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Teoría

Eficiencia del gasto público

Visto en 35 apariciones de los programas.

Qué es

La eficiencia del gasto público es la relación entre los recursos fiscales que se comprometen en una función del Estado y los resultados que esa función efectivamente entrega. No es sinónimo de gastar poco: un presupuesto recortado que no produce nada es ineficiente, y un presupuesto grande que produce mucho puede ser perfectamente eficiente. La pregunta es siempre de razón —producto por peso gastado— y no de nivel.

La literatura de finanzas públicas separa tres capas que en el debate cotidiano suelen mezclarse:

  • Economía: adquirir los insumos al menor costo posible (remuneraciones, arriendos, sistemas).
  • Eficiencia técnica o productiva: obtener el máximo producto posible con esos insumos. Se mide contra una frontera —quién, con recursos comparables, produce más—, que es exactamente el enfoque de los estudios que comparan sectores públicos entre países mediante fronteras de eficiencia.
  • Eficiencia asignativa: que el peso marginal esté puesto donde rinde más socialmente. Un organismo puede ser técnicamente impecable produciendo algo que no debería estar produciendo.

El obstáculo estructural es conocido. En el sector privado, el precio y la posibilidad de quiebra funcionan como un test permanente: si el costo supera el valor que el cliente asigna al producto, la empresa lo descubre en su caja. En el Estado, buena parte del producto no tiene precio de mercado ni comprador que pueda irse a otra parte —"calidad legislativa", "seguridad", "salud preventiva"—. Sin precio no hay señal automática y hay que construirla a mano: indicadores de desempeño, evaluación ex post de programas, análisis costo-efectividad y comparación (benchmarking) entre unidades que hacen lo mismo.

A eso se suma un problema de incentivos, que es analítico y no moral. Entre el ciudadano que financia y el organismo que gasta existe una relación de agencia con información asimétrica: quien gasta conoce sus costos y su productividad real; quien paga, no. La tradición de public choice modela al organismo público como maximizador de presupuesto más que de eficiencia, no porque sus integrantes sean deshonestos, sino porque el presupuesto es la variable que el sistema premia y mide, mientras el producto queda sin medir.

Por último, el diseño presupuestario determina cuánto se puede saber. Cuando una asignación se entrega como monto global traspasable libremente entre ítems, se gana flexibilidad operativa y se pierde trazabilidad: la restricción por ítem deja de ser informativa, porque cualquier holgura en una línea financia otra. Es el problema de la fungibilidad de los fondos, el mismo que estudia la literatura sobre ayuda externa afectada a un fin específico. Un gasto fungible no es necesariamente malo; lo que es seguro es que se vuelve más difícil de auditar.

Cómo lo explicó el programa

En el episodio del 29 de julio de 2026, al discutir el costo de los asesores de la Cámara de Diputados, el programa hizo el ejercicio completo con cifras: los 155 diputados cuestan $1.277 millones mensuales en dietas, mientras que sus más de mil asesores cuestan más de $1.300 millones mensuales. La comparación quedó resumida por Pepe Arias: "estos mil asesores son más caros que todos los diputados".

La estructura del argumento es la de un test de eficiencia, aunque no se lo llame así. Primero se cuantifica el insumo. Luego se lo confronta con un referente que el propio sistema provee —el costo del cuerpo de representantes que ese aparato asesora—, porque a falta de precio de mercado hay que buscar un punto de comparación. Después se pregunta por el producto: si el aparato asesor es más caro que los parlamentarios, la calidad legislativa debería mostrar algo que lo justifique. Y finalmente se identifica el mecanismo que lo permite: los $15,3 millones de asignación se traspasan libremente entre ítems, de modo que la línea presupuestaria destinada a asesoría no opera como un límite efectivo.

Vale precisar el alcance del argumento, porque el programa mismo lo pone en el terreno del diseño y no de la caricatura. Que un insumo cueste más que otro no es, por sí solo, evidencia de ineficiencia: la asesoría técnica bien usada puede ser el gasto más rentable de un Congreso, ya que evita leyes mal hechas cuyo costo social supera muchas veces la planilla completa. El punto es que ese juicio no puede emitirse, porque no existe una medición de calidad legislativa contra la cual contrastar la cifra. La crítica, en rigor, apunta al sistema de información: se está gastando en una escala relevante sin ningún indicador de producto, y con un diseño de asignaciones fungibles que además borra la huella de en qué se gastó.

Relación con otros conceptos

La eficiencia del gasto se apoya en el costo de oportunidad: cada peso en asesoría parlamentaria es un peso que no está en otro uso público de mayor o menor retorno social. Se conecta con la restricción presupuestaria intertemporal y la sostenibilidad fiscal, porque cuando el gasto es rígido y creciente, la eficiencia deja de ser un refinamiento técnico y se vuelve la única holgura disponible sin subir impuestos ni deuda. El problema principal-agente explica por qué el gasto ineficiente persiste sin necesidad de mala fe, y la búsqueda de rentas describe el caso más duro, en que el gasto existe precisamente porque beneficia a quien lo decide. La ley de Baumol ofrece un contrapeso honesto: en servicios intensivos en trabajo calificado, los costos suben con los salarios de la economía aunque la productividad no cambie, de modo que "cada vez más caro" no equivale automáticamente a "cada vez peor gestionado". Finalmente, la composición del gasto importa para el multiplicador fiscal: un peso gastado en algo improductivo estimula la demanda igual que uno productivo, pero no deja capacidad instalada detrás.

Para profundizar

  • Stiglitz, J. y Rosengard, J. (2015). Economics of the Public Sector, 4ª ed., W. W. Norton. El manual estándar sobre eficiencia, bienes públicos y evaluación de proyectos estatales; ediciones anteriores están traducidas por Antoni Bosch como La economía del sector público.
  • Afonso, A., Schuknecht, L. y Tanzi, V. (2005). "Public Sector Efficiency: An International Comparison". Public Choice, 123(3-4), 321-347. Aplicación concreta de fronteras de eficiencia para comparar el desempeño del sector público entre países.
  • Niskanen, W. (1971). Bureaucracy and Representative Government. Aldine-Atherton. El texto clásico del organismo público como maximizador de presupuesto; explica el mecanismo de incentivos sin apelar a la mala fe.
  • Dirección de Presupuestos (DIPRES), Sistema de Evaluación y Control de Gestión (dipres.gob.cl). Las evaluaciones ex post de programas y los indicadores de desempeño chilenos: el caso concreto de cómo se construye una medición de producto cuando no hay precio de mercado.

Apariciones