio marco implica, y que es la parte útil de la tesis: es condicional. Mientras el diferencial se sostenga, la concentración se justifica aunque los múltiplos incomoden; cuando converja, sea porque el resto del mundo acelera o porque la base de comparación se vuelve exigente, el mismo modelo predice que el capital busca destino nuevo. La pregunta operativa no es "¿está caro?" sino "¿cuánto dura esa magnitud?".

Relación con otros conceptos

Se apoya directamente en la diversificación de carteras y en su contraparte empírica, el sesgo local, que explica por qué la asignación observada casi nunca coincide con la que el modelo recomienda. El costo de capital es la cara opuesta del mismo flujo: cuando entra capital extranjero a un mercado, la tasa de descuento local baja y proyectos antes inviables se vuelven rentables. La paridad de tasas de interés, cubierta y descubierta, describe el vínculo entre diferenciales de tasas y tipo de cambio esperado, y explica por qué un retorno nominal superior afuera no siempre sobrevive a la conversión de moneda. Conviene además distinguir la inversión de cartera, reversible y rápida —el llamado capital golondrina—, de la inversión extranjera directa, mucho más pegada al suelo y menos sensible al ánimo del mes. El trilema de la política monetaria establece que ningún país puede tener a la vez movilidad plena de capitales, tipo de cambio fijo y política monetaria autónoma, de modo que abrirse a estos flujos siempre cuesta uno de los otros dos grados de libertad. Y la prima por riesgo soberano es el peaje que cobran los mercados por la incertidumbre institucional que Lucas identificó. Por último, el rol del dólar como moneda de reserva ayuda a explicar por qué, en episodios de estrés, el ahorro del mundo se estaciona en Estados Unidos aun cuando las utilidades no lo justifiquen.

Fuentes y lecturas

  • Markowitz, H. (1952), Portfolio Selection, The Journal of Finance, 7(1), 77–91.
  • Solnik, B. (1974), Why Not Diversify Internationally Rather Than Domestically?, Financial Analysts Journal, 30(4).
  • Lucas, R. E. (1990), Why Doesn't Capital Flow from Rich to Poor Countries?, American Economic Review, 80(2).
  • Feldstein, M. y Horioka, C. (1980), Domestic Saving and International Capital Flows, The Economic Journal, 90(358).
  • Krugman, P., Obstfeld, M. y Melitz, M., Economía internacional: teoría y política, Pearson (partes sobre movilidad de capitales y tipo de cambio).

Apariciones