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Teoría

Inversión y crecimiento económico

Visto en 29 apariciones de los programas.

Qué es

En contabilidad nacional, inversión no es comprar acciones: es la formación bruta de capital fijo, el gasto que aumenta el stock de capital productivo de una economía —máquinas, galpones, software, infraestructura— más la variación de existencias. Comprar un papel que ya existe traspasa la propiedad de un activo entre dos manos; no agrega capacidad productiva. La distinción importa porque el mercado de capitales es justamente la cañería que convierte ahorro financiero en inversión real: cuando funciona, el que ahorra financia el proyecto de otro y ambos comparten el riesgo; cuando no, el ahorro existe pero no se transforma en capacidad instalada.

El vínculo entre inversión y crecimiento tiene una respuesta canónica y bastante contraintuitiva. En el modelo de Solow (1956), invertir más eleva el capital por trabajador, pero el capital tiene rendimientos decrecientes: cada máquina adicional rinde menos que la anterior, y llega un punto en que la inversión nueva apenas alcanza para reponer lo que se deprecia. En estado estacionario, la tasa de inversión determina el nivel del producto por habitante, no su tasa de crecimiento de largo plazo. Lo que sostiene el crecimiento permanente es el progreso técnico, que en ese modelo entra como residuo —lo que Solow (1957) midió y que hoy llamamos productividad total de factores—. Mankiw, Romer y Weil (1992) mostraron que ampliando el capital para incluir capital humano el modelo explica buena parte de las diferencias de ingreso entre países; Romer (1986, 1990) fue más lejos y endogeneizó el progreso técnico, tratando las ideas como bienes no rivales cuya producción sí responde a incentivos de inversión.

De ahí se sigue la moraleja que suele perderse en la discusión pública: subir la inversión no es una palanca que se pueda accionar indefinidamente para crecer más rápido, pero una economía que invierte poco y mal se queda estancada en un nivel bajo y desaprovecha las ganancias de productividad. El "mal" pesa tanto como el "poco". Hsieh y Klenow (2009) estimaron que la mala asignación de capital y trabajo entre empresas —recursos atrapados en firmas improductivas porque las productivas no consiguen financiamiento— explica caídas de productividad agregada del orden de decenas de puntos porcentuales. Un peso invertido en el proyecto equivocado no es neutro: desplaza al proyecto correcto.

A nivel de firma, la decisión es simple de enunciar: se invierte mientras el retorno esperado supere el costo de uso del capital (Jorgenson, 1963), que combina tasa de interés, depreciación e impuestos; Tobin (1969) lo resumió en la razón entre el valor de mercado del capital instalado y su costo de reposición. Keynes (1936) ya había advertido que esa comparación descansa en expectativas de largo plazo y por lo tanto es volátil por naturaleza. El sistema financiero interviene en cada eslabón: moviliza ahorro, evalúa y monitorea proyectos, diversifica riesgo y provee liquidez. La evidencia de que esa función tiene efectos reales sobre el crecimiento —y no solo acompaña al desarrollo— está resumida en Levine (2005); Rajan y Zingales (1998) la identificaron mostrando que los sectores más dependientes de financiamiento externo crecen sistemáticamente más rápido donde el mercado de capitales es más profundo.

Queda un supuesto que conviene explicitar: en una economía abierta, la inversión local no tiene por qué financiarse con ahorro local, porque el capital cruza fronteras. La evidencia, sin embargo, es incómoda —Feldstein y Horioka (1980) documentaron que ahorro e inversión domésticos siguen correlacionados aun con cuentas de capital abiertas—, y el sesgo local persiste. La contracara es asimétrica: salir suele ser más fácil que entrar.

Cómo lo explicó el programa

Ese es exactamente el diagnóstico que se puso sobre la mesa en Buenos Días Mercado del 22 de julio de 2026, al discutir la reforma al mercado de capitales. Pepe Arias lo planteó como un problema viejo y no resuelto: "hace 15 años que estamos diciendo que el mercado capital en Chile está estancado".

Los datos que se citaron apuntan a la cañería, no al ahorro: las AFP mantienen menos del 9% de sus activos en acciones locales y no hay una apertura en bolsa desde 2020. Es decir, existe un stock enorme de ahorro previsional administrado profesionalmente que casi no está financiando patrimonio de empresas chilenas, y el canal por el que una firma nueva se financiaría con capital de terceros —la apertura en bolsa— lleva años sin usarse. Al mismo tiempo, la salida es trivial: como se describió en el episodio, basta pasarse a dólares y comprar un ETF. La asimetría de fricción entre salir e invertir localmente es, en la práctica, un impuesto implícito a la inversión doméstica.

El cierre del argumento fue el que conecta con la teoría: en una economía que crece al 2%, que el capital se quede y esté bien invertido deja de ser una preferencia y pasa a ser urgente. La lectura de Solow y la de Hsieh-Klenow apuntan al mismo lugar por caminos distintos —no se trata solo de invertir más, sino de que el mercado vuelva a cumplir su trabajo de elegir dónde—, y en el programa se señaló que la propuesta de la industria y la agenda de Hacienda coinciden en el destino.

Relación con otros conceptos

Este concepto está aguas arriba del crecimiento potencial y de la productividad total de factores: la inversión aporta el factor acumulable, la PTF explica el resto. Aguas arriba de él están el ahorro nacional y su contraparte externa, la cuenta corriente —invertir más que lo que se ahorra implica, por identidad, financiamiento externo—. El precio que ordena todo es el costo de capital, sensible a la tasa de política monetaria, a la prima por riesgo país y al tratamiento tributario. Y la profundidad financiera es la variable que el episodio pone en el centro: es la que determina si el ahorro disponible llega o no a los proyectos que lo rentabilizarían.

Fuentes y lecturas

  • Solow, R. (1956), "A Contribution to the Theory of Economic Growth", Quarterly Journal of Economics, 70(1).
  • Barro, R. y Sala-i-Martin, X. (2004), Economic Growth, 2ª ed., MIT Press.
  • Levine, R. (2005), "Finance and Growth: Theory and Evidence", en Handbook of Economic Growth, Elsevier.
  • Hsieh, C.-T. y Klenow, P. (2009), "Misallocation and Manufacturing TFP in China and India", Quarterly Journal of Economics, 124(4).
  • De Gregorio, J. (2012), Macroeconomía: Teoría y Políticas, Pearson.

Apariciones